el costo de estar en el culo del mundo

bazar de experiencias, educación, Usabilidad

foto-82Es un día precioso, el sol entra por la ventana radiante,  anuncia el calor que merecemos como consuelo para el acotado cielo porteños en épocas que ya aseguran cercanas vacas flacas.

Anoche entregaron el diploma del secundario a mi hija Manuela -orgulloso- y feliz aunque el acto me haya parecido excluyente y superficial.  Mientras Levy Strauss dice en la TV francesa “No me gusta este mundo…”, aquí las predicciones mayas me indican que es un día para pasarlo en familia olvidando la vida social. Todo bien. Laura me reta por discurrir en voz alta, frente a los demás, mi poca esperanza en un mundo descerebrado, superficial e inmediatista.

A pesar de que los adultos nos pasamos mostrando la hilacha,  por suerte los más jóvenes nos salvan. Ellos con desparpajo y buen sentido  son  pos-raciales, pos-egoístas, pos tantas cosas, que gracias a ellos me quedo sorprendido y lleno de esperanza al final de este año aciago.

Constato viendo a mis hijos y sus amigos que tanto aquí en en el sur, como allá en mi Perú, para los jóvenes  NO existe el debate racial, religioso o político. Por el contrario señalan con el dedo a los casi jóvenes de 30 y pico que aún tienen remanentes de otras épocas.

Es maravilloso ver como rechazan al racismo y la superficialidad, por lo menos en el sentido como nosotros lo entendemos desde nuestra cortedad de conocimiento y mezquindad clase mediera criolla. Para ellos todos los que estamos fuera de su tribu somos cáscaras entregadas y superficiales que creemos que con buenas intenciones se resuelven los problemas. Nos cuestionan hasta en lo más íntimo de nuestras ignorantes y obsoletas creencias. Nos enfrentan con nuestra falta de compromiso, el no ponerle el cuerpo, el deseo y la pasión a la realidad que otra vez busca hacer desaparecer a los jóvenes y su  esperanza que debería ser la nuestra.

f20102008-033En la oficina con algunos amigos intento dialogar sobre dónde estamos y sobre todo dónde podemos ir y sufro viendo que la mayoría piensa que no hay destino para esta sufrida patria (que no por adoptiva reclama menos esfuerzo y compromiso).

A diferencia de otros lugares aquí las cosas pasan, siguen pasando, independientemente de lo que hagamos, pues siempre parecen estar muy lejos de nosotros. Los consejos cercanos nos empujan a pensar que nada es posible, que aquí el único interés es el personal y en cómo estar posicionado para el futuro inmediato. Y sin embargo…