atreverse a la vejez

ana-papa.pngen la foto Don José, mi padre de 90 años(fallecido en el 2011) y su mejor amiga, Anahí de 3, mi hija menor.

Sí, soy viejo. Lo digo por que en realidad a esta hora y en este momento lo estoy disfrutando. Ya pasé la mediana edad, la madurez, o cualquier otro nombre con que la tilinguería hipócrita intenta disfrazar un hecho fáctico. A los 66 las personas somos viejas , nadie nos da trabajo y poco a poco nos convertimos en invisibles. Para algunos somos desechables como dicen los colombianos.
En lo personal, no me gusta andar revoleando eufemismos para tratar de no nombrarme en tanto viejo muy bien vivido.

Sí, soy viejo y me repito. Mi cuerpo, mi rendimiento y mis ganas han cambiado, pero eso no quiere decir que soy menos. Por el contrario no es más que otra edad. Eso, ni más ni menos.
Ni muy muy, ni tan, tan… sólo eso. Hago las mismas cosas, con la misma frecuencia exagerada como ha sido toda mi vida. Es otro momento de la vida que aporta miles de ventajas pues permite ver con otros ojos el presente. No adscribo a esta cultura juvenil y desabrida, que quiere perpetuarse como Peter Pan, en una juventud teñida con los colores de un dibujito animado de Disney. ¿No será por eso que Walt se hizo congelar, para tratar de ser joven eternamente? ¿Es ese el ideal detrás del que todos estamos corriendo? No me lo banco.

Sin apocoparme soy eso, como decían Sartre y la Simone, transcurro en este momento el tiempo en que la “obra” ya está hecha. Lo que viene es maravilloso porque es un plus. En mi caso un regalo(varias veces) inesperado de la vida. Es un momento en que el futuro, la “realización” se comienza a plantear en términos distintos a los de la juventud donde todo está por hacer y parece que el tiempo y el espacio se hacen infinitos y sin coto.
Un tiempo en la vida de los hombres donde lo que queda por hacer es mucho más que lo que ya se ha hecho (tant pis por los jóvenes o viejos que no hacen o han hecho nada). Y todo esto en razón de mis nuevas amigas virtuales Estrella y la Condesa que se han puesto a reflexionar sobre ese tema.

Al respecto José Soriano dijo…
Le contaba a Silvia Urite en su maravilloso blog que con Laura, el fin de semana pasado por fin pudimos ir al cine después de mucho tiempo. Vimos “Mi mejor amigo”, de Patrice Leconte.
mon-meilleur-amiEn una de las primeras secuencias, Daniel Auteil, un marchand de arte, se presenta en una mesa donde compañeros suyos de trabajo están cenando. Llega y comenta que ha estado en el funeral de un amigo suyo y que, pobre infeliz el difunto, sólo había 7 personas incluyéndole a él. Entonces los comensales le dicen, de frente y sin anestesia, que en realidad no era su amigo y que cuando a él le llegue su funeral (el de Auteil) no iba a ir nadie, cero personas, porque él no tiene amigos. Auteil se queda preocuapdo y dice, “¿cómo?”…(como en la pub del que descubre que se quedó pelado..) y en lugar de preguntarle a su compañera empieza un profundo cambio en su vida buscando “un mejor amigo…”

Es una comedia un poco floja en el nudo y complaciente en el desenlace, pero muy simpática y emotiva.

Ser viejo, la soledad y la muerte, temas por el que muchos andan preocupados en estos días.

No entiendo mucho el título que pones Estrella. ¿Por que perdón? Yo estoy contento de estar adonde he llegado, soy viejo y a mucha honra, tengo por suerte una vida profundamente usada y que tengo intenciones de seguir usando apasionadamente hasta la última gota.

ana-papa.pngVeo el feliz transcurrir de mi padre, aquí a nuestro lado, aunque sea incómodo a veces, y sigo aprendiendo. Recorre feliz, con sonrisa de enamorado permanente su propia vida. Con sonrisa pícara en los ojos se pone contento porque esta siempre en contacto con niños(¿no debería ser siempre así para todos?). Esta feliz con mi hija de tres años con la que juega y se asombra. ¿Qué me pasa que ya no puedo saltar a la soga ?; ¿Por que ya no puedo levantar los pies del suelo? y toca explicar, o no… simplemente un no se preocupe papá… que tal si nos vamos a caminar…
Y allá vamos, caminando, con el bastón bajo el brazo, se enjuaga los ojos cómplice y reflexiona en voz alta: que lindas que son las mujeres en verano!!! Dando pie a sus anécdotas interminables, a veces obscenas, a sus recuerdos deshilachados y recurrentes de una vida bien vivida.
A veces les dice piropos galantes a las señoras de Belgrano que a la salida de la redonda se ríen coquetas, rendidas ante el ingenio y la magia de la palabra de ese viejito simpático que aún se divierte…

images-1Aunque no estoy muy de acuerdo con tu título y la propuesta que cuentas de la película Venus, que bien escribes Estrella!!!, me has dado ganas de verla.
Después te cuento. No elijo entre A o B en tu propuesta. De la misma manera que intento no tener que elegir en la vida. Me gusta tomarla toda hasta ver el fin del vaso. Me encanta tu propuesta ya que puedo bucear en mi pasado y puedo zambullirme y seguir como hasta ahora, tratando de seguir las olas y recorriendo curioso las huellas en las arenas que me maravilla poder recorrer.Después te cuento. Ser viejo, como me toca, está bueno. Sigo siendo yo con mis pasiones y manías, tal vez con los defectos acentuados. Pero sólo soy yo en otra etapa, descubriendo otras cosas nuevas, repitiendo ritos mágicos cada vez…
Como dicen en mi tierra, el mar estará viejo pero todavía se mece… y esta cada vez más bueno. Gracias por tu hermoso post.
Como Simone a los 45 años no creo que el problema sea la vejez o lo que les pedimos los hombres a las mujeres que nos engalanan.
En principio, iluso como siempre, creo que no importa el plural sino más que nada el particular que nos completa.

A cierta edad la caza pierde su atractivo y el placer se encuentra más en momentos mágicos que duren en el tiempo y en el espacio. Me he convertido en recolector de momentos mágicos. Pero entiendo lo que dices nuevamente. Insisto igual que tú, los afeites no arreglan nada. Los reclamos desde la silicona no igualan una mirada sobre el hombro y un momento cómplice. En eso no es la edad la que nos salva.

Al final siempre estamos solos con nosotros y es momento de mirarnos al espejo. Mientras nuestro cuerpo y lo que somos nos guste y nos de placer, vamo arriba ( a la uruguaya) hasta la última gota de vino… La estética nunca ha sido solamente un asunto de tetas y de medidas. Desde siempre mide la esencia y la percepción de la belleza. Por eso prefiero perderme una silicona o un hilo de platino que levanta a cambio de un momento más completo que incluya transpiración y otras bellezas naturales como la inteligencia.

He conocido muchas mujeres de toda edad y tipo y aunque no soy andino afirmo nuevamente(ver servinakuy) que la mejor mujer, la mas deseada es aquella que tiene experiencia. Voluptuosas en algunos defectos que ellas rechazan y que a muchos nos encantan. Me gustan algunas marcas del tiempo en la piel. Me repugnan los músculos trabajados y me apasiona alguna morbidez que deja el tiempo que acompaña con delicadeza y suavidad alguna huella en el cuerpo.

De bruto que soy, a mi no me gusta lo perfecto. Como en la comida yo prefiero que todo sea natural. Me ha tocado huir despavorido de señoras muy bien que perdían el pudor y trocaban sensualidad por procacidad cuando se hacían cirugía.

De todas maneras esta bueno lo que cuentas Estrella, hoy que es año nuevo Chino ahuyenta los fantasmas… pero no tema, según mi amiga Mercedes a los jóvenes les gustan las señoras..

Y como le digo siempre a Laura irrespetuoso. Dejen de joder-perdón por eso- que están todas cada vez más apetitosas.

Si así no fuera, a nosotros que nos queda. El mar estará viejo pero se sigue meciendo y cada caleta tiene su ritmo.

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8 comentarios sobre “atreverse a la vejez

  1. Vivimos en una sociedad que hace culto del cuerpo, la belleza y la juventud, que castiga, margina y olvida al viejo. Si hasta se ha inventado ese eufemismo llamado “3ra. edad”, con tal de no nombrar la palabra que se teme. Tal vez por eso Estrella pida “Perdón por la vejez”. En esta sociedad donde todo pasa tan rápido, impacienta el paso lento del anciano. Quizás por eso se comunican bien con los niños: ni unos ni otros tienen apuro y pueden contemplar con fascinación el vuelo de una mariposa o la sonrisa de una muchacha hermosa.
    No podemos evitar la decadencia del cuerpo, pero sí podemos mantener el espíritu joven viviendo sin rencores, disfrutando de nuestros afectos y teniendo proyectos.
    Abrazo enoooormeeee

  2. José, los comentarios que vas dejando por ahí bien valen convertirse en post;; deberías hacerlo más seguido, para que nada quede en el olvido.
    Hablando de la vejez y sin eufemismo, y más allá de la sociedad que se encarga de maltratar o ignorar al viejo, sigo pensando que la vejez en la eptapa más difícil de la vida. Si la pienso crudamente, me parece cruel, despiadada, casi como una enfermedad. No hablo de los 60 años, sino de los 80: del final de la vida, de la decrepitud, del cuerpo que no se reconoce.
    No sé, quizás pinso así por mi historia personal, y quizás, también, llegue a esa edad con anticuerpos y no me parezca tan grave. Para seguir hablando…
    Saludos y gracias!!

  3. Mal lo mio!.
    Por cuestiones diversas estuve un tiempo sin visitarlo. Imperdonable. Me doy cuenta por el post con que me recibe.

    Solo puedo opinar como observador.
    Ni siquiera creo que sea generalizable lo del “paso lento del anciano” del que habla la Condesa.
    Bah, si existe el paso lento físico para decirlo de alguna manera, pero hay mucha gente (me parece que cada vez más) que pasa la barrera, no ya de los 60, sino la de los 70 en plenitud.
    Es más, enfatizaría plenitud, y no sabiduría por ejemplo, ya que algunos casos de los que conozco siguen con las mismas virtudes y defectos, que les recuerdo de los 50 y que me relataron de sus 30.

    La vejez, como condena, bajo los apelativos asquerosos de “tercera edad”, o de “los abuelos” (termino muy usado por los demagogos, sobre todo en el área PAMI) se está acabando.
    Hay muchos viejos que se resisten al basurero. Y esto afecta a jovenes y maduros, tratando de apurar ese proceso que debería terminar en la muerte, previo paso por el geriátrico. Se tiene así un lugar que se considera naturalmente propio por el solo hecho de cumplir 40 y suponer que el viejo ese de 65 debe dejar.
    Se resisten de la mejor manera. Trabajan, estudian, viajan, conocen, se enojan, se meten, y (disculpe) hasta copulan tanto o más que en sus 50.
    Es claro, por ahí aparece algún freno. El más rídiculo que me viene a la mente, el de la ley universitaria argentina, que obliga a jubilarse a los profesores de más de 65 años!!!!!!!.

    Eso veo yo. Tal vez sea la realidad, o tal vez se me nuble la visión con mis primeros atisbos de madurez atrasada.
    Que se yo, por ahí solo sea la idea del cuarentón que por primera vez mira hacia sus 70.
    Igual, costará convencerme, y como soy terco, descuente que seré un viejo como el que describí. Al menos para no dar el brazo a torcer…

  4. Les escribí un comment que no salió.
    En el reflexionaba sobre el error de no entrar seguido a su página.

    Sobre la vejez, de nuevo voy.
    No estoy influído por publicidades de AFJPs, pero me parece que la vida se redefine.
    Hay mucha gente que aun con el “paso lento” que advierte la Condesa, no se entrega.
    A los 70 se mentienen en onda. Trabajo, estudios, enseñanza, viajes, si me permite, sexo…
    Ciertos jovenes y maduros creen que por cumplir 40, la breva caerá. El de 65 a cuidar los nietos, y él a ascender.
    De ahí nace una frustración. Gente mayor que no solo no se entrega, sino que sigue desarrollándose, ocupando lugares que otros creen que por derecho divino son para ellos.
    La contraofensiva es “la tercera edad”, el “abuelo(la)” (tan común en la voz de los demagogos del PAMI), etc.. El paroxismo es la ley universitaria argentina que obliga a jubilarse a los profesores a los 65 años!!!.

    A mi alrededor veo gente en carrera a pesar de… Digo en carrera y no más sabia y todo ese mambo orientalista, porque parece que han aprendido poco de algunas cosas. Siguen con lo mejor y lo peor que les conocí a los 50 y que me comentaron que en sus 30 ya se les notaba.
    Acomodados a la situación, siguen productivos digamos.

    No sé. Tal vez sea así; o tal vez sea uno de los primeros síntomas de madurez de un cuarentón que por una vez miró a su horizonte de los 70, y quiere eso para él.
    Si me equivoco, prometo no solo no reconocerlo, sino (obsecado como soy) hacer todo lo posible para vivir una vida como la que creo viven algunos cerca mío hoy…

  5. Jota, podes divertirte, estás lejos!.

    José, algo raro pasa con su página o con mi cabeza. por eso dos comments casi iguales… Es que pensé que el primero no había salido. Disculpe!.

  6. El tema de la vejez… todo un tema, porque en realidad pienso que no es una cuestión cronológica. Mataji Indra Devi, maestra de yoga, adorable viejita, siempre decía que en esta disciplina no había competencia, “que cada uno hacía lo que podía de acuerdo a su estado, siguiendo su ritmo interior:como cuando caminamos por la vereda, los chicos corren, otros van más despacio, pero todos avanzan”. Además es evidente que sus años no son tales, más allá de tanta experiencia, es usted joven.

  7. Hola PP,

    Muy linda la página y en especial la nota sobre tu familia y sobre el paso de los años.

    Celebramos la vida cada día, y es una dicha sentir el paso de los años plenamente. Me da la impresión que el paso del tiempo no es igual para todos. Para algunos, significa pérdidas; perder la juventud, sentir como se viene la muerte tan callando, en fin…..

    Para otros, como en mi caso, significa una tonelada de adrenalina en cada esquina, un mundo por descubrir, una historia que escribir……..

    Y es así que uno llega a mi avanzada edad, que podría calcular duplicando mis años, con ciertas cosas en el haber, a saber:
    – el cuerpo que corresponde exactamente a los años que dice mi documento, bien disfrutado,
    – la mirada indómita y atenta de siempre,
    – una sonrisa que surge cuando se aparece algún buen recuerdo,
    – la alegría del encuentro con los afectos profundos que fuimos tejiendo a lo largo de tantos años.

    Y en el debe, algunas asignaturas pendientes (no demasiadas, por suerte!), y las ganas intactas de mejorar el mundo y ser feliz.

    Así que celebremos estos años que llevamos tan bien, considerando que el tiempo es una categoría artificial que no representa casi nada, ya que lo que somos es inconmensurable……

    Un abrazo fraterno,

    Manuela

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