Chiclayo y Zaña mi tierra

mis-im49.jpgCuenta mi padre que cuando la crecida de los ríos Motupe y La Leche se llevó las tierras, la casa de campo con teléfono en Calupe, los caballos de paso y las mulas de la familia en una de esas crecidas que crean lagunas llenas de peces, motivadas por lo que hoy llamamos “El Niño”, comenzó a declinar la fortuna de la familia. Don Manuel Soriano, mi abuelo paterno, murió cuatro años después en Miraflores(Lima) en casa de Don Ricardo Palma Soriano, el famoso escritor de Tradiciones Peruanas, que había muerto doce años antes.

De esa abuela paterna heredamos el gusto por la buena comida y el señorio.Como para cualquier peruano, la comida siempre ha formado parte importante de nuestro devenir familiar. Estas últimas generaciones sorianas, como mi hijo Tony se dedican a ello profesionalmente. Los otros como el día de Fiestas Patrias, sólo degustamos.

Julio,Cecilia en brazos de mi madre, mi padre, Javier y yo

la-primer-familia.jpgMe tocó nacer allí, en Lambayeque, en el norte del Perú, casi de casualidad. Para presentar a mi madre, que me llevaba en la panza, mi padre viajó desde Buenos Aires a la casa de la abuela Eloísa, que era Barco de apellido de soltera, la matriarca de la gran familia de mi padre formada de 14 hermanos, mis tíos. Después de su bendición me tocó nacer en “la Casa”con olor a sol, a canela, a clavo de olor chicha de jora y arroz con pato. Un maravilloso universo de amabilidad y bienestar. He pasado por el Perú varias veces, siempre me deja orgulloso, aunque siempre duele.


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