El derecho de la niñez a una educación en su propia Lengua

Publicada originalmente en Octubre 30, 2007   Por José Soriano elmosquito.gif

guaman.pngLingüicismo es como se denomina a la discriminación por la lengua.

En el Perú, que es un país multicultural y multilingúistico vergonzante, se discrimina no sólo por raza sino fundamentalmente por idioma y hasta por el acento.

El debate sobre la “alfabetización” sólo en castellano, sin hablar nunca de educación, es una metáfora violenta que retrata el lastimoso debate sobre la OLPC en el Perú, pero que no excluye en esta práctica vergonzante a otros países de América del Sur.

Los indios son seres “sin alma”, como tales deben ser “criados como niños” pues no pueden acceder a la libre determinación, es la definición de los españoles al llegar hace 500 años y que aún hoy perdura. Discriminados, excluidos por el descubrimiento, luego por la colonia, y hoy por las clases medias urbanas, a los pueblos originarios (en lenguaje hipócritamente correcto) se les quitó el derecho a su cultura y a mantener su idioma. Aún hoy son muy pocos los que se atreven a cuestionar esta ideología de exclusión y sostienen que hay que “alfabetizar” a los indígenas.

Gracias a la visita que recibí esta mañana desde el INSTITUTO LINGUISTICO DE INVIERNO pude volver a encontrar a la Dra. Tove Skutnabb-Kangas, finlandesa doctorada en las universidades de Helsinki y de Roskilde, Dinamarca, país multicultural y multilingüe donde todos los ciudadanos valen igual. Escribe sobre el derecho de la niñez a una educación en su propia Lengua. También adjunto otro artículo sobre el investigador francés Louis-Jean Calvet que sostiene que la lingüística ayudó a justificar las conquistas imperiales. Idiomas como el francés, el español y el inglés fueron usados para consolidar el dominio global. Estos dos artículos me han permitido hoy resignificar mi opinión sobre el tema de siempre: la educación

Ella trabaja en temas como bilingüismo, educación para las minorías, derechos lingüísticos, y distintos aspectos de la política lingüística. En el 2003 recibió el premio linguapax, que es un reconocimiento a la dedicación de lingüistas, investigadores, docentes o miembros de la sociedad civil en la promoción de la diversidad lingüística y la educación multilingüe.

Los “soberbios criollos y criollas”-como los describe Guamán Poma, el cronista-para “diferenciarse de los indios” y sentirse “blanqueados” (como diría Fannon) o “aceptados en un grupo de pertenecia que no es el suyo”(como indicaría el psicoanálisis)- son más papistas que el papa y han aplicado durante siglos políticas discriminatorias que neciamente desaprovechan la ventaja comparativa y de competitividad que, hoy por fin sabemos, lleva implícita la diversidad. La nuestra.

Fácilmente se habla de “analfabetos” y de la necesidad de “alfabetizar” a las personas de otras culturas y otras lenguas. Lo mismo nos ocurre a los tecnólogos que “tocan de oído”, como si supiéran de educación y antes de pensar en los niños andan pensando, ¿interesados?o no, en que hay que “alfabetizar” con máquinas vacías, sin contenido ni horizonte, a niños de quienes después nos quejaremos porque no comprenden lo que leen y nos devuelven un mañana lleno de violencia consecuencia de la discriminación que hoy ejercemos sobre ellos.

Como hizo nuestra distinguida y mal hablada lingüista congresista, hablamos con ligereza de temas en los que no somos especialistas. Miremos qué dice alguien que en verdad sabe del tema:

¿Genocidio lingüístico?

El derecho de la niñez a una educación en su propia Lengua

Tove Skutnabb-Kangas

Estamos matando idiomas como nunca lo habíamos hecho. Para el año 2100, entre el 90 y 95 por ciento de los 6,000 idiomas hablados en la actualidad pueden estar muertos y ya no ser aprendidos por los niños. La mayoría de las lenguas amenazadas actualmente son las habladas por los pueblos indígenas, y a menos que estas sean fortalecidas o revitalizadas a través de la educación y otras medidas, desaparecerán. La mayoría de los países son multiétnicos y multilingües. Si la Educación Para Todos (EPT) se convierte en realidad, la mayoría de los niños y niñas tendrán acceso a la escuela.

Sin embargo, la mayoría de indígenas y niños de grupos minoritarios o minorizados, (así como los niños de grupos mayoritarios de paises de África con idiomas oficiales europeos) están forzados a aceptar su aprendizaje a través de una lengua que no les es propia. Estos niños no tienen opciones: no hay escuelas que enseñen en su lengua materna.

Muchos padres de familia y miembros de la clase política optan por una educación en la lengua dominante, a menudo el inglés. Sin saberlo van en contra de las evidencias científicas sobre el aprendizaje y el bilingüismo, como también contra los derechos humanos de tener una educación en la lengua que los niños entienden.

Pérdida de oportunidades educativas

Algunos investigadores argumentan que las lenguas mueren “naturalmente”, porque no pueden adaptarse a un mundo tecnológico y posmoderno, y los hablantes de estas lenguas dejan de hablar su lengua de manera voluntaria porque quieren obtener los beneficios que se tienen si es que se habla la lengua de la mayoría. Los padres de familia piensan en la educación y el tipo de trabajo futuro de sus hijos e hijas y por eso deciden dejar de hablar su propia lengua en la casa. Nadie puede ser culpado y los niños y niñas aparentemente se benefician.

Pero, ¿se benefician estos niños? investigaciones en niños hablantes de una lengua minoritaria o minorizada, en todo el mundo muestran resultados negativos en el uso de las lenguas dominantes cuando esta es la más importante o la únca lengua de enseñanza. Dos ejemplos: estudiantes Inuit de Canadá que reciben educación en Inglés alcanzan en promedio, solamente, el 4o. grado después de 9 años de escolaridad.

En Australia, el inglés es la barrera más grande para el aprendizaje exitoso en un aula con niños aboriígenen.

Otras investigaciones también muestran que:

Niños y niñas aprenden mejor cuando reciben enseñanza en una lengua que conocen bien.

En Estados Unidos, la niñez que estudia en los programas bilingües basados en la lengua materna aprende inglés más rápido y tiene mejor rendimiento académico que los niños que están en programas totalmente en inglés.

Estudios amplios y permanentes sobre la educación de estudiantes pertenecientes a grupos de minorías étnicas muestran que quienes alcanzaron los niveles más altos de bilingüismo o logros educativos fueron aquellos quienes tuvieron su lengua materna como el instrumento de instrucción durante un periodo más largo.

Pérdida de información que es esencial para la sobrevivencia

Los ecosistemas no degradados tales como los bosques en el Amazonas, Borneo o Papua en Nueva Guinea, están usualmente habitados por pueblos indígenas y tradicionales, si sus lenguas desaparecen, su conocimiento sobre el cómo mantener un ecosistema diverso de manera sostenible también desaparece, incluyendo conocimientos de sobrevivencia humana (por ejemplo, sobre plantas medicinales) que están codificados en sus lenguas. Al matar esas lenguas, estamos destruyendo los prerrequisitos de la vida humana en el planeta. La desaparición de lenguas puede ser vista como genocidio lingüístico. La educación formal para los niños indígenas y los de grupos minoritarios hecha a través de una lengua extranjera corresponde a dos de las cinco definiciones de la Convención de las Naciones Unidas para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio (E793,1948). Esta convención define el genocidio como: Articulo II (e) traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo, y Articulo II(b) lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; (énfasis mío ).

Los niños indígenas y los de grupos minoritarios deben ser educados en sus propias lenguas y deben recibir también una buena enseñanza de un idioma oficial (mayotitario) del país, como segunda lengua. Los niños necesitan aprender los idiomas dominantes como adición al idioma que ya tienen y no para sustituir sus propios idiomas.

Tove Skutnabb-Kangas

Roskilde University, Denmark

Äbo Akademi University Vasa, Finland

skutnabbkangas@gmail.com
Artículo tomado de:

http://www.id21.org/insights/insights-ed05Sp/art01.html

Las lenguas que colonizan

El investigador francés Louis-Jean Calvet sostiene que la lingüística ayudó
a justificar las conquistas imperiales. Idiomas como el francés, el español
y el inglés fueron usados para consolidar el dominio global.

HECTOR PAVON.

En los escombros de la ex Yugoslavia se está librando una nueva batalla. Es
parte de una guerra diferente, sin armas pero de un alto belicismo al fin.
Es la guerra por la identidad, por aquella que construye la lengua. Serbios,
bosnios, croatas pueden entenderse perfectamente después de vivir décadas
con el serbo croata como idioma oficial. Sin embargo, cada uno de los países
que componían ese conglomerado hoy vuelve a hablar su antiguo idioma: el
serbio, el croata, el bosnio, etcétera. Hay un deseo de recuperar la lengua
despojada y apartada por un intento totalitario de igualación cultural que
contribuyó al desmembramiento atroz y violento de los 90.

Pero ése es sólo un ejemplo de las luchas suscitadas en torno al dominio de
una lengua sobre las otras. Obviamente es el idioma inglés el que en la
actualidad ejerce su dominio por encima de los otros pero hubo otros que
fueron iguales de poderosos, cada uno en un momento histórico definido. “La
diversidad lingüística es una condición con la que tenemos que convivir,
pero el respeto por las lenguas originarias es la condición para que idiomas
como el español o el francés sigan existiendo ante el avance diario del
inglés a nivel internacional”, dice el lingüista francés Louis-Jean Calvet
desde París. Es la opinión de alguien que desde hace más de tres décadas ha
investigado la dominación lingüística como parte de la dominación política.

En 1974 Calvet publicó en su país Lingüística y colonialismo, un libro que
mostraba de qué modo el estudio de las lenguas había establecido escalones,
castas, podios en los que se situaban las lenguas dominantes y dominadas y
que había servido como apoyo cultural a las campañas coloniales a lo largo
de la historia. La obra se tradujo a varios idiomas, incluyendo el español,
pero recién ahora llega a nuestro país (Fondo de Cultura Económica).

Calvet es profesor de sociolingüística de la Universidad de la Sorbona de
París y autor de Pour une écologie des langues du monde y de Las políticas
lingüísticas. Además escribió una completa biografía de Roland Barthes y la
Historia de la escritura, entre otros.

Su libro Lingüística y colonialismo llega 31 años después de su versión
francesa y con una traducción diferente a la que se conoce en España. ¿Pero
es acaso un libro viejo?, ¿Pudo la globalización descalificarlo como
perimido y vetusto?

“Todo lo que dice el libro sobre el análisis histórico de las relaciones
entre discurso colonial y discurso lingüístico, entre prácticas coloniales y
prácticas lingüísticas, no envejeció, por lo menos eso creo. En cambio, los
que eran países colonizados tienen treinta y un años más de independencia. Y
no hicieron gran cosa por la defensa y la promoción de sus lenguas. Mi
libro, al tiempo que un análisis científico, era también un libro militante,
un llamado a la acción. En ese sentido, tuvo poco efecto, ya que vemos que
Timor oriental adopta por lengua nacional… ¡el portugués!”.

Calvet intenta demostrar que la lingüística ha estado al servicio del
colonialismo y que el esquema evolutivo de las lenguas es profundamente
eurocentrista. Fueron el español, el portugués, el francés y definitivamente
el inglés, los idiomas que ejercieron su poder por encima de lenguas a las
que en muchos casos condenaron como dialectos. En el inicio de los tiempos
se calificaba de bárbaras a todas las lenguas con excepción del latín y del
griego. A ellas podía sumarse el hebreo solamente por su antigüedad y
también porque se la consideraba una lengua sagrada inspirada por Dios.

Pero los estudios lingüísticos de las lenguas de las colonias fueron
detonantes para enmarcar y congelar lenguas masivas en dialectos. Calvet
dice que cuando Maurice Delafosse estudió las lenguas del antiguo Sudán
sostuvo y diseminó la idea de que las lenguas bambare, malinke y el diula
son dialectos de una lengua, el mande, de las que habrían surgido. Esta
hipótesis podría ser correcta, pero, pregunta Calvet: “¿por qué no conceder
el nombre de lengua más que al mande, desaparecido desde hacía tanto tiempo?
¿Por qué no detenerse en la relación entre mande y bambara y, por otro
parte, entre bambara, malinke y diula, del mismo modo que en la relación
entre latín y francés, español e italiano?”.

La respuesta a estos interrogantes es que los idiomas francés y bambara han
tenido tratamientos diferenciados por la cultura europea, la dominante de
las culturas africanas. Calvet ennumera: el francés se escribe, el bambara
no; el francés es el idioma de un pueblo de larga tradición cultural, el
bambara no; y por último “el francés es el idioma del colonizador blanco, el
bambra el del colonizado negro”. Este último punto resume la diferencia sin
solución de la relación entre lengua y dialecto.

Y aunque el continente vivió su revolución al cortar lazos políticos con los
países centrales la situación cultural no cambió con la descolonización: la
lengua de los conquistadores sigue siendo la lengua del Estado, la de la
escolarización, lo que ha reforzado en todo sentido el poder las lenguas
coloniales.

Los procesos de migraciones del siglo XX multiplicaron los lugares de
conflicto y se generaron nuevos escenarios de la tensión lingüística en las
principales ciudades del mundo adonde arribaron ciudadanos del mundo
empobrecido. Inglaterra, Francia, Alemania, España, Estados Unidos, Italia
son países donde se viven estos conflictos generados por los choques de
lenguas: la del nativo contra la del inmigrante, que a su vez suelen generar
nuevos espacios idiomáticos. “En esos países hay una gran ignorancia
respecto de las lenguas de los inmigrantes, así como sobre las lenguas
endógenas, pero no es una cuestión racista pero sí de indiferencia. Lo mismo
ocurre en América latina en relación con las lenguas indígenas, excepto tal
vez en Paraguay. Al mismo tiempo en Francia se aprende cada vez más chino,
árabe, japonés y español”.

A partir de la segunda mitad del siglo XX, con el fin de la Segunda Guerra
Mundial, la preponderancia del inglés por encima de otras lenguas se hizo
evidente. La globalización lo impuso como el idioma de la economía, la
política y también se impuso en el mundo de la cultura. Sobre esta última
área el mercado de las traducciones muestra la imagen perfecta de esta
preeminencia. En los Estados Unidos y en el Reino Unido, menos de un 5% de
las obras publicadas son traducciones; en Francia y Alemania este número
ronda el 12% mientras que en España e Italia llega al 20%. “Esto significa
—dice el sociólogo brasileño Renato Ortiz en su libro Mundialización:
saberes y creencias—, que cuanto más central es un idioma en el mercado
mundial de bienes lingüísticos, menor es la proporción de textos traducidos
a él. El corolario de este axioma es que las traducciones entre lenguas
periféricas se vuelven cada vez más difíciles, pues deben pasar
necesariamente por el vernáculo mundial”.

Calvet sostiene que en el modelo gravitacional propuesto el inglés es la
lengua pivote, hipercentral, en torno de la cual gravitan una decena de
lenguas supercentrales (español, francés, chino, hindi, etcétera) que son a
su vez el pivote de gravitación de lenguas centrales. “Ese modelo nos
permite ver el aspecto lingüístico de la globalización, y desde ese punto de
vista el inglés es la lengua ”global”, lo cual no es necesariamente algo
bueno para esa lengua. Se está diluyendo”.

La hegemonía del inglés la sufren hasta los canadienses francoparlantes.
Todos ellos hablan inglés, pero no todos los angloparlantes hablan francés
en un país que se supone bilingüe. “No se trata de un falso bilingüismo,
sino de un bilingüismo de sentido único. En Canadá se aplica el principio de
la personalidad: todo ciudadano tiene derecho a su lengua (inglés o francés)
en todo el territorio. Así, en Quebec o en Nueva Brunswick, los francófonos
pueden ser dominantes, pero en otros lugares son minoría. En el ámbito
gubernamental, sin embargo, tienen derecho a exigir que se les hable en su
lengua. Pero, alguien bilingüe de Nueva Brunswick por lo general tiene el
francés como primera lengua, mientras que un anglófono rara vez es bilingüe.
Es una de las manifestaciones del poder”.

Las formas del racismo moderno o de la dominación toman diferentes caminos.
Por ejemplo, el acento suele ser tomado como objeto de burla no sólo en los
países centrales sino también en los periféricos. Calvet cuenta que “en
Egipto, se burlan en la tv de los habitantes del sur; en Marruecos del
acento de los bereberes y en América latina de la forma de hablar de los
argentinos…” Además, es algo habitual el menosprecio por las tonadas de
los habitantes del interior de nuestro país, por ejemplo, en las grandes
ciudades.

Y en el horizonte de esta polémica aparece la preservación de las lenguas.
La pregunta obligada es qué hacer para protegerlas, para defenderlas del
acoso del inglés. Concluye Calvet: “Es un tema complejo. Sin duda no hay que
liquidarlas, hacerlas ”morir”. Pero las lenguas no son focas ni ballenas
que debamos proteger como especies en riesgo de extinción. Yo trabajo en el
ámbito de las políticas lingüísticas y tengo un principio: ”Las lenguas
están al servicio de los seres humanos, y no a la inversa.” No estamos al
servicio de las lenguas. Pero si éstas nos son útiles, incluso por razones
exclusivamente identitarias, entonces hay que protegerlas”.

El discurso dominante del inglés

Robar a un hombre su lenguaje: allí comienzan todos los asesinatos legales.
Este es el epígrafe, una cita de Barthes, con que Calvet comienza su libro y
que condensa el sentido social de un análisis focalizado en las lenguas y
los grupos humanos que las hablan y en la necesidad de intervenir sobre las
situaciones lingüísticas de las sociedades. Esas dos disciplinas, Sociología
del Lenguaje y Políticas Lingüísticas, señalan la apuesta de los estudios
sobre el lenguaje centrados en los procesos históricos y políticos.

RELACIONADO: http://josesoriano.com.ar/2007/09/21/internet-rimachiy-kichua-internet-habla-kichua-aimara-zaparo-lenguas-originarias/

Anuncios

3 comentarios sobre “El derecho de la niñez a una educación en su propia Lengua

  1. Interesante, pero no cubre el fenomeno curioso que vemos en España, en las regiones con lengua propia se estan dando politicas que arrinconan al español, se dice que es necesario educar en su lengua a los niños, pues bien una familia hispano hablante no tiene esa opcion en Cataluña ya que ahi se opera bajo la imersion lingüistica, las rotulaciones en las vias solo en catalan, las multas por colocar carteles en español, la obligatoriedad de saber catalan para postular a puestos publicos…..

    Todo esto configura un escenario curioso, pero claro siempre se dice que el español no corre peligro, que el catalan debe potenciarse, pero nos olvidamos del derecho individual de las personas.

  2. Muy interesante post José. Trabajo en una escuela en la zona rural Mar del Plata donde un gran porcentaje de alumnos son bolivianos o hijos de bolivianos. Muchos en sus casas hablan en aymara. Es maravilloso ver el brillito de sus ojos cuando uno les pregunta cómo se dice tal o cual palabra en su lengua.
    Claro, sería hermoso poder enseñarles en esa lengua, y seguramente sortearían las dificultades que a veces tienen para aprender, pero sinceramente la desconocemos y la mayoría de las docentes no le dan importancia al tema, pero el sólo hecho de hacerles notar que uno valora “lo que traen” resulta muy satisfactorio para ellos que han tenido que abandonar su tierra, o muchas veces viven como “golondrinas” yendo y viniendo.
    Por suerte están bien integrados y cualquier atisbo de discriminación enseguida lo reparamos. Pero como decía, es hermoso ver su alegría cuando uno como docente comenta que ellos conocen dos países y otra lengua que yo misma no conozco, o cuando les propongo que me enseñen alguna canción o la letra de su himno. Hermoso post, para pensar y mucho. Un abrazo

  3. Excelente post. Resulta claro que no existen lenguas mejores o peores, sino que, y en todo caso, hay lenguas diferentes.
    El colonialismo lingüístico y su transfondo de normalización afecta la diversidad y está extinguiendo lenguas en todo el mundo.
    El problema también afecta a los sordos y la lengua de señas. La práctica del gran negocio de los implantes cocleares, el aislamiento de los niños sordos de su lengua natural – para su “mejor rehabilitación”- y la educación oralista, bajo la justificación de la integración
    constituyen claramente genocidio lingüístico.

    Normalizar o asimilar no es integrar, solo es factible integrar desde el respeto por las diferencias.

    Un abrazo

    Alejandro ROMERO LÓPEZ
    http.// centroestudiosordera.blogspot.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s