Adios Alejandro Aura

Alejandro Aura, poeta mexicano, murió hace un rato, a las 4 de la tarde en Madrid sin aguacero, un día miércoles que para mí es de invierno.  Su epitafio,  escrito por él mismo a modo de despedida, ha sido publicado por Milagros, su compañera, en su propio blog casi simultáneamente con su muerte. Vayan a su casa y vean.

DESPEDIDA

Así pues, hay que en algún momento cerrar la cuenta,
pedir los abrigos y marcharnos,
aquí se quedarán las cosas que trajimos al siglo
y en las que cada uno pusimos nuestra identidad;
se quedarán los demás, que cada vez son otros
y entre los cuales habrá de construirse lo que sigue,
también el hueco de nuestra imaginación se queda
para que entre todos se encarguen de llenarlo,
y nos vamos a nada limpiamente como las plantas,
como los pájaros, como todo lo que está vivo un tiempo
y luego, sin rencor, deja de estarlo.

¿Se imaginan el esplendor del cielo de los tigres,
allí donde gacelas saltan con las grupas carnosas
esperando la zarpa que cae una vez y otra y otra,
eternamente? Así es el cielo al que aspiro. Un cielo
con mis fauces y mis garras. O el cielo de las garzas
en el que el tiempo se mueve tan despacio
que el agua tiene tiempo de bañarse y retozar en el agua.
O el cielo carnal de las begonias en el que nunca se apagan
las luces iridiscentes por secretear con sus mejillas
de arrebolados maquillajes. El cielo cruel de los pastos,
esperanzador y eterno como la existencia de los dioses.
O el cielo multifacético del vino que está siempre soñando
que gargantas de núbiles doncellas se atragantan y se ríen.

Lo que queda no hubo manera de enmendarlo
por más matemáticas que le fuimos echando sin reposo,
ya estaba medio mal desde el principio de las eras
y nadie ha tenido la holgura necesaria para sentarse
a deshacer el apasionante intríngulis de la creación,
de modo que se queda como estaba, con sus millones,
billones, trillones de galaxias incomprensibles a la mano,
esperando a que alguien tenga tiempo para ver los planos
y completo el panorama lo descifre y se pueda resolver.
Nos vamos. Hago una caravana a las personas
que estoy echando ya tanto de menos, y digo adiós.

Hace un tiempo me maravilló con:

El que canta…

Es extraño sentirme que me miro,
es extraño decirlo, que siento
que me miro,
como un caso, como un amigo,
y me hablo: feliz tu servidor
que te conozco y te conozco la medida,
porque estaré siempre en guardia
contra ti, me digo.

El caso es que me miro
y esta sensación de verme
se parece a una muerte
largamente pensada y preparada
para no acabar de plano
sino en flores que se abran y se abran.

Hola, me digo.
Ah, esta sangre,
esta sangre que corre,
esta inclinación terrible por la sangre,
esta humedad caliente
que pasa y se repite
moviéndose como agua entre las piedras.

Me digo hola
y apenas me atrevo a contestar
ovillado de miedo en el rincón
porque me estoy mirando.

Hola, me digo con cierto desparpajo.
Sin gracia, me miro que camino,
de mis ojos sin gracia,
de mi sin gracia en general
despido olor,
me reconozco.
No en balde nos sentamos en la sala,
alguien dice: veinticuatro años, muchacho,
y tomamos té.
Hasta los pájaros alcanzo a ver,
que vuelan,
contimás me miro, que camino.

Hola, me digo mientras escupo un poco.
Oh tribuna hiriente: que hablo;
qué gozo en tu ejercicio,
que desnudarse es como gritar
que viva el mundo.

Pues que vendrá la tarde, lo sé,
porque me estoy mirando,
lo palpo en el silencio
y en él, de sentir, me regocijo.

Hola, me dije,
y me asusté a mí mismo.

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3 comentarios sobre “Adios Alejandro Aura

  1. Quisiéramos todos tener la opotunidad de despedirnos de esa manera. El internet de alguna manera ha venido a transformar hasta esas cosas que anteriormente eran tan personales. Debes tener nota de aquel general norteamericano que tambien escribió su propia despedida que fue publicada en su blog y que tanto resonó en la prensa.

    Saludos, realmente manejas muy interesantes contenidos en tu pagina. Nos gusta muchoa el disenio, el cual deseariamos cambiar en nuestro blog, si puedesa ayudar te vamos a quedar debiendo! Saludos una vez mas…

  2. ¡qué maravillosa manera de despedirse! realmente ha sido un placer y una pena conocer a este poeta en el momento de su despedida, gracias por presentármelo José.
    ¿cambió el diseño del blog? yo también estuve intentando algunas modificaciones pero no me da el cuero para tanto y quedamos como antes.
    Beso grande.

  3. José, estuve un buen rato en el blog de Aura y terminé casi llorando. Maravillosa la despedida, pero que injusta parece la muerte. “Y yo me iré, y se quedarán los pájaros cantando…”.

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