estrella convoca padres literarios y me acuerdo de Ribeyro

https://i2.wp.com/www.caretas.com.pe/1392/ramon-ribeyro/69-1.jpegJulio Ramón Ribeyro continúa siendo un escritor de culto en nuestra tierra: el Perú. En uno de sus libros de cuentos, “Página de un diario” relata el fallecimiento de su padre; su recuerdo fue convocado por Estrella en su bitácora “ni muy muy, ni tan, tan.”

Según cuentan los que llegaron a conocerlo mejor, JR era como cualquiera de nosotros. Un peruano de familia bien, venido a menos pero muy humilde y culto. Bohemio, tímido fuera del Perú, conservador en las formas e innovador en el pensamiento. Leerlo nos refleja tanto como que todos compartimos familiarmente alguno de los personajes que él cuenta.

“Mi madre en verdad era beata, pero yo me eduqué desde dos vertientes. Por un lado, la religiosidad de mi madre, que realmente fue una santa, algún día haré las gestiones para que la canonicen. Y, por otro lado, el ateísmo de mi padre. Tan ateo era que cuando estaba agonizando no quería recibir a ningún cura. Finalmente mi madre lo convenció y vino uno que, después lo descubrimos, era un estafador, un miserable.” Contó en un reportaje y me identifiqué con él, aunque en mi caso haya sido exactamente al revés.

Fernando Ampuero, otro escritor peruano, con el que en la infancia compartíamos el colegio de la Inmaculada en Monterrico, me lo volvió a presentar fugazmente en la bruma del Barranco nocturno. Luego volví a verlo varias veces en tertulias de otros amigos a las que yo asistía maravillado pero siempre como un outsider.
Como nos ocurrió a todos, don Julio -el flaco como lo llamaban sus amigos- cambió con los años o más bien con la geografía.

En Lima, como la mayoría de los que hemos vivido fuera, se comportaba distinto que cuando lo conocí en Francia, tímido y conservador junto a sus otros amigos europeos.

Yo, en todo caso, puedo hablar solamente de lo poco que lo he visto de sus formas de caballero elegante de holgada pero desordenada vida. Nocturno y parrandero y siempre dispuesto a celebrar tertulias con sus amigos en bares y restaurantes. Atesoro el recuerdo de una visita en especial en la que me hablaba de mi padre, nocturno y pausado como los sorbos de pisco que compartíamos con otros amigos en la preciosa terraza de su departamento barranquino.

Hoy, buscando un regalo para Estrella, encontré un escrito que me parece ayuda a comprenderlo. Por supuesto que no hay nada mejor que leerlo en sus Prosas Apátridas, o sus diarios…

Para descargar el documento haga click abajo:

pdfletraslibres.pdfribyro

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3 comentarios sobre “estrella convoca padres literarios y me acuerdo de Ribeyro

  1. Para qué deccírtelo otra vez, pero me emociona conocer a alguien que estuvo conversando alguna vez con Rbieyro. Te agradezco el regalo, este post, tu presencia, tus opiniones y emociones que tan bien sabés compartir.
    Voy ya en busca del artículo que recomendaste en LLP. Me gusta ese periodista, lo escucho los sábados a la mañana, en un muy buen programa de radio: “Cheque en blanco”, de a 11 por la Rock´Pop.
    Saludos fraternísimos.
    Estrella

  2. Querida Estrella, como ya he dicho en otras oportunidades solo he visto algunas veces a Ribeyro, como a otros escritores famosos y de culto. Para mi no eran sino personas, vecinos circunstanciales de un momento en el espacio. Supongo que para ellos yo he sido menos aún – y alguna vez lo he comprobado- y ni siquiera un recuerdo. Otras me he sorprendido por el cariño demostrado.
    El haberlos conocido no me agrega o quita algo a lo que yo de importancia. Es raro pues cada vez que he contado a alguien, aquí en el sur, sobre algun personaje notable con el que he coincidido me miran distinto y no comprendo.
    fraterno y agradecido por la visita y tus palabras.
    js

  3. Será por esa cosa que tenemos los lectores voraces,cuando damos con un escritor que nos convoca.
    Alguien contó una vez que un amante de las poesías de Miguel Hernandez quiso conocer a Josefina Manresa, la esposa del poeta, sólo para mirar los ojos en los que se reflejaba el poeta.
    Romanticismos aparte, es cierto que a veces es mejor no concer a los autores de las obras que nos cuativan,porque corremos el riegos de llevarnos una gran desilusión.
    Saludos!

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