Kindle y el libro electrónico o el ultraportátil en la escuela

Amazon Kindle

Recurrente, la idea de utilizar libros electrónicos en la escuela avanza reflejando un modelo de educación estático que ya no es el espejo de la realidad. ¿No tendría más sentido apostar por ultraportátiles y un modelo educativo que desarrolle la la participación? Un modelo educativo como el que está aprendiendo a implementar el Uruguay con el Plan Ceibal que agrega, como debe ser, el valor de la inclusión familiar en la sociedad usando las TIC. Mientras  Antonio Ortiz en Error 500 escribe su punto de vista sobre el tema, el diario El Mundo de España publica otro ángulo de la misma noticia: “El negocio de los libros digitales está triunfando en muchos países, aunque en España las editoriales no se hayan lanzado todavía, y supone una gran ventaja para el autor, que con las nuevas plataformas recibe aproximadamente un 80% de los beneficios de la venta, según el editor digital Javier Celaya.

“Las nuevas tecnologías permiten además a las editoriales un incremento de las ventas en formato papel” ha afirmado Celaya, socio fundador del portal cultural Dosdoce.com y vicepresidente de la Asociación de Revistas Digitales de España (ARDE).

Amazon prepara una versión para estudiantes de Kindle, su lector de libros electrónico. La noticia llegó, casualidades de la vida, justo un par de días después de que tendero digital se quejase precisamente de que en pleno siglo XXI siguiéramos obligando a los chavales a acarrear un montón de libros de la casa a la escuela. De hecho, en España me consta que la gente de Papyre está trabajando también en una versión especializada, que incluiría un montón de libros de consulta y enciclopedias (hasta una versión de la Wikipedia). Sobre lo de Kindle informa, entre otros, News.com.

La idea de cambiar las versiones en papel por un lector de libros electrónico me parece sensata, una evolución que ahorraría dolores de espalda y talas de árboles, permitiendo la reutilización del soporte físico, una actualización eficiente de los contenidos y poder anotar en los libros sin temor. No creo que la filosofía de Kindle sea la más adecuada en todo caso, nos llevaría a que sólo podríamos comprar los libros de texto a un único proveedor, pero con soluciones más abiertas y neutrales, tendría sentido.

Ahora bien, quizás toque plantearse si lo que necesita la escuela del siglo XXI son dispositivos “receptores de contenidos”, que sólo permiten lectura y que mantienen esencialmente el modelo actual. ¿No tendría más sentido quizás apostar por ultraportátiles? Pienso en equipos como el Asus Eee, Dell Mini, Mini Note y otros tantos que se han apuntado a la tendencia. Dispositivos que permitiesen no sólo el rol de emisor, sino también el de creador, el de participante, la interacción en una escuela que potencia la creatividad, que utilice blogs (u otras herramientas que permitan interacción) y apueste menos por la memorización. No soy un educador, sé que decir esto es mucho más fácil que hacerlo, pero cada vez que hablo con docentes que están apostando por este tipo de planteamientos, más convencido quedo de que lo que se necesita en la educación de hoy en día es más participación, más creatividad y menos encorsetamiento. Los dispositivos por los que se apueste serán reflejo de la idea de escuela que tenemos para el siglo XXI: en mi opinión, Kindle no, ultraportátil, sí.

Libros digitales, un negocio con futuro que beneficia a los autores

El Mundo (26/08/2008):

El negocio de los libros digitales está triunfando en muchos países, aunque en España las editoriales no se hayan lanzado todavía, y supone una gran ventaja para el autor, que con las nuevas plataformas recibe aproximadamente un 80% de los beneficios de la venta, según el editor digital Javier Celaya.

“Las nuevas tecnologías permiten además a las editoriales un incremento de las ventas en formato papel” ha afirmado Celaya, socio fundador del portal cultural Dosdoce.com y vicepresidente de la Asociación de Revistas Digitales de España (ARDE).

Harper Collins, por ejemplo, ha aumentado un 30% sus ventas gracias a “permitir a sus usuarios leer el libro entero en la red 30 días antes de que saliera al mercado”, ha explicado.

A esta estrategia se suma la creación en Internet de una red social de escritores y la venta de los libros en distintos formatos: normal, de bolsillo y digital.

Otro dato significativo que ha aportado Celaya en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo es que el 6% de las ventas de la editorial Hachette en 2007 fueron libros electrónicos.

Kindle
Amazon, por otro lado, ha vendido en un año cerca de un millón de Kindles, un dispositivo portátil que permite almacenar y leer libros. Todavía no se comercializa en Europa, pero se puede adquirir a través de la web.

Este ‘e-book’ no está liberado, por lo que hay que descargar los libros en Amazon, que ha seguido el mismo tipo de sistema que Apple con su iPod, que obligaba a descargar la música del espacio de comercialización ITunes.

En España se está en la actualidad estudiando este nuevo mercado, aunque según el editor digital Javier Celaya “las entidades editoriales españolas innovan muy poco”.

Ninguna de ellas está llevando a cabo procesos de digitalización, pero, a su juicio, “aunque mandan un mensaje negativo de que este negocio no va a funcionar, deben estar trabajando internamente, para que las otras editoriales no se adelanten”.

Más para el autor
En cuanto al reparto de beneficios por la venta de los libros, las reglas del juego cambian con las editoriales digitales. “Este cambio favorece al autor”, ha afirmado el vicepresidente de ARDE.

Con el modelo tradicional de negocio el autor recibe un 10% de los beneficios, y el resto se reparte entre el editor, el distribuidor y el punto de venta, mientras que con las nuevas plataformas de edición recibe un 80% de los mismos.

Lulu y Bubok son dos de estas plataformas que obtienen de la venta de los libros sólo un 20% de los beneficios gracias a que “se ahorran costes de impresión y distribución, riesgos que en el modelo tradicional asume el editor”, ha explicado Celaya.

Transformación del negocio
Respecto al miedo generalizado a la ‘piratería’ y a la posibilidad de perder los derechos de autor, este editor digital ha asegurado que “hay tecnología suficiente para proteger la obra”.

Los libros digitales suponen una transformación del mercado editorial. “No sé si el libro -en formato papel- va a desaparecer, pero desde el punto de vista del negocio perderá importancia”, ha declarado.

Para Celaya, en el nuevo modelo que instaure el libro digital no va a desaparecer ni el autor ni el editor, pero sí los libreros, distribuidores y agentes.


URL:http://www.elmundo.es/navegante/2008/08/25/tecnologia/1219649459.html
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