El EZLN llama a los pueblos del mundo a unirse y organizarse

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) difundió el 1 de enero de 2016 una declaración conmemorando el 22 aniversario de la rebelión iniciada el 1 de enero de 1994 en el Estado de Chiapas, en México, fecha que señalan como inicio de la guerra contra el olvido. Esta coincidió con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), firmado por México, Estados Unidos y Canadá.
El EZLN llama a los pueblos del mundo a unirse y organizarse mejor en autonomía para luchar y defendernos de la gran amenaza del sistema capitalista. “Las maldades del capitalismo criminal que amenaza a la humanidad no va a respetar a nadie, va a barrer a todos sin distinción de raza, de partido, ni religión” reza el comunicado.
Destaca el esfuerzo por construir su propio sistema de gobierno. “(…) nuestra autonomía, con nuestra propia educación, nuestra propia salud, nuestra propia comunicación, nuestra forma de cuidar y trabajar a nuestra madre tierra; nuestra propia política como pueblo y nuestra propia ideología de cómo queremos vivir como pueblos, con otra cultura”.
“Donde otras, otros esperan que desde arriba se solucionará lo de abajo; nosotras, nosotros, zapatistas, empezamos a construir nuestra libertad como se siembra, como se construye, como se crece, es decir, desde abajo”.
Explican que si bien cambiaron su forma de lucha porque desde un principio sabían que una lucha justa del pueblo es por la vida y no por la muerte indican que tienen a un lado a sus armas. “(…) estarán con nosotros hasta el final”, precisan.
Pone énfasis en dirigirse a los jóvenes a quienes dice: “ustedes como jóvenes son parte importante de nuestros pueblos, por eso deben de participar en todos los niveles de trabajo que hay en nuestra organización y en todas las áreas de trabajo de nuestra autonomía”.
“No olvidemos que nosotros somos los herederos de hace más de 500 años de lucha y resistencia. En nuestras venas corre la sangre de nuestros antepasados, ellos nos heredaron el ejemplo de lucha y rebeldía y el ser guardián de nuestra madre tierra porque en ella nacimos, en ella vivimos y en ella moriremos.”
“(…) es el momento de reafirmar nuestra conciencia de lucha y de comprometernos para seguir adelante, cueste lo que cueste y pase lo que pase, no permitamos que el mal sistema capitalista destruya lo que hemos conquistado y lo poco que hemos podido construir con nuestro trabajo y esfuerzo durante más de 22 años: ¡nuestra libertad!”
Cabe recordar que el levantamiento zapatista fue una rebelión armada de doce días que alcanzó enorme difusión internacional debido a sus demandas de justicia y reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas de México y de los pobres.
A continuación el comunicado completo del EZLN:
Palabras del EZLN en el 22 aniversario del inicio de la guerra contra el olvido
Primero de Enero del 2016,
BUENAS NOCHES, BUENOS DÍAS COMPAÑEROS, COMPAÑERAS BASES DE APOYO DEL EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL, COMPAÑEROS/AS MILICIANOS Y MILICIANAS, INSURGENTAS E INSURGENTES, RESPONSABLES LOCALES Y REGIONALES, AUTORIDADES DE LAS TRES INSTANCIAS DE GOBIERNO AUTÓNOMO, COMPAÑEROS/AS PROMOTORES Y PROMOTORAS DE LAS DIFERENTES ÁREAS DE TRABAJO. COMPAÑEROS, COMPAÑERAS DE LA SEXTA NACIONAL E INTERNACIONAL Y TODOS LOS PRESENTES.
Compañeras y compañeros, hoy estamos aquí para celebrar el 22 aniversario del inicio de la guerra contra el olvido.
Durante más de 500 años sufrimos la guerra que los poderosos de distintas naciones, lenguas, colores y creencias nos hicieron para aniquilarnos.
Quisieron matarnos, sea matando nuestros cuerpos, sea matando nuestras ideas.
Pero resistimos.
Como pueblos originarios, como guardianes de la madre tierra, resistimos.
No sólo aquí y no sólo el color que somos de la tierra.
En todos los rincones del mundo que dolía antes y duele ahora, hubo y hay gente digna y rebelde que resistió, que resiste contra la muerte que impone el de arriba.
El primero de enero de 1994, hace 22 años, hicimos público el “¡YA BASTA!” que preparamos en silencio digno durante una década.
Callando nuestro dolor preparábamos así el grito de nuestro dolor.
De fuego fue entonces nuestra palabra.
Para despertar a quien dormía.
Para levantar a quien caía.
Para indignar a quien se conformaba y se rendía.
Para rebelar la historia.
Para obligarla a decir lo que callaba.
Para develar la historia de explotaciones, asesinatos, despojos, desprecios y olvidos que se escondía detrás de la historia de arriba.
Esa historia de museos, estatuas, libros de texto, monumentos a la mentira.
Con la muerte de los nuestros, con nuestra sangre, sacudimos la modorra de un mundo resignado a la derrota.
No fueron sólo palabras. La sangre de nuestros caídos y caídas en estos 22 años se sumó a la de años, lustros, décadas, siglos anteriores.
Tuvimos que elegir entonces y elegimos la vida.
Por eso, entonces y ahora, para vivir morimos.
Tan sencilla como nuestra sangre pintando las calles y muros de las ciudades que nos desprecian ahora como antes lo hicieron, fue nuestra palabra entonces.
Y lo sigue siendo:
Como bandera de lucha fueron nuestras 11 demandas: tierra, trabajo, alimentación, salud, educación, vivienda digna, independencia, democracia, libertad, justicia y paz.
Estas demandas fueron las que nos hicieron levantarnos en armas porque es lo que nos hace falta a los pueblos originarios y la mayoría de las personas en este país y en todo el mundo.
De esta manera, emprendimos nuestra lucha en contra de la explotación, marginación, humillación, desprecio, olvido y por todas las injusticias que vivimos causadas por el mal sistema.
Porque para los ricos y poderosos sólo servimos para sus esclavos, para que así ellos sean cada vez más ricos y nosotros cada vez más pobres.
Después de vivir tanto tiempo bajo esta dominación y despojo, dijimos:
¡YA BASTA! ¡Y HASTA AQUÍ SE ACABÓ LA PACIENCIA!
Y vimos que no nos quedó otro camino más que tomar nuestras armas para matar o morir por una causa justa.
Pero no estábamos solos, solas.
No lo estamos ahora.
En México y el Mundo la dignidad tomó las calles y pidió espacio para la palabra.
Entendimos entonces.
A partir de ese momento cambió nuestra forma de lucha y fuimos y somos oído atento y palabra abierta, porque desde un principio sabíamos que una lucha justa del pueblo es por la vida y no por la muerte.
Pero tenemos a un lado nuestras armas, no las dejaremos, estarán con nosotros hasta el final.
Porque vimos que donde nuestro oído fue corazón abierto, el Mandón opuso su palabra de engaño, su corazón de ambición y mentira.
Vimos que la guerra de arriba siguió.
Su plan y su objetivo era y es hacernos la guerra hasta exterminarnos. Por eso en lugar de resolver las justas demandas, preparó y prepara, hizo y hace la guerra con sus armamentos modernos, forma y financia grupos paramilitares, ofrece y reparte migajas aprovechando la ignorancia y la pobreza de algunos.
Ésos mandones de arriba son tontos. Pensaron que quienes estaban dispuestos a escuchar, estaban también dispuestos a venderse, a rendirse, a claudicar.
Se equivocaron entonces.
Se equivocan ahora.
Porque nosotras las zapatistas, los zapatistas, tenemos bien claro que no somos limosneros o inútiles que esperan que todo se les resuelva solo.
Somos pueblos con dignidad, con decisión y conciencia para luchar por la verdadera libertad y justicia para todas, para todos, para todoas. Sin importar su color, su raza, su género, su creencia, su calendario, su geografía.
Por eso nuestra lucha no es local, ni regional, ni siquiera nacional. Es universal.
Porque universales son las injusticias, los crímenes, los despojos, los desprecios, las explotaciones.
Pero también son universales la rebeldía, la rabia, la dignidad, el afán de ser mejores.
Por eso entendimos que era necesario construir nuestra vida nosotros mismos, nosotras mismas, con autonomía.
En medio de las grandes amenazas, de los hostigamientos militares y paramilitares, y las constantes provocaciones del mal gobierno, empezamos a formar nuestro propio sistema de gobernar, nuestra autonomía, con nuestra propia educación, nuestra propia salud, nuestra propia comunicación, nuestra forma de cuidar y trabajar a nuestra madre tierra; nuestra propia política como pueblo y nuestra propia ideología de cómo queremos vivir como pueblos, con otra cultura.
Donde otras, otros esperan que desde arriba se solucionará lo de abajo; nosotras, nosotros, zapatistas, empezamos a construir nuestra libertad como se siembra, como se construye, como se crece, es decir, desde abajo.
Pero el mal gobierno intenta destruir y acabar nuestra lucha y resistencia con una guerra que cambia de intensidad como cambia su política engañosa, con sus malas ideas, con sus mentiras, usando sus medios de comunicación para difundirlas y con la repartición de migajas en los pueblos indígenas donde hay zapatistas, para así dividir y comprar conciencias, aplicando de esta forma su plan de contrainsurgencia.
Pero la guerra que viene de arriba, compañeras, compañeros, hermanas y hermanos, es siempre la misma: sólo trae destrucción y muerte.
Pueden cambiar las ideas y las banderas con las que llega, pero la guerra de arriba siempre destruye, siempre mata, nunca siembra como no sea el terror y la desesperanza.
En medio de esa guerra tuvimos que caminar hacia lo que queremos.
No podíamos sentarnos a esperar a que entendieran quienes no entienden ni siquiera que no entienden.
No podíamos sentarnos a esperar a que el criminal renegara de sí mismo y de su historia y se convirtiera, arrepentido, en alguien bueno.
No podíamos esperar una larga e inútil lista de promesas que serían olvidadas unos minutos después.
No podíamos esperar a que lo otro, diferente pero igual en dolor y rabia, nos mirara y mirándonos se viera.
No sabíamos cómo hacer.
No había ni hay libro, manual o doctrina que nos dijera cómo hacer para resistir y, al mismo tiempo, construir algo nuevo y mejor.
Tal vez no perfecto, tal vez diferente, pero siempre nuestro, de nuestros pueblos, de las mujeres, hombres, niñas y ancianos que con su corazón colectivo cubren la bandera negra con la estrella roja de cinco puntas y las letras que les dan no sólo nombre, también compromiso y destino: E Z L N.
Entonces buscamos en nuestra historia ancestral, en nuestro corazón colectivo, y a los tumbos, con fallas y errores, fuimos construyendo esto que somos y que no sólo nos mantiene con vida y resistiendo, sino que también nos levanta dignos y rebeldes.
Durante estos 22 años de lucha de Resistencia y Rebeldía seguimos construyendo otra forma de vida, gobernándonos nosotros mismos como pueblos colectivos que somos, bajo los 7 principios del mandar obedeciendo, construyendo un nuevo sistema y otra forma de vida como pueblos originarios.
Uno donde el pueblo manda y gobierno obedece.
Y nuestro corazón sencillo lo ve que es lo más sano, porque nace y crece del mismo pueblo, es decir, es el mismo pueblo que opina, discute, piensa, analiza, propone y decide qué cosa es lo mejor para su beneficio, siguiendo el ejemplo que nos dejaron nuestros antepasados.
Como iremos explicando después, vemos que en las comunidades partidistas reinan el desamparo y la miseria, manda la holgazanería y el crimen, la vida comunitaria está rota, lastimada ya mortalmente.
El venderse al mal gobierno no sólo no resolvió sus necesidades, sino que sumó más horrores.
Donde antes había hambre y pobreza, hoy las sigue habiendo, pero además hay desesperanza.
Las comunidades partidistas se han convertido en grupos de limosneros que no trabajan, sólo esperan el siguiente programa gubernamental de ayuda, o sea esperan la próxima temporada electoral.
Y esto no aparecerá en ningún informe de gobierno municipal, estatal o federal, pero es la verdad que se puede ver en las comunidades partidistas: campesinos que no saben ya trabajar la tierra, casas de material vacías porque ni el cemento ni las láminas se pueden comer, familias destruidas, comunidades que sólo se reúnen para recibir las limosnas gubernamentales.
En nuestras comunidades tal vez no hay casa de cemento, ni televisiones digitales ni camiones último modelo, pero nuestra gente sabe trabajar la tierra. Lo que se pone en su mesa, la ropa que las viste, la medicina que las alivia, el saber que se aprende, la vida que transcurre es SUYA, producto de su trabajo y de su saber. No es regalo de nadie.
Podemos decirlo sin pena: las comunidades zapatistas no sólo están mejor que hace 22 años. Su nivel de vida es superior al de quienes se han vendido a los partidistas de todos los colores.
Antes para saber si alguien era zapatista se veía si traía paliacate rojo o pasamontañas.
Ahora basta ver si sabe trabajar la tierra; si cuida su cultura; si estudia para conocer la ciencia y la técnica; si se respeta como mujeres que somos; si tiene la mirada en alto y limpia; si sabe que manda como colectivo; si ve los cargos de gobierno autónomo rebelde zapatista como servicio y no como negocio; si cuando le preguntan algo que no sabe, responde “no lo sé… todavía”; si cuando se burlan diciéndole que los zapatistas ya no existen, que son muy pocos, responde “no preocupas, ya vamos a ser más, de repente tarda, pero sí vamos a ser más”; si mira lejos en calendarios y geografías; si sabe que el mañana se siembra hoy.
Pero pues sí, reconocemos que nos falta mucho por hacer, nos hace falta organizarnos más y mejor.
Por eso nos tenemos que esforzar más por prepararnos para realizar más y mejor nuestros trabajos de gobernarnos, porque ahí viene de nuevo el mal de los males: el mal sistema capitalista.
Y tenemos que saber cómo enfrentarlo. Ya tenemos 32 años de experiencias de lucha de Rebeldía y Resistencia.
Ya somos lo que somos.
Somos el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Somos aunque no nos nombren.
Somos aunque con silencios y calumnias nos olviden.
Somos aunque no nos miren.
Somos en el paso, en el camino, en el origen, en el destino.
Y en lo que somos vemos, miramos, escuchamos dolores y sufrimientos cercanos y lejanos en calendarios y geografías.
Y miramos antes, y miramos ahora.
Una noche cruenta, más si posible fuera, se tiende sobre el mundo.
El Mandón no sólo se empeña en seguir explotando, reprimiendo, despreciando y despojando.
Está decidido a destruir el mundo entero si eso le da ganancias, dinero, paga.
Está claro que viene lo peor para todas, todos, todoas.
Porque los grandes ricos multimillonarios de unos cuantos países, siguen con el objetivo de saquear todas las riquezas naturales en todo el mundo, todo lo que nos da vida como el agua, las tierras, bosques, montañas, ríos, aire; y todo lo que está bajo el suelo: oro, petróleo, uranio, ámbar, azufre, carbón, y otros minerales. Porque ellos no la consideran a la tierra como fuente de vida, sino como un negocio y todo lo convierten en mercancía, y la mercancía la convierten en dinero, y así nos quieren destruir por completo.
El mal y el malo tienen nombre, historia, origen, calendario, geografía: es el sistema capitalista.
No importa cómo lo pinten, no importa el nombre que le pongan, no importa la religión que lo vista, no importa la bandera que levante.
Es el sistema capitalista.
Es la explotación de la humanidad y del mundo que habita.
Es el desprecio a todo lo que es diferente y que no se vende, no se rinde, no claudica.
Es el que persigue, encarcela, asesina.
Es el que roba.
Frente a él surgen, nacen, se reproducen, crecen y mueren, salvadores, líderes, caudillos, candidatos, gobiernos, partidos que ofrecen la solución.
Como una mercancía más, se ofertan las recetas para resolver los problemas.
Tal vez alguien todavía crea que de arriba, de donde vienen los problemas, vendrán las soluciones.
Tal vez todavía hay quien cree en salvadores locales, regionales, nacionales y mundiales.
Tal vez hay todavía quien espera que alguien haga lo que nos corresponde hacer a nosotros, nosotras mismas.
Sería muy bueno, sí.
Todo fácil, cómodo, sin mayor esfuerzo. Sólo levantar la mano, tachar una boleta, llenar un formulario, aplaudir, gritar una consigna, afiliarse a un partido político, votar para botar a uno y que otro entre.
Tal vez, decimos, pensamos nosotras, nosotros, zapatistas que somos lo que somos.
Sería muy bueno así, pero no lo es.
Porque lo que hemos aprendido como zapatistas que somos y sin que nadie nos lo haya enseñado, como no sea nuestro propio paso, es que nadie, absolutamente nadie va a venir a salvarnos, a ayudarnos, a solucionar nuestros problemas, a aliviar nuestros dolores, a regalarnos la justicia que necesitamos y merecemos.
Sólo lo que hagamos nosotras, nosotros, cada quien según su calendario y su geografía, según su nombre colectivo, su pensamiento y su acción, su origen y su destino.
Y también hemos aprendido, como zapatistas que somos, que es sólo con organización que es posible.
Aprendimos que si se indigna una, uno, unoa, es bonito.
Que si se indignan varios, varias, muchas, muchos, muchoas, entonces una luz se enciende en un rincón del mundo y su luz alcanza a alumbrar por unos instantes toda la faz de la tierra.
Pero también aprendimos que si esas indignaciones se organizan… ¡Ah!, entonces no es una luz momentánea la que ilumina los caminos terrenales.
Entonces es como un murmullo, como un rumor, como un temblor que empieza a sonar quedo primero, más fuerte después.
Como si este mundo fuera a parir otro mundo, uno mejor, más justo, más democrático, más libre, más humano… o humana… o humanoa.
Por eso hoy empezamos esta parte de nuestras palabras con una palabra ya de antes, pero que sigue siendo necesaria, urgente, vital: tenemos que organizarnos, prepararnos para luchar, por cambiar esta vida, por crear otra forma de vida, otra forma de gobernarnos, nosotros mismos los pueblos.
Porque si no nos organizamos, seremos más esclavizados.
Ya no hay nada ya de que confiar en el capitalismo. Absolutamente nada. Ya lo vivimos cientos de años su sistema, ya las padecimos sus 4 ruedas del carruaje del capitalismo: la explotación, la represión, el despojo y el desprecio.
Ya sólo queda la confianza entre nosotras, nosotros mismos, donde nosotros, nosotras sí sabemos cómo construir una nueva sociedad, un nuevo sistema de gobierno, con la vida justa y digna que queremos.
Porque ahora nadie se salva en la tormenta de la hidra capitalista que destruirá nuestras vidas.
Indígenas, campesin@s, obre@s, maestr@s, amas de casas, intelectuales, trabajadores y trabajadoras en general, porque hay muchos trabajadores que luchan por sobrevivir su vida diaria, unos con patrón y otr@s no, pero que caen en la misma garra del capitalismo.
O sea que no hay salvación en el capitalismo.
Nadie nos va dirigir, somos nosotr@s mism@s los que nos dirigimos, tomándonos en cuenta de cómo lo pensamos resolver de cada situación.
Porque si pensamos que hay quien nos dirige, pues ya vimos cómo nos dirigieron durante los cientos de años antes y en el sistema capitalista, no sirvió para nosotros los jodidos. Para ellos sí, porque ahí sí, sólo sentados, ganaron dinero para vivir.
A todos les dijeron “voten por mí”, voy a luchar porque ya no haya más explotación y ya cuando ya llegaron en el puesto donde se gana dinero sin sudar, automáticamente se olvidan de todo lo que dijeron, empiezan a crear más explotación, a vender lo poco queda de la riqueza de nuestros países. Ésos vende patrias son unos inútiles, hipócritas, parásitos que no sirven.
Por eso, compañeros y compañeras, la lucha no ha terminado, apenas estamos empezando, apenas llevamos 32 años, de los cuales 22 son públicos.
Por eso debemos unirnos más, organizarnos mejor para construir nuestra barca, nuestra casa, es decir nuestra autonomía, porque es la que nos va a salvar de la gran tormenta que se acerca, debemos fortalecer más nuestras áreas de trabajo y nuestros trabajos colectivos.
No tenemos otro camino más que unirnos y organizarnos para luchar y defendernos de la gran amenaza del mal sistema capitalista, porque las maldades del capitalismo criminal que amenaza a la humanidad no va a respetar a nadie, va a barrer a todos sin distinción de raza, de partido, ni religión porque ya lo han demostrado durante muchos años que siempre han mal gobernado, amenazado, perseguido, encarcelado, torturado, desaparecido y asesinado a nuestros pueblos del campo y de la ciudad en todo el mundo.
Conmemoran el levantamiento zapatista iniciado el 1 de enero de 1994, en el Estado de Chiapas.
Servindi, 1 de enero, 2016.- El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) difundió el 1 de enero de 2016 una declaración conmemorando el 22 aniversario de la rebelión iniciada el 1 de enero de 1994 en el Estado de Chiapas, en México, fecha que señalan como inicio de la guerra contra el olvido. Esta coincidió con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), firmado por México, Estados Unidos y Canadá.
El EZLN llama a los pueblos del mundo a unirse y organizarse mejor en autonomía para luchar y defendernos de la gran amenaza del sistema capitalista. “Las maldades del capitalismo criminal que amenaza a la humanidad no va a respetar a nadie, va a barrer a todos sin distinción de raza, de partido, ni religión” reza el comunicado.
Destaca el esfuerzo por construir su propio sistema de gobierno. “(…) nuestra autonomía, con nuestra propia educación, nuestra propia salud, nuestra propia comunicación, nuestra forma de cuidar y trabajar a nuestra madre tierra; nuestra propia política como pueblo y nuestra propia ideología de cómo queremos vivir como pueblos, con otra cultura”.
“Donde otras, otros esperan que desde arriba se solucionará lo de abajo; nosotras, nosotros, zapatistas, empezamos a construir nuestra libertad como se siembra, como se construye, como se crece, es decir, desde abajo”.
Explican que si bien cambiaron su forma de lucha porque desde un principio sabían que una lucha justa del pueblo es por la vida y no por la muerte indican que tienen a un lado a sus armas. “(…) estarán con nosotros hasta el final”, precisan.
Pone énfasis en dirigirse a los jóvenes a quienes dice: “ustedes como jóvenes son parte importante de nuestros pueblos, por eso deben de participar en todos los niveles de trabajo que hay en nuestra organización y en todas las áreas de trabajo de nuestra autonomía”.
“No olvidemos que nosotros somos los herederos de hace más de 500 años de lucha y resistencia. En nuestras venas corre la sangre de nuestros antepasados, ellos nos heredaron el ejemplo de lucha y rebeldía y el ser guardián de nuestra madre tierra porque en ella nacimos, en ella vivimos y en ella moriremos.”
“(…) es el momento de reafirmar nuestra conciencia de lucha y de comprometernos para seguir adelante, cueste lo que cueste y pase lo que pase, no permitamos que el mal sistema capitalista destruya lo que hemos conquistado y lo poco que hemos podido construir con nuestro trabajo y esfuerzo durante más de 22 años: ¡nuestra libertad!”
Cabe recordar que el levantamiento zapatista fue una rebelión armada de doce días que alcanzó enorme difusión internacional debido a sus demandas de justicia y reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas de México y de los pobres.
A continuación el comunicado completo del EZLN:
Palabras del EZLN en el 22 aniversario del inicio de la guerra contra el olvido
Primero de Enero del 2016,
BUENAS NOCHES, BUENOS DÍAS COMPAÑEROS, COMPAÑERAS BASES DE APOYO DEL EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL, COMPAÑEROS/AS MILICIANOS Y MILICIANAS, INSURGENTAS E INSURGENTES, RESPONSABLES LOCALES Y REGIONALES, AUTORIDADES DE LAS TRES INSTANCIAS DE GOBIERNO AUTÓNOMO, COMPAÑEROS/AS PROMOTORES Y PROMOTORAS DE LAS DIFERENTES ÁREAS DE TRABAJO. COMPAÑEROS, COMPAÑERAS DE LA SEXTA NACIONAL E INTERNACIONAL Y TODOS LOS PRESENTES.
Compañeras y compañeros, hoy estamos aquí para celebrar el 22 aniversario del inicio de la guerra contra el olvido.
Durante más de 500 años sufrimos la guerra que los poderosos de distintas naciones, lenguas, colores y creencias nos hicieron para aniquilarnos.
Quisieron matarnos, sea matando nuestros cuerpos, sea matando nuestras ideas.
Pero resistimos.
Como pueblos originarios, como guardianes de la madre tierra, resistimos.
No sólo aquí y no sólo el color que somos de la tierra.
En todos los rincones del mundo que dolía antes y duele ahora, hubo y hay gente digna y rebelde que resistió, que resiste contra la muerte que impone el de arriba.
El primero de enero de 1994, hace 22 años, hicimos público el “¡YA BASTA!” que preparamos en silencio digno durante una década.
Callando nuestro dolor preparábamos así el grito de nuestro dolor.
De fuego fue entonces nuestra palabra.
Para despertar a quien dormía.
Para levantar a quien caía.
Para indignar a quien se conformaba y se rendía.
Para rebelar la historia.
Para obligarla a decir lo que callaba.
Para develar la historia de explotaciones, asesinatos, despojos, desprecios y olvidos que se escondía detrás de la historia de arriba.
Esa historia de museos, estatuas, libros de texto, monumentos a la mentira.
Con la muerte de los nuestros, con nuestra sangre, sacudimos la modorra de un mundo resignado a la derrota.
No fueron sólo palabras. La sangre de nuestros caídos y caídas en estos 22 años se sumó a la de años, lustros, décadas, siglos anteriores.
Tuvimos que elegir entonces y elegimos la vida.
Por eso, entonces y ahora, para vivir morimos.
Tan sencilla como nuestra sangre pintando las calles y muros de las ciudades que nos desprecian ahora como antes lo hicieron, fue nuestra palabra entonces.
Y lo sigue siendo:
Como bandera de lucha fueron nuestras 11 demandas: tierra, trabajo, alimentación, salud, educación, vivienda digna, independencia, democracia, libertad, justicia y paz.
Estas demandas fueron las que nos hicieron levantarnos en armas porque es lo que nos hace falta a los pueblos originarios y la mayoría de las personas en este país y en todo el mundo.
De esta manera, emprendimos nuestra lucha en contra de la explotación, marginación, humillación, desprecio, olvido y por todas las injusticias que vivimos causadas por el mal sistema.
Porque para los ricos y poderosos sólo servimos para sus esclavos, para que así ellos sean cada vez más ricos y nosotros cada vez más pobres.
Después de vivir tanto tiempo bajo esta dominación y despojo, dijimos:
¡YA BASTA! ¡Y HASTA AQUÍ SE ACABÓ LA PACIENCIA!
Y vimos que no nos quedó otro camino más que tomar nuestras armas para matar o morir por una causa justa.
Pero no estábamos solos, solas.
No lo estamos ahora.
En México y el Mundo la dignidad tomó las calles y pidió espacio para la palabra.
Entendimos entonces.
A partir de ese momento cambió nuestra forma de lucha y fuimos y somos oído atento y palabra abierta, porque desde un principio sabíamos que una lucha justa del pueblo es por la vida y no por la muerte.
Pero tenemos a un lado nuestras armas, no las dejaremos, estarán con nosotros hasta el final.
Porque vimos que donde nuestro oído fue corazón abierto, el Mandón opuso su palabra de engaño, su corazón de ambición y mentira.
Vimos que la guerra de arriba siguió.
Su plan y su objetivo era y es hacernos la guerra hasta exterminarnos. Por eso en lugar de resolver las justas demandas, preparó y prepara, hizo y hace la guerra con sus armamentos modernos, forma y financia grupos paramilitares, ofrece y reparte migajas aprovechando la ignorancia y la pobreza de algunos.
Ésos mandones de arriba son tontos. Pensaron que quienes estaban dispuestos a escuchar, estaban también dispuestos a venderse, a rendirse, a claudicar.
Se equivocaron entonces.
Se equivocan ahora.
Porque nosotras las zapatistas, los zapatistas, tenemos bien claro que no somos limosneros o inútiles que esperan que todo se les resuelva solo.
Somos pueblos con dignidad, con decisión y conciencia para luchar por la verdadera libertad y justicia para todas, para todos, para todoas. Sin importar su color, su raza, su género, su creencia, su calendario, su geografía.
Por eso nuestra lucha no es local, ni regional, ni siquiera nacional. Es universal.
Porque universales son las injusticias, los crímenes, los despojos, los desprecios, las explotaciones.
Pero también son universales la rebeldía, la rabia, la dignidad, el afán de ser mejores.
Por eso entendimos que era necesario construir nuestra vida nosotros mismos, nosotras mismas, con autonomía.
En medio de las grandes amenazas, de los hostigamientos militares y paramilitares, y las constantes provocaciones del mal gobierno, empezamos a formar nuestro propio sistema de gobernar, nuestra autonomía, con nuestra propia educación, nuestra propia salud, nuestra propia comunicación, nuestra forma de cuidar y trabajar a nuestra madre tierra; nuestra propia política como pueblo y nuestra propia ideología de cómo queremos vivir como pueblos, con otra cultura.
Donde otras, otros esperan que desde arriba se solucionará lo de abajo; nosotras, nosotros, zapatistas, empezamos a construir nuestra libertad como se siembra, como se construye, como se crece, es decir, desde abajo.
Pero el mal gobierno intenta destruir y acabar nuestra lucha y resistencia con una guerra que cambia de intensidad como cambia su política engañosa, con sus malas ideas, con sus mentiras, usando sus medios de comunicación para difundirlas y con la repartición de migajas en los pueblos indígenas donde hay zapatistas, para así dividir y comprar conciencias, aplicando de esta forma su plan de contrainsurgencia.
Pero la guerra que viene de arriba, compañeras, compañeros, hermanas y hermanos, es siempre la misma: sólo trae destrucción y muerte.
Pueden cambiar las ideas y las banderas con las que llega, pero la guerra de arriba siempre destruye, siempre mata, nunca siembra como no sea el terror y la desesperanza.
En medio de esa guerra tuvimos que caminar hacia lo que queremos.
No podíamos sentarnos a esperar a que entendieran quienes no entienden ni siquiera que no entienden.
No podíamos sentarnos a esperar a que el criminal renegara de sí mismo y de su historia y se convirtiera, arrepentido, en alguien bueno.
No podíamos esperar una larga e inútil lista de promesas que serían olvidadas unos minutos después.
No podíamos esperar a que lo otro, diferente pero igual en dolor y rabia, nos mirara y mirándonos se viera.
No sabíamos cómo hacer.
No había ni hay libro, manual o doctrina que nos dijera cómo hacer para resistir y, al mismo tiempo, construir algo nuevo y mejor.
Tal vez no perfecto, tal vez diferente, pero siempre nuestro, de nuestros pueblos, de las mujeres, hombres, niñas y ancianos que con su corazón colectivo cubren la bandera negra con la estrella roja de cinco puntas y las letras que les dan no sólo nombre, también compromiso y destino: E Z L N.
Entonces buscamos en nuestra historia ancestral, en nuestro corazón colectivo, y a los tumbos, con fallas y errores, fuimos construyendo esto que somos y que no sólo nos mantiene con vida y resistiendo, sino que también nos levanta dignos y rebeldes.
Durante estos 22 años de lucha de Resistencia y Rebeldía seguimos construyendo otra forma de vida, gobernándonos nosotros mismos como pueblos colectivos que somos, bajo los 7 principios del mandar obedeciendo, construyendo un nuevo sistema y otra forma de vida como pueblos originarios.
Uno donde el pueblo manda y gobierno obedece.
Y nuestro corazón sencillo lo ve que es lo más sano, porque nace y crece del mismo pueblo, es decir, es el mismo pueblo que opina, discute, piensa, analiza, propone y decide qué cosa es lo mejor para su beneficio, siguiendo el ejemplo que nos dejaron nuestros antepasados.
Como iremos explicando después, vemos que en las comunidades partidistas reinan el desamparo y la miseria, manda la holgazanería y el crimen, la vida comunitaria está rota, lastimada ya mortalmente.
El venderse al mal gobierno no sólo no resolvió sus necesidades, sino que sumó más horrores.
Donde antes había hambre y pobreza, hoy las sigue habiendo, pero además hay desesperanza.
Las comunidades partidistas se han convertido en grupos de limosneros que no trabajan, sólo esperan el siguiente programa gubernamental de ayuda, o sea esperan la próxima temporada electoral.
Y esto no aparecerá en ningún informe de gobierno municipal, estatal o federal, pero es la verdad que se puede ver en las comunidades partidistas: campesinos que no saben ya trabajar la tierra, casas de material vacías porque ni el cemento ni las láminas se pueden comer, familias destruidas, comunidades que sólo se reúnen para recibir las limosnas gubernamentales.
En nuestras comunidades tal vez no hay casa de cemento, ni televisiones digitales ni camiones último modelo, pero nuestra gente sabe trabajar la tierra. Lo que se pone en su mesa, la ropa que las viste, la medicina que las alivia, el saber que se aprende, la vida que transcurre es SUYA, producto de su trabajo y de su saber. No es regalo de nadie.
Podemos decirlo sin pena: las comunidades zapatistas no sólo están mejor que hace 22 años. Su nivel de vida es superior al de quienes se han vendido a los partidistas de todos los colores.
Antes para saber si alguien era zapatista se veía si traía paliacate rojo o pasamontañas.
Ahora basta ver si sabe trabajar la tierra; si cuida su cultura; si estudia para conocer la ciencia y la técnica; si se respeta como mujeres que somos; si tiene la mirada en alto y limpia; si sabe que manda como colectivo; si ve los cargos de gobierno autónomo rebelde zapatista como servicio y no como negocio; si cuando le preguntan algo que no sabe, responde “no lo sé… todavía”; si cuando se burlan diciéndole que los zapatistas ya no existen, que son muy pocos, responde “no preocupas, ya vamos a ser más, de repente tarda, pero sí vamos a ser más”; si mira lejos en calendarios y geografías; si sabe que el mañana se siembra hoy.
Pero pues sí, reconocemos que nos falta mucho por hacer, nos hace falta organizarnos más y mejor.
Por eso nos tenemos que esforzar más por prepararnos para realizar más y mejor nuestros trabajos de gobernarnos, porque ahí viene de nuevo el mal de los males: el mal sistema capitalista.
Y tenemos que saber cómo enfrentarlo. Ya tenemos 32 años de experiencias de lucha de Rebeldía y Resistencia.
Ya somos lo que somos.
Somos el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Somos aunque no nos nombren.
Somos aunque con silencios y calumnias nos olviden.
Somos aunque no nos miren.
Somos en el paso, en el camino, en el origen, en el destino.
Y en lo que somos vemos, miramos, escuchamos dolores y sufrimientos cercanos y lejanos en calendarios y geografías.
Y miramos antes, y miramos ahora.
Una noche cruenta, más si posible fuera, se tiende sobre el mundo.
El Mandón no sólo se empeña en seguir explotando, reprimiendo, despreciando y despojando.
Está decidido a destruir el mundo entero si eso le da ganancias, dinero, paga.
Está claro que viene lo peor para todas, todos, todoas.
Porque los grandes ricos multimillonarios de unos cuantos países, siguen con el objetivo de saquear todas las riquezas naturales en todo el mundo, todo lo que nos da vida como el agua, las tierras, bosques, montañas, ríos, aire; y todo lo que está bajo el suelo: oro, petróleo, uranio, ámbar, azufre, carbón, y otros minerales. Porque ellos no la consideran a la tierra como fuente de vida, sino como un negocio y todo lo convierten en mercancía, y la mercancía la convierten en dinero, y así nos quieren destruir por completo.
El mal y el malo tienen nombre, historia, origen, calendario, geografía: es el sistema capitalista.
No importa cómo lo pinten, no importa el nombre que le pongan, no importa la religión que lo vista, no importa la bandera que levante.
Es el sistema capitalista.
Es la explotación de la humanidad y del mundo que habita.
Es el desprecio a todo lo que es diferente y que no se vende, no se rinde, no claudica.
Es el que persigue, encarcela, asesina.
Es el que roba.
Frente a él surgen, nacen, se reproducen, crecen y mueren, salvadores, líderes, caudillos, candidatos, gobiernos, partidos que ofrecen la solución.
Como una mercancía más, se ofertan las recetas para resolver los problemas.
Tal vez alguien todavía crea que de arriba, de donde vienen los problemas, vendrán las soluciones.
Tal vez todavía hay quien cree en salvadores locales, regionales, nacionales y mundiales.
Tal vez hay todavía quien espera que alguien haga lo que nos corresponde hacer a nosotros, nosotras mismas.
Sería muy bueno, sí.
Todo fácil, cómodo, sin mayor esfuerzo. Sólo levantar la mano, tachar una boleta, llenar un formulario, aplaudir, gritar una consigna, afiliarse a un partido político, votar para botar a uno y que otro entre.
Tal vez, decimos, pensamos nosotras, nosotros, zapatistas que somos lo que somos.
Sería muy bueno así, pero no lo es.
Porque lo que hemos aprendido como zapatistas que somos y sin que nadie nos lo haya enseñado, como no sea nuestro propio paso, es que nadie, absolutamente nadie va a venir a salvarnos, a ayudarnos, a solucionar nuestros problemas, a aliviar nuestros dolores, a regalarnos la justicia que necesitamos y merecemos.
Sólo lo que hagamos nosotras, nosotros, cada quien según su calendario y su geografía, según su nombre colectivo, su pensamiento y su acción, su origen y su destino.
Y también hemos aprendido, como zapatistas que somos, que es sólo con organización que es posible.
Aprendimos que si se indigna una, uno, unoa, es bonito.
Que si se indignan varios, varias, muchas, muchos, muchoas, entonces una luz se enciende en un rincón del mundo y su luz alcanza a alumbrar por unos instantes toda la faz de la tierra.
Pero también aprendimos que si esas indignaciones se organizan… ¡Ah!, entonces no es una luz momentánea la que ilumina los caminos terrenales.
Entonces es como un murmullo, como un rumor, como un temblor que empieza a sonar quedo primero, más fuerte después.
Como si este mundo fuera a parir otro mundo, uno mejor, más justo, más democrático, más libre, más humano… o humana… o humanoa.
Por eso hoy empezamos esta parte de nuestras palabras con una palabra ya de antes, pero que sigue siendo necesaria, urgente, vital: tenemos que organizarnos, prepararnos para luchar, por cambiar esta vida, por crear otra forma de vida, otra forma de gobernarnos, nosotros mismos los pueblos.
Porque si no nos organizamos, seremos más esclavizados.
Ya no hay nada ya de que confiar en el capitalismo. Absolutamente nada. Ya lo vivimos cientos de años su sistema, ya las padecimos sus 4 ruedas del carruaje del capitalismo: la explotación, la represión, el despojo y el desprecio.
Ya sólo queda la confianza entre nosotras, nosotros mismos, donde nosotros, nosotras sí sabemos cómo construir una nueva sociedad, un nuevo sistema de gobierno, con la vida justa y digna que queremos.
Porque ahora nadie se salva en la tormenta de la hidra capitalista que destruirá nuestras vidas.
Indígenas, campesin@s, obre@s, maestr@s, amas de casas, intelectuales, trabajadores y trabajadoras en general, porque hay muchos trabajadores que luchan por sobrevivir su vida diaria, unos con patrón y otr@s no, pero que caen en la misma garra del capitalismo.
O sea que no hay salvación en el capitalismo.
Nadie nos va dirigir, somos nosotr@s mism@s los que nos dirigimos, tomándonos en cuenta de cómo lo pensamos resolver de cada situación.
Porque si pensamos que hay quien nos dirige, pues ya vimos cómo nos dirigieron durante los cientos de años antes y en el sistema capitalista, no sirvió para nosotros los jodidos. Para ellos sí, porque ahí sí, sólo sentados, ganaron dinero para vivir.
A todos les dijeron “voten por mí”, voy a luchar porque ya no haya más explotación y ya cuando ya llegaron en el puesto donde se gana dinero sin sudar, automáticamente se olvidan de todo lo que dijeron, empiezan a crear más explotación, a vender lo poco queda de la riqueza de nuestros países. Ésos vende patrias son unos inútiles, hipócritas, parásitos que no sirven.
Por eso, compañeros y compañeras, la lucha no ha terminado, apenas estamos empezando, apenas llevamos 32 años, de los cuales 22 son públicos.
Por eso debemos unirnos más, organizarnos mejor para construir nuestra barca, nuestra casa, es decir nuestra autonomía, porque es la que nos va a salvar de la gran tormenta que se acerca, debemos fortalecer más nuestras áreas de trabajo y nuestros trabajos colectivos.
No tenemos otro camino más que unirnos y organizarnos para luchar y defendernos de la gran amenaza del mal sistema capitalista, porque las maldades del capitalismo criminal que amenaza a la humanidad no va a respetar a nadie, va a barrer a todos sin distinción de raza, de partido, ni religión porque ya lo han demostrado durante muchos años que siempre han mal gobernado, amenazado, perseguido, encarcelado, torturado, desaparecido y asesinado a nuestros pueblos del campo y de la ciudad en todo el mundo.
Por eso les decimos, compañeros, compañeras, niños y niñas, jóvenes y jovenas, ustedes como nuevas generaciones son el futuro de nuestros pueblos, de nuestra lucha y de nuestra historia, pero deben de entender que tienen una tarea y obligación: seguir el ejemplo de nuestros primeros compañeros, de nuestros compañeros mayores de edad, de nuestros padres y abuelos y todos los que iniciaron esta lucha.
Ellos y ellas ya nos marcaron el camino, ahora nos toca seguir y mantener ese camino, pero para esto solamente se logra organizándonos en cada generación y en generación, entender eso y a organizarse para eso, y así hasta llegar al final de nuestra lucha
Porque ustedes como jóvenes son parte importante de nuestros pueblos, por eso deben de participar en todos los niveles de trabajo que hay en nuestra organización y en todas las áreas de trabajo de nuestra autonomía, y que sean las generaciones que sigan dirigiendo nuestro propio destino con democracia, libertad y justicia así como nos están enseñando ahora nuestros compañeros y compañeras primeros.
Compañeras y compañeros todos y todas, estamos seguros que vamos a lograr un día lo que queremos, para todos todo, o sea nuestra libertad, porque ahora nuestra lucha está avanzando poco a poco y nuestras armas de lucha son nuestra resistencia, nuestra rebeldía y nuestra palabra verdadera que no hay montañas ni fronteras que puedan impedirla, sino que llega hasta en el oído y en los corazones de otros hermanos y hermanas en el mundo entero.
Es decir que ya somos cada vez más los que entendemos la lucha en contra de la gravísima situación de injusticia en que nos tienen, que causa el mal sistema capitalista en nuestro país y en el mundo.
También estamos claros que a lo largo de nuestra lucha ha habido y habrá amenazas, represiones, persecuciones, desalojos, contradicciones y burlas de parte de los tres niveles de los malos gobiernos, pero debemos de estar claros que si el mal gobierno nos odia es porque vamos en un buen camino; y si nos aplaude es que nos estamos desviando en nuestra lucha.
No olvidemos que nosotros somos los herederos de hace más de 500 años de lucha y resistencia. En nuestras venas corre la sangre de nuestros antepasados, ellos nos heredaron el ejemplo de lucha y rebeldía y el ser guardián de nuestra madre tierra porque en ella nacimos, en ella vivimos y en ella moriremos.
-*-
Compañeras, compañeros zapatistas:
Compañeros, compañeras, compañeroas de la Sexta:
Hermanas y hermanos:
Ésta es nuestra primera palabra en este año que comienza.
Más palabras vendrán, más pensamientos.
Poco a poco se irá mostrando de nuevo nuestra mirada, nuestro corazón que somos.
Ahora sólo queremos terminar diciéndoles que para honrar y respetar la sangre de nuestros caídos, no basta con solo recordar, extrañar, llorar, ni rezar, sino que debemos de seguir el ejemplo y continuar la tarea que nos dejaron, hacer en la práctica el cambio que queremos.
Por eso compañeros y compañeras para este día tan importante es el momento de reafirmar nuestra conciencia de lucha y de comprometernos para seguir adelante, cueste lo que cueste y pase lo que pase, no permitamos que el mal sistema capitalista destruya lo que hemos conquistado y lo poco que hemos podido construir con nuestro trabajo y esfuerzo durante más de 22 años: ¡nuestra libertad!
Ahora no es el momento de echarnos para atrás, de desanimarnos o de cansarnos, debemos de estar más firmes en nuestra lucha, mantener firmes las palabras y ejemplos que nos dejaron nuestros primeros compañeros: de no rendirse, no venderse y no claudicar.
¡DEMOCRACIA!
¡LIBERTAD!
¡JUSTICIA!
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena – Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Subcomandante Insurgente Moisés – Subcomandante Insurgente Galeano
México, Primero de enero del 2016.
Fuente: Servindi

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NUEVO TORNEO REVANCHA DE ALCAHUETES IGNORANTES COMENTARISTAS DEL CLIMA Y CONCHETAS ALCOHÓLICAS PERVERSAS CON PROBLEMAS DE MEDICACIÓN

Consumidor consecuente, el imbécil de la pantalla es apenas otro ignorante que ha perdido, o que quizás nunca encontró realmente, su condición de clase. Ciento cuarenta y dos comentarios redundantes y sin sentido, esta semana, poblados de referencias ridículas a personas y circunstancias que nada tienen que ver con la información de las noticias.Ernesto-Guevara-Fidel-Castro-Habana_CLAIMA20150618_0277_18

¿Información? ¿A quien carajo le importa? Todo es propaganda ideológica masticada y cagada, industrializada y envuelta en paquete de regalo para consumo masivo. El bufón amaestrado, hombre promedio, medio humano, medio cosa, sujeto-objeto, mira la cámara, hace como que sonríe, y vuelve a explicar que la violencia policial no es”violencia política” o mejor dicho: la violencia policial es una falacia comunista, ilegal y terrorista: una Ilusión Liberal. A continuación coincide con la neurótica de rulos de la derecha en que el Realismo Conservador es mucho más efectivo y casi tan elocuente como un charco de sangre.

Dos, y dos y muchos millones que sin embargo no actúan bien el rol. Porque en apariencia, al menos; debieran disfrutar su ridícula existencia pequeñoburguesa, pero sin embargo no logran disimular que se encuentran, obviamente, muy incómodos sentados sobre su propia mierda.

Ruido de poker antiobrero. Basura fascista, traidores y cobardes que solo preguntan ¿cuanto hay? Hace más de diez años que la guerra de Irak no existe en la televisión Argentina. Mientras tanto todos hablan de Venezuela con frases hechas y en tono paternalista, porque suponen que tienen el culo a salvo. Porque suponen que ahora no tienen nada que perder.

No dijeron nunca ni una palabra sobre Honduras o sobre Haití, sobre Bolivia o Paraguay. Es un desagradable y patético desfile espectacular de obsecuentes. Todos usan a Santucho y a Guevara para justificar y “explicar” a Firmenich, al neoperonismo “kirchnerista” y al neopopulismo postmoderno en general.

imagesNunca o casi nunca, el discurso mediático logra explicar lo que enuncia. Sin embargo los ancianos decrépitos que nadan en la ensalada ideológica burguesa, acusan a la nueva generación de marxistas latinoamericanos de intentar “reinsertar” la lucha de clases en el análisis histórico social. Como si la lucha de clases hubiera acabado en 1989 o en 2001 o alguna vez. Como si fuera posible entender y alterar las correlaciones de poder sin una lectura “clasista” de los acontecimientos y sin un plan político“clasista” para intervenir en esa realidad. La guerra mundial capitalista, que es guerra permanente contra los pobres y los débiles, es la manifestación más elevada de la contradicción capital-trabajo. Esos títeres en primer plano, basura patronal, mercenarios en la primera linea de defensa del orden criminal del mundo, afirman que no necesitan explicar nada. (A propósito es muy notable que el nazi fascista Göebbels le sirva de inspiración artística al rabino del ambiente… También están los que afirman que el señor Heidegger fue un “gran demócrata”)

El capitalismo y su propaganda de guerra siempre han sido total y completamente clasistas. Ahora nos “comunican” que odian a Chávez, que odian a Fidel. Que odian los símbolos revolucionarios, y la cultura de la resistencia obrera y socialista. Y nos anuncian que la actitud políticamente correcta sería que también nosotros participáramos de la operación restauradora. Tan imbecil como suena, es sin embargo completamente lógico: odian la revolución en la exacta medida en que odian sus miserables vidas. Porque intentan medirse en las alturas de la historia humana, pero solo consiguen descubrir su propia microbiana insignificancia. Ridículos imbéciles ignorantes.

La realidad se escapa y desborda por sobre todas las estructuras y las formulas del pensamiento burgués. Se trata obviamente de desproporciones. Sin embargo la propaganda ideológica burguesa no consigue delimitar una zona cero, una “nueva” y original teoría filosofía capaz de justificar las guerras y los genocidios.

La historia humana se ha encargado de demostrar literalmente cientos de veces, en que modo las “revoluciones culturales” son humanamente efímeras e históricamente irrelevantes sin las revoluciones políticas. Siempre habrá un tink tank francés o hindú dispuesto a servir de inspiración para la carnicería burguesa.

Tratando de explicar el mundo según se observa desde una película de Hollywood, es imposible explicar siquiera la propia vida del investigador. Y cuando de todos modos se lo intenta, la explicación resulta completamente superficial e inverosímil, porque los ritmos y los énfasis de la propaganda ideológica capitalista expresan siempre las necesidades más urgentes de la casta política burguesa en términos argumentales. La privatización del agua o el divorcio de alguna puta famosa. Localismos y tontería. Todo es Show, la propaganda burguesa grita: nada es relevante!.

¿Mirtha Legrand es un robot sintético extraterrestre?. Esa; ese y también el otro perejil descongelado y podrido en la pantalla oficial; son apenas muñecos de una torta que se comen otros. El sentido de la vida, y el futuro de la especie humana ya no resultan asuntos relevantes, según el disfraz “Zizek” o “Lanata” (que no es lo mismo pero es igual) con el que se visten las tilingas y los alcahuetes del poder, a la hora de comer.

¿Para la seguridad de quienes se fabrican bombas atómicas y armas biológicas? Vuelan en pedazos estaciones de subterráneos en Europa, y “maratonistas” inexistentes en Chicago. Vuelan también estudiantes en pedazos en Estados Unidos, mientras los “contratistas” -asesinos a sueldo de la oligarquía mundial- matan a “terroristas” sin nombre y sin rostro ¿en custodia y por la seguridad de quien?

“Demócratas” que en garantía del precio del petroleo bombardean con uranio empobrecido a cientos de miles de niños de los “oscuros rincones del mundo” nacidos para morir. Esa es la democracia imperialista. Sinónimo de superexplotación, dependencia, miseria, masacres y genocidios. Bien pensado, no tiene nada de nuevo, hace más de doscientos años que las caserías de brujas se convirtieron en casería de obreros. Ni la tiranía de Wall Street es democracia, ni los negocios del gobierno de Estados Unidos son asuntos de demócratas.

Un mes después de las elecciones en Argentina, nadie puede afirmar que el 50 por ciento de una y otra opción burguesa, fuesen votos de derecha o izquierda. Ni tampoco votos “de Macri” o “de Cristina” Fernández. Fueron si, 50 % de los votos validos del padrón al programa político imperial. 50 % al dólar. El proyecto de integración política y estratégica latinoamericana; es decir la otra opción; nunca fue votada en Argentina. Ni siquiera estuvo en discusión durante las elecciones. El neotroskismo participó por ignorancia o comodidad, por cobardía o estupidez, de la estrategia antichavista, casi del mismo modo en que participa activamente de la propaganda anticubana. El verdadero interés de todos esos sectores, cada uno en su lugar y a su modo, es dejar “fuera de la política” al verdadero socialismo revolucionario, las corrientes revolucionarias latinoamericanistas.

El 25 por ciento que llevó a Nestor K al gobierno, no es necesariamente el mismo 25 del padrón electoral que votó en blanco o que no fue a votar en las ultimas elecciones. Pero uno mas uno; de a uno; suman 25 ciento igual.

¿Es viable un espacio a la izquierda del peronismo, capaz de disputar 20 o 25 o el 33 % del padrón electoral? Dependerá de la audacia y de la capacidad creadora de la nueva generación de dirigentes políticos y gremiales, formados en la resistencia anticapitalista durante los últimos 30 años, y de su capacidad para contrarrestar con medidas concretas, la propaganda de guerra enemiga.

Es irreal suponer que alguno de los dirigentes burgueses o pequeño burgueses de la política argentina, tengan hoy la menor idea sobre lo que pueda ocurrir en el mundo de los próximos meses. Menos aún en los próximos años. “Previsibilidad”, “Seguridad institucional” son simples enunciados, retórica vacía del “Capitalismo Global”.

Las formas que adquiere el pensamiento burgués en el terreno de la política general, debe siempre bajo cualquier circunstancia, negar a esa otra comunidad de intereses que aparecen contrapuestos, negar sistemáticamente la lucha de clases y los intereses antagónicos al capital. Presentar a los revolucionarios socialistas como idiotas incapaces de gobernar, o como fanáticos religiosos resentidos con un mundo que no entienden.

Scioli+Massa+Menem

Los chicos-monstruo que “estudiaron” en la secundaria de la dictadura… ¿Pero que carajo sabrán esos idiotas sobre la dignidad del pueblo trabajador?. Ésa es la clase de enajenados que creció viendo a Carlitos Bala, y al soldado firulete a la hora de la merienda mientras la patria era arrojada viva a la boca de la muerte, desde los aviones de la fuerzas armadas asesinas. Desde los autos oficiales con licencia para todo, de la Ford Motors Company. Sus mejores aprendices, colaboracionistas de varias generaciones y energúmenos educados por Susana Jiménez y el famoso psicópata Carlos Saúl de Anillaco, celebran con Champagne importado. El olor a mierda no se soporta.

Larvas y gusanos que serán barridos por la marea de los acontecimientos que sacudirán al mundo en los próximos años, y que cambiaran nuestra civilización de un modo como nunca antes ha sucedido en la historia conocida.

Hollywood imagina casi diariamente el final del planeta, aunque no logra imaginar el fin del capitalismo. El gobierno de la plutocracia Imperial global, intenta hacer aceptable para miles de millones de personas, la extinción masiva, la tiranía global bajo tierra. Es completamente lógico que un estúpido secuaz del crimen trasnacional en la pantalla del culo del mundo, sea incapaz de comprender el universo personal de un verdadero revolucionario comunista. Sus batallas y sus anhelos. El mundo de la creación libertaria. El mundo de la realización compartida que late con él, vive y transciende haciéndose conciencia comunitaria.

Porque la lucha obrera y popular exige a los dirigentes un necesario liderazgo ético e ideológico.

Porque la forma más eficaz de luchar es combatir las causas de los sufrimientos y las desigualdades desde la raíz.

Porque el socialismo es el único sistema social capaz de lograr la supervivencia de la especie humana.

Porque el socialismo entendido como práctica política revolucionaria, emancipadora, libertaria, solo puede ser llamado Comunismo.

Porque el afán de todo comunista verdadero es convertirse en revolucionario.

Porque solo se alcanza la condición de revolucionario, haciendo la revolución.

Porque solo se consigue alcanzar la comprensión mediante un esfuerzo personal consiente.

Porque para desafiar a la muerte es necesario estar dispuesto a perder la propia vida.

Porque implica un enorme esfuerzo humano, familiar. Un compromiso de vida.

Por eso. Por todo eso, no creemos cuando nos dicen:Vicman Leopoldo

“Si, si, ya sé”…

“Yo también conozco un fulano de izquierda…”

“¿Yo también estuve en la izquierda.”

-¿Seguro?.

-¿La izquierda de qué?

-¿La izquierda de quién?

Nuestra comprensión del devenir histórico es comunista, creemos y defendemos la común-unión del pueblo trabajador. Nuestra política es el socialismo revolucionario, y nuestra filosofía la Libertad. Nuestro socialismo es marxista y por eso es antiautoritario, antiburocrático, antifascista, y antimperialista.

Solo se llega a la comprensión comunista de la existencia, a la manera práctico-lógico-crítica de interpretación de la totalidad histórica social-humana, después de superar las formas enajenadas de consciencia. Elevando el análisis y la acción consciente del terreno abstracto a lo concreto. La necesidad de organización política de la revolucionarios aparece entonces en toda su dimensión y con todas sus urgencias.

“…cuando la Revolución Francesa, y cuando la revolución burguesa, es decir, la revolución capitalista, se produjeron restauraciones del sistema monárquico feudal, tuvo lugar una gran ola reaccionaria internacional y surgió, incluso, no solo la Restauración, sino la Santa Alianza, que dominaron el panorama internacional durante décadas, sin embargo, al fin y al cabo, no pudieron evitar el éxito de las ideas liberales burguesas de aquella revolución.(…) Las causas que originaron las revoluciones y las causas que originaron el socialismo están muy lejos de haber desaparecido del mundo, y el capitalismo al final significó la miseria, el hambre, el atraso y el subdesarrollo para cuatro mil millones de personas en el mundo. (…) Yo diría que surgirán en el mundo tantas formas de interpretación y de aplicación del socialismo como diversidad de circunstancias históricas, culturales y de países haya en el mundo. Pienso que no habrá dos socialismos iguales. Pero a lo que me refiero es a las ideas básicas del socialismo, la verdadera igualdad, porque la Revolución Francesa habló de igualdad, fraternidad, y de libertad; pero no existió la fraternidad, porque la sociedad capitalista no ha sido una sociedad de hermanos, sino caracterizada por el egoísmo, ni ha habido igualdad alguna. Una sociedad de clases divida entre explotados y explotadores, entre millonarios y pordioseros, no puede ser una sociedad de igualdad; donde unos lo tienen todo y los otros no tienen nada, no puede ser una sociedad igualitaria, ni una sociedad justa, ni siquiera se puede hablar en tales circunstancias de verdadera libertad. Sin embargo, las ideas socialistas, como ideas básicas que predican la solidaridad entre los hombres, la hermandad entre los hombres, la igualdad entre los hombres, la justicia entre los hombres, asumirán formas tan diferentes como diferentes circunstancias pueda haber en distintos países.

Yo diría que no habrá dos socialismos iguales. Sería un error imaginar que un socialismo tiene que ser igual a otro. Del mismo modo que no hay dos personas iguales, no habrá dos socialismos iguales; pero las ideas básicas del socialismo; ésas, tendrán que triunfar inexorablemente. De modo que sí habrá distintas formas de socialismo, ¡pero habrá socialismo!; todas las causas que lo originaron persisten y son aún hoy más graves en una gran parte de la humanidad. (…)

Pero se habla del fracaso del socialismo y, ¿donde está el éxito del capitalismo?,¿en África, en Asia, en América Latina? ¿Dónde está el éxito del capitalismo allí donde viven miles de millones de gente? Creo que debiera hablarse tanto del fracaso del capitalismo como se habla ahora del “fracaso del socialismo” en un reducido número de países. El capitalismo ha fracasado en más de 100 países que están viviendo en una situación realmente desesperada. No entiendo por qué se olvida eso, y a partir de la experiencia de lo ocurrido en el Este de Europa se habla del fracaso del socialismo. El capitalismo ha arruinado al mundo, ha envenenado los ríos, los mares, la atmósfera, está destruyendo la capa de ozono y está cambiando desastrosamente el clima del mundo. (…)

Sí, es un régimen dominante, indiscutiblemente, en este momento en la economía mundial; pero lo era antes de esto también, y lo era antes de que surgiera ningún país socialista. El capitalismo tiene cientos de años, y algunas de las cosas del capitalismo tienen miles de años; pero, sobre todo, el capitalismo, en un sentido moderno de la palabra, tiene cientos de años, una gran experiencia y una gran fuerza; el cambio de este régimen social no es una tarea fácil. En la antigüedad tuvimos el régimen esclavista. ¿Cuánto duró? Si tú te pones a estudiar la historia de Roma o de Grecia, desde la época de La Ilíada, período sobre el cual se supone que escribió alguien llamado Homero, ¿cuántos siglos duró aquel sistema? Después de aquella sociedad esclavista tuvimos el feudalismo y toda la llamada Edad Media. ¿Cuántos siglos duró? Después surgió el capitalismo, ningún sistema fue eterno. ¿Dónde están las bases para afirmar que el capitalismo será eterno? ¿Simplemente porque un régimen social nuevo ha tenido reveses?

perroEl dominio del capitalismo no ha desaparecido; el dominio del capitalismo, y más tarde del imperialismo, se ha mantenido durante mucho tiempo. Se dice que en el año 1898 tuvo lugar la primera guerra imperialista, en el sentido moderno del concepto, entre Estados Unidos y España a raíz de la intervención en Cuba. Desde hace casi 100 años se ha mantenido un gran dominio del imperialismo en el mundo; desapareció el colonialismo, pero surgió el neocolonialismo con formas de explotación tan duras, tan despiadadas o más que las que habían padecido los pueblos bajo el colonialismo. Y ese dominio, sí, ha tenido que sufrir el desafío del socialismo, de un movimiento socialista; pero nunca perdió su condición de sistema dominante, ha estado dominando durante mucho tiempo y mantiene todavía, con más o menos éxito, ese dominio. Es decir, no es algo nuevo, es una vieja realidad, de ello pueden dar testimonio los pueblos del Tercer Mundo. (…) el capitalismo tiene la tecnología para dominar una parte del mundo durante un tiempo. Nosotros no podemos resignarnos a la idea de que eso va a ser eterno; tampoco podemos sumarnos al triunfalismo de Estados Unidos, de los discursos de determinados líderes norteamericanos, incluido Bush, que insinúan la idea de una “nueva era”, la era norteamericana, un dominio norteamericano y una paz norteamericana por mil años, lo cual no es la primera vez que ocurre, puesto que en tiempos no lejanos del Tercer Reich en la Alemania nazi también se habló de un dominio de mil años. Son ilusiones que se hacen los hombres que en un momento determinado se olvidan de las lecciones de la historia. Y a ningún hombre mientras sea hombre, a ningún ser humano, se le puede exigir que renuncie a sus ideales, que renuncie a sus esperanzas, que renuncie a sus sueños; ni las armas nucleares lo podrían lograr.

Nosotros mismos hemos estado más de treinta años de Revolución sufriendo amenazas, agresiones, presiones y hostigamiento de todo tipo, y hemos sido capaces de resistir y ser independientes por nuestra cuenta y nuestro riesgo; creo que es una prueba de lo que pueden hacer los pueblos. (…)

No tengo la menor duda de que ese régimen egoísta y despiadado desaparecerá; lo creo porque creo en la humanidad y creo en el hombre, y en su capacidad de lucha, de justicia y de libertad.

pinto el arrebatoVendrán fenómenos nuevos. Creo que los estudiosos de las ciencias políticas tendrán que observar atentamente cómo van a evolucionar los acontecimientos y qué contradicciones van a surgir en los próximos años y quizás en las próximas décadas entre los grandes bloques económicos, y el desarrollo de los acontecimientos. Pero algo es seguro, el mundo de hoy no puede seguir siendo eternamente el mundo de ahora, ni miles de millones pueden seguir en el hambre y la miseria; antes preferirán morir que resignarse a eso. Ese mundo tiene que cambiar, y cambiará, pero nadie te podría decir cuándo. Cambiará inexorablemente si es que la humanidad sobrevive a los desastres ecológicos y a los peligros de guerra que el capitalismo y el imperialismo han creado con sus colosales despilfarros de recursos naturales, su afán de dominio, su enloquecido estilo de vida y sus sociedades de consumo…”

COMANDANTE FIDEL CASTRO. 9 Y 10 DE MAYO DE 1991
“PRESENTE Y FUTURO DE CUBA”. ENTREVISTA CON EL SEMANARIO MEXICANO SIEMPRE!. P. 10-17. OFICINA DE PUBLICACIONES DEL CONSEJO DE ESTADO. CUBA. 1991