LA CAMARA QUE NOS ESTA VIGILANDO, aquí y ahora …

Salí como todos los días del subterráneo y en los postes veo que florecen las cámaras ” de seguridad” que instala un privado en nombre de los actuales no administradores de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En la puerta del edificio que pertenece al Estado Argentino,  una cámara del estado de la ciudad esta filmando todo. Graba  el ingreso y salida de funcionarios, Secretarios de Estado, empleados en general y no hay NINGÚN cartel del Gobierno de la Ciudad, o de cualquier otro organismo que advierta que lo están haciendo, como es obligatorio en otros países. “Siéntase seguro, lo estamos vigilando”.

Protección de datos personales es también esto. Que no seamos vigilados sin advertirnos que los estamos siendo. La conciencia de la impunidad de los poderosos asusta cada vez más. Es aceptada por todos, los que la sufrimos, como si fuera natural e inevitable. ¿Será así?

En los postes, escondida en una burbuja de plástico, el dinero que no ha sido utilizado para poner gas en todas las ecuelas publicas, ni en pagar a los maestros o tan siquiera ejecutando a tiempo y en forma el presupuesto del año nos vigila.

Es Nineteen Eighty-Four de George Orwell, el gran hermano: cámaras por todos lados sin saber dónde están. Es abrir la puerta a la la ubicua policía del pensamiento y de la neolengua donde todo sera “espléndido che”- Lo otro es también el miedo a ser escuchado y grabado, con los mismos fines de exterminio social de quienes los precedieron usando uniformes. Lo vimos en la época de la dictadura.

Al final, nadie dice nada. La efectividad de la vigilancia es justamente que se sepa escondida, que no pueda ser burlada. Pero aquí es una voluntad que supera a todas las necesidades.

El discurso del miedo crea una especie de síndrome de Estocolmo y los vigilados, nosotros, aceptamos tácitamente la propuesta: renunciar a la libertad a cambio de la “seguridad de la camarita” que nos ve en todas partes y en todo lugar.

Muestra el orígen y el modelo de ciudad sin ciudadanos que van a lograr quienes hoy no la administran aunque detenten el gobierno como si fuera propiedad privada.

Vivimos en una ciudad ocupada por ojos que todo lo ven(¿serán azules y del Newman?) para dar la impresión de.. No les interesa el ciudadano, quieren marketing y votos,  quieren gobernar al país. Por ahora una ciudad de personas en constante tránsito y movimiento, donde cualquiera que se detenga es un sospechoso en potencia.

¿Qué hacer?

Quizá comenzar a reclamar a las autoridades el derecho a saber dónde están las cámaras, a visibilizarlas, de marcarlas. ¿Quién vigila a los vigilantes y que no se pasen de la raya? Al final de cuentas nuestra imagen almacenada en un video casette es un dato personal almacenado en un banco de datos digital. Acudamos a la

defendamos nuestro derecho a la privacidad.
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