Opera en la segunda guerra de los navegadores

OperaOpera es el contendiente más atípico de esta segunda guerra de los navegadores. Junto a Firefox es el único no controlado por una gran compañía (no cuento a Konqueror ni Flock en esta contienda), difiriendo en su estrategia: software propietario y estar presente en todas las plataformas posibles. De hecho, este último aspecto es el gran valor de Opera, en los ordenadores personales (Windows, Linux y Mac, pero también en Solaris y FreeBSD), en los móviles (Mini y Mobile), en las televisiones, en las consolas… la apuesta de Opera es la estar disponible en cualquier “cosa” que pueda navegar por la web.

En lo técnico, hay que reconocer a Opera el hacer productos notables. Opera 9.5 es bastante bueno y Opera Mini es de lo mejorcito para navegar en movilidad. En cumplimiento de estándares suelen ir a la cabeza, acostumbran a ser bastante innovadores a la hora de incluir funcionalidades (integración de cliente para Bittorrent por ejemplo, ser el primer navegador el primer navegador de los grandes que añadió pestañas) y además es un navegador bastante rápido. ¿Se nota que me gusta Opera, verdad?

Ahora bien, en lo que a cuota de mercado se refiere, no puede presumir de ser un producto de masas. En Febrero de este año no llegaba ni al 1% (marketshare.hitslink.com), aunque hay países como Rusia en los es de los navegadores más utilizados.

Pero volvamos al punto clave con Opera, estar en todas las plataformas, por muy cerradas que sean, la que es su gran baza. Esta relacionado íntimamente con su capacidad de hacer negocio: tienes una plataforma cerrada (la tele, una consola) y quieres añadirle navegador ¿con quién puede contar? Firefox y demás proyectos libres no van a entrar, ¿Microsoft, Apple?… pues finalmente optas por Opera, al que siempre ha gustado cobrar por el navegador. De hecho, Opera evolucionó de ser el último que cobraba por licencia a un modelo “adware” y acabar siendo en el navegador de PC gratuito, con ingresos a partir de la publicidad por las búsquedas hechas desde su caja. Con su versión “empotrada” en dispositivos cerrados, Opera puede cobrar al fabricante o ir a modelos como el de la Wii, en la que el navegador no es gratis (aunque al principio lo fuese). Opera intenta reforzar su ubicuidad con funcionalidades que exploten su presencia multiplataforma, como el interesante Opera Link.

En definitiva, un actor muy interesante y con una estrategia algo diferente a la del resto en esta segunda guerra de los navegadores. Confieso que siempre he tenido cierta debilidad por Opera, aunque mi equipo siempre acabe con el rol de “navegador secundario” por mi dependencia del genial ecosistema de extensiones de Firefox.

Sitio oficial, más información y descargas en: Opera.com

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