erótica; esa mirada sutil por encima del hombro…

mirada.jpgLos caminos de la memoria son infinitos y extraños. Fuí a comer al restaurante de la SADE, la sociedad de escritores en Buenos Aires. Está ubicado en una vieja casona la casa de José Hernández en San Telmo, al lado de la antigua Biblioteca Nacional de Buenos Aires, que me recuerda la casa de mis padres en la Lima de mi infancia. Al entrar hay un hermoso patio central donde en primavera y verano se puede comer. Sin embargo normalmente la comida es servida en una habitación con muchos libros y boiseries como recuerdo era la biblioteca de mi padre. Esa que siempre estaba cerrada con llave, fue en mi infancia el santuario donde aprendí a amar la lectura. Escondidos detrás del “Tesoro de la Juventud” y miles de otros libros que tapizaban el amplio cuarto en muebles de roble que llegaban al techo, se escondían una gran cantidad de libros que me habían sido expresamente prohibidos. Por esa razón fueron siempre los más atractivos. Eróticos en el detalle sutil, como Las Mil y Una noches en versión original, Lolita, los trópicos de Miller. Los mas bellos sin duda son los diarios de Anaís Nin en francés. En esas lecturas aprendí a apreciar literariamente, antes que se hiciera realidad, la cadencia de una cadera propicia. Sobre todo a disfrutar la sutil mirada de una chiquilla enamorada pestañeando por encima del hombro sus promesas. Esas miradas que siempre han logrado perderme.
Consumía las lecturas degustando lentamente mi imaginación infantil echada a volar, acurrucado en los grandes sillones de cuero, con ese peculiar y delicioso olor a cerrado y a libros que tenía ese cuarto de la casona colonial de la calle Santa Cruz. Consciente de que había irrumpido en el mundo de los adultos (a través de un vidrio suelto), en universos desconocidos que a mis 8 o 9 años despertaban emociones que aún no lograba entender completamente.

Ya de adulto, en mi exilio en París volví a descubrir esta literatura erótica con el placer del recuerdo inocente (o no tanto) y la nueva lectura que permitía la experiencia. Maravilloso tema que nos presentas Estrella, un poco peligroso para un lunes de primavera soleada. Laura, que corrige mi horrible ortografía y sintaxis, me recuerda una de las estrategias inconscientes que utilicé siempre. El primer regalo que le hacía a una muchacha de la que estaba enamorado eran los diarios de Anais Nin.

https://i1.wp.com/www.elpais.com/recorte/20030803elpepirdv_3/SCO250/Ies/escritora_Anais_Nin.jpg “Cualquier forma de amor que encuentres, vívelo. Libre o no libre, casado o soltero, heterosexual u homosexual, son sólo aspectos que varían de cada persona. Hay quienes son más expansivos, capaces de varios amores. No creo que exista una única respuesta para todo el mundo” Anais Nin Diarios (fragmento)

Lo sutil es más bello que lo explícito, es como un buen programa de radio que apela a la imaginación y al recuerdo antes que la imagen brutal y descarnada. Es la diferencia de las fotos de Juliette Binoche pasados sus cuarenta años en la Play boy de Francia y las fotos ginecológicas y siliconadas de la versión local.

¿Será que el alma, como les gusta definir a los religiosos, es en realidad la mujer?

Platón decía que el útero era un animal que vagaba por el cuerpo de la mujer y que se enojaba cuando estaba insatisfecho; en el Corpus hipocrático del siglo IV a.c. se menciona varias veces el ‘vientre errante’ de las mujeres.

¿ será verdad que el deseo de control y de “propiedad”le ha quitado a la humanidad el único dios respetable?

Como no sé mucho de nada y mas bien poco de algunas cosas suelo confiar en la casualidad y las visitas. Apenas si me atrevo a participar aquí donde abunda el conocimiento y la sensibilidad.

Estrella en su blog nos propone una reflexión literaria acerca del erotismo. Escribo una respuesta de lo único sobre lo que puedo dar fe y me visitan sorprendentemente desde diversos lugares.

19 de noviembre de 2007 6:24

Leo que ha salido un nuevo libro de Robbe-Grillet, tan, pero tan pornográfico, que se vende envuelto en un plástico negro: sadomasoquismo, crueldades y depravaciones que han escandalizado a los lectores franceses.
Por un lado, me pregunto que puede decir este hombre de 85 años que ya no haya sido dicho. Y por otro, pienso en lo difícil que es escribir literatura no ya pornográfica, sino erótica, y en cómo ha ido cambiando -si es que ha cambiado-, la forma en contar la intimidad.
“Con valor y paciencia se superan los mayores obstáculos. Es una locura pensar que se deba, en la medida de lo posible, desflorar a una jovencita con un miembro muy pequeño. A mí me parece, por el contrario, que una joven virgen debe entregarse a los aparatos más grandes que pueda encontrar, para que, una vez rotos los ligamentos del himen con mayor rapidez, puedan definirse rápidamente en ella las sensaciones de placer. Es verdad que, una vez acostumbrada a este régimen, le costará mucho adaptarse a otro mediano; pero, si la joven es rica, joven y bella, encontrará el tamaño que desee. Que se atenga a ello”.
La Filosofía en el tocador. El Marqués de Sade.
“C. volvió a estremecerse al darse la potente e inexorable entrada del hombre en ella, una entrada extraña y terrible. Hubiera podido ser como la penetración de una espada en su cuerpo suavemente abierto, y entonces, ello hubiera significado la muerte. C. impulsó su cuerpo contra el hombre, impulsada por la brusca punzada del terror. Pero aquello se transformó en una oscura penetración de paz.
El hombre dejó caer la camisa al suelo y se quedó quieto, mirándola. A través de la ventana se coló un rayo de sol que ilumino los muslos del hombre, su vientre aplanado y su falo erecto, que se alzaba oscuro y ardiente, saliendo de la vívida nube de vello dorado rojizo. C. quedó sobresaltada y atemorizada”. El amante del Lady Chatterley, D.H. Lawrence.
“Entonces me siento un imbécil, un perdedor, porque no puedo evitarlo, termino antes que ella, apenas comenzaba y ya me he rendido como un pobre diablo, he colapsado con muy poca hombría. Aunque trato de prolongar el combate, quedo inerte y abochornado por tan torpe exhibición de mis dotes amatorias”. El huracán lleva tu nombre, Jaime Bayly.

“Al mismo tiempo, sentía que mientras unos dedos le tironeaban del pelo, las yemas y uñas de otros se le clavaban en las sienes, provocándole dolor. Hubiera querido liberarlo del pantalón y empezar allí mismo a succionarlo, pero la presión de los dedos en las sienes y en el cuello, y la fuerza de su lengua -chiquita y sana como la de un bebé, pensó- estaban precipitando ese orgasmo que ella había esperado alcanzar recién en el momento en el que el hombre eyaculara en su boca”. Vivir afuera, R. Fogwill.
“Ella no se movió. Lo que más temía era que la mano parase, que se hiciese más tímida, que se alejase. Ella tenía deseos de moverse, para poner la pierna un poco más apartada, más separada de la otra, de forma que los dedos llegaran a esa piel interna, más sensible que la de los muslos”. Diarios de Anais Nin.
“Él te sembró toda la piel de quieros / y quiero a quiero calentó su piel / desabrochó tu soledad por dentro / de un solo quiero y de una sola vez. / Él te sembró toda la piel de quieros, / quieros enteros que mordía él, él, él. / Su boca encinta de un misterio bravo / diez hembras hondas te empujó a crecer, / porque en tu pelo y tu silencio largos / veinte varones él sabía ser”. Balada para él, Horacio Ferrer.
“Apenas él le amalaba el nema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionars de cara al nóvalo. (…) En un momento, ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los extrayuxtaba y paramovía… (…)”. Rayuela, Julio Cortázar.
“Se miran / se presienten / se desean. / Se acarician / se besan / se desnudan. / Se respiran / se acuestan / se olfatean. / Se penetran / se chupan / se demudan. / Se adormecen / se despiertan / se iluminan (…)”. Espantapájaros, Oliverio Girondo.

Finalmente, encuentro en otro blog definiciones japonesas que me maravillan.

Imagen de Primavera; el arte erótico japones del siglo XVII-XVIII

Los grabados shunga son una clase de ilustraciones ukiyo-e (impresos grabados en madera) producidos en Japón durante los siglos XVII y XVIII.

La palabra shunga significa imagen de primavera, eufemismo utilizado para referirse a las relaciones sexuales. El culmen de estas ilustraciones japonesas eróticas se encuentra en el periodo Edo (siglo XVII-XIX) y solían utilizarse como guía sexual para los hijos e hijas de las familias que podían pagar estos pergaminos. Los japoneses guardaban estas ilustraciones junto a los muebles nupciales de la pareja.

Pueden encontrarlo en “LOS PERROS DE LA LLUVIA”


http://jimarino.wordpress.com/2007/11/19/el-arte-erotico-japones-del-siglo-xvii-xviii/

76.jpg

Los grabados shunga son una clase de ilustraciones ukiyo-e (impresos grabados en madera) producidos en Japón durante los siglos XVII y XVIII. La palabra shunga significa imagen de primavera, eufemismo utilizado para referirse a las relaciones sexuales.

El culmen de estas ilustraciones japonesas eróticas se encuentra en el periodo Edo (siglo XVII-XIX) y solían utilizarse como guía sexual para los hijos e hijas de las familias que podían pagar estos pergaminos. Los japoneses guardaban estas ilustraciones junto a los muebles nupciales de la pareja.

77.jpg

El ukiyo-e, era una producción centrada en lo comercial, dedicada y dispuesta a satisfacer la demanda de materiales impresos, tanto literarios como visuales, de una amplia masa popular que consumía estas obras de manera muy similar a como hoy se consumen los libros y películas eróticas. Debido a aspectos de su estética fueron muy populares en Occidente a partir del siglo XIX. Son dibujos de una modernidad asombrosa, donde la mujer aparece no como un mero objeto erótico, sino que se muestran como amantes activas cuyo placer se halla al mismo nivel que el de los hombres y son complacidas. La diferencia con los grabados indios del Kamasutra es la obscenidad y la pasión que producen las imágenes, con una estética que nos resulta mucho más cercana a nuestro tiempo

japan_70.jpg

Las ilustraciones japonesas o ukiyo-e, mostraban escenas de la vida nupcial del Japón del siglo XVIII. Entre las que no se enseñaban al público y quedaban escondidas para ser vendidas en secreto por importantes cantidades de dinero, las había que recreaban infidelidades, vouyerismo, masturbación, orgías, mujeres acariciando falos, hombres acariciando clítoris y vaginas, e incluso actos homosexuales.

pic59.jpgpic39.jpg

pic61.jpg

pic64.jpg

pic68.jpg

De alguna manera, uno descubre que nada se ha inventado en nuestro tiempo, y que, en el fondo, las pasiones de esa humanidad lejana en el tiempo y en su cultura nos muestran una cercanía excitante, un rubor erótico que invita a la risa, al amor, a la sensualidad y al sexo como elevada forma intelectual de goce, de comunicación, de antídoto frente la muerte en estos cantos a la vida que tanto nos hablan de los refinados usos de un pueblo.

xy13.jpg

xy10.jpg

401.jpg

japan_74.jpg

japan_80.jpg

pic8.jpg

pic28.jpg

Estas estampas de primavera, realizadas por el método xilográfico tuvieron gran repercusión en Occidente influenciando a algunos estilos como el Art Decó.

pic54.jpg pic56.jpg

Anuncios

5 comentarios sobre “erótica; esa mirada sutil por encima del hombro…

  1. Soy tanguera, pero no compatriota… juarjuar…. Hace ya un tiempo vi uno de estos grabados japoneses en un libro… me impresionó… quería mostrárselo a mi galán de entonces… en el grabado él masturbaba a ella… con toda esta información que agradezco haberme encontrado y con todas las ilustraciones… ahora sé que hay muchas más y que tienen un nombre en específico y que tengo que ir a darme una manita porque… ¡ufffffff!
    Gracias… y saludos desde México

  2. buenos en realidad lo unico que veo es las religiones, las culturas. pero en la busqueda del placer sexual todos buscamos lo mismo……

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s