Un dia como hoy nació la idea de la telaraña …

Por José Soriano elmosquito.gif

2001-europaeum-eighth.jpg«El 12 de noviembre de 1990, Tim Berners Lee presentaba el paper teórico que daría orígen al WorldWideWeb un 26 de febrero de 1991(posteriormente renombrado a Nexus), un programa para la estación de trabajo NeXT que implementaba el primer navegador web del mundo. En esos mismos días José Galvez que trabajaba como él en el CERN, Rosa Delgado y el embajador Stiglich gestionaban el pedido de donación de varias Next para la RCP. Pronto aparecería el Mosaic que fué traducido por primera vez al castellano en el Perú por nosotros, lo mismo que hicimos con el Eudora.

Durante los años 80, mientras trabajaba como físico en el CERN, Berners concibió un sistema de intercambio de información científica construido sobre el concepto de hiperenlace; es decir, un sistema en el que cada documento incluyera referencias (enlaces) a otros. Su idea se materializó bajo dos componentes, por un lado estaba HTTP, que era el protocolo utilizado por el programa de navegación para pedir los documentos al servidor, y por otro lado estaba HTML, que era el formato de los documentos que mostraba el programa de navegación.»

«Las ideas de Berners se materializaron en dos programas, por un lado el mencionado navegador Nexus, y por otro el CERN httpd, el servidor de páginas web. Ninguno de estos programas tuvo una vida muy larga; Nexus solo funcionaba en Next, así que no tardó en ser reemplazado por Mosaic, un navegador web creado por Marc Andreessen que funcionaba tanto bajo sistemas Unix como Windows. Respecto a CERN Httpd, no tardaría en ser reemplazado por Apache, un proyecto que nació como un fork del propio CERN Httpd para acabar convirtiéndose en el servidor web mas popular.

Actualmente, Tim Berners Lee es presidente del World Wide Web Consortium, un organismo creado para dirigir el desarrollo de las tecnologías relacionadas con la web.»

Presentamos aquí una Conferencia que dió a mediados de febrero del 2007.

En los pocos minutos que estaré con ustedes, me gustaría explicarles la esencia de una plataforma Web libre; los factores sin los que dejaría de llamarse así. Me gustaría que entendieran que hay muchas maneras de llevar esto a cabo y fracasar, lo que nos dejaría incapacitados, sin ningún tipo de avance tecnológico. Con ‘nosotros’ me refiero a toda la comunidad de fabricantes, proveedores de servicios y contenidos, consumidores y, en cierta forma, legisladores. También querría compartir con ustedes la emoción que siento por las cosas increíbles a las que podemos aspirar si tenemos éxito.Permítanme que les explique de dónde vengo para ayudarles a entender mi punto de vista. Hace 20 años, o hace 52 años Web, como solíamos decir, era ingeniero de software en el CERN, el laboratorio de física de partículas de Ginebra. CERN es un gran lugar, lleno de personas de todo el mundo que se enfrentan a los mayores desafíos en el ámbito de la física actual. En un lugar perfecto para trabajar, con muchas personas creativas con las que hablar en el descanso para el café, y con vistas a los viñedos y a los Alpes.

Ahora, esta diversidad de talentos ha traído consigo una diversidad en la tecnología. Esto era antes de la Web. Vuelvan al pasado mentalmente. Quizás los más jóvenes deban preguntar a sus padres. Hay documentos almacenados en los ordenadores, (trabajos, manuales, sistemas de ayuda, cartas, etc.), pero cada sistema funciona en un ordenador concreto (los miniordenadores, unidades de procesos, y los PCs o Macs de aquella época), y en un sistema operativo particular (VMS, VM-CMS, DOS, Mac OS, y muchos complementos de Unix). Por lo que encontrar un documento significaba encontrar en qué ordenador estaba, saber qué programa abrir, y aprender cómo usar ese programa. Esto me estaba volviendo loco, y en 1989 se me ocurrió un sistema de hipertexto conectado en red, una especie de Red, que podría utilizarse para envolver cada sistema y hacer que cada pantalla, menú y documento formara parte de una espacio interconectado globalmente que pudiera consultarse desde cualquier ordenador.

Por otra parte, en ese preciso momento, estaba llevándose a cabo una transición crítica. Cada ordenador había sido conectado a una forma distinta de red: Decnet, Cernnet, Bitnet, Appletalk, etc. Los intentos de racionalizarlos mediante estándares ISO no estaban funcionando. Sin embargo, Internet ya estaba conectando universidades por todos los Estados Unidos. Aunque, dependiendo de con quién hablaras, sólo estaba empezando a destacar. En el CERN, también estaba haciéndose posible el conectar ordenadores a ella.

Quería diseñar la World Wide Web, como decidí llamarla, para que fuera compatible con cualquier tipo de dato o sistema. Había visto como fracasaban muchos sistemas sofisticados de acceso a documentación, que obligaban a sus usuarios a usar un tipo concreto de ordenador o de sistema operativo. Si realmente cualquier cosa tenía cabida en la Web, entonces la tecnología Web no debería exigir casi nada a sus usuarios.

La razón por la que pude diseñar la Web yo solo y ponerla a funcionar en un par de ordenadores sin preguntarle a nadie, era que Internet había sido diseñada para utilizarse con cualquier fin, limitando a sus usuarios lo menos posible. Ésta es una de las ventajas de una plataforma abierta: se hace para permitir, y no para controlar; y no intenta anticiparse a lo que pueda hacerse con ella.

A cambio, la Web está diseñada para ser universal: y así incluir todo y a todos. Esta universalidad conlleva una independencia de dispositivos de hardware y de sistema operativo, como ya he mencionado, lo que incluye a la plataforma móvil. También debe permitir establecer enlaces entre los datos de cualquier entidad, académica, comercial, privada o gubernamental. No puede realizar censura: debe permitir ideas previas y diarios de investigación, y dejarles a otros la labor de distinguirlos. Debe ser independiente del idioma y de la cultura. Debe proporcionar el mejor acceso que pueda a las personas con discapacidades.

La Web ha funcionado por una serie de razones técnicas y sociales: no había un embotellamiento en el tráfico, ni una base de datos de enlaces central que la mantuviera unida, ni un lugar central al que ir y registrar una página o sitio Web nuevo.

Funcionó porque era buena e innovadora. El valor añadido de la Web es la inesperada reutilización de información. La gente aprendió que si se molestaba en colgar algo en la Red por cualquier tipo de razón, otros se beneficiarían después de formas que nunca hubieran imaginado. El objetivo de surfeando en la Web, que arrastró a algunos de los primeros usuarios durante días y noches, era descubrir cosas que nunca se creyó que fueran posibles.

Así que la Web funcionó. Pero, ¿cuántos proyectos hemos iniciado que tuvieron un comienzo brillante y que acabaron fracasando con el tiempo? Tantos que merece la pena celebrar que la Web saliera adelante. Y es necesario destacar las razones. En gran parte, se debe a la apertura de la plataforma de Internet.

Y por ello, les mencionaré un aspecto importante sobre ella. La reutilización inesperada de información tuvo lugar porque cuando uno paga una conexión a Internet, no especifica con qué sitios Web va a conectarse. Si usted paga una conexión a Internet y tiene un servidor Web, entonces, puedo conectarme a su sitio. Mi ISP no me dirá que quiere ser mi proveedor de música, por lo que bloqueará el acceso a cualquier sitio Web del que intente descargarme contenidos musicales.

Por supuesto, éste es un modelo distinto al que han seguido las compañías de televisión por cable. La habilidad, relativamente reciente, de Internet para soportar vídeo, promete abrir considerablemente las opciones de envío de películas, lo que llevaría a un emocionante nuevo mundo de productos en demanda en cualquier momento. Actualmente compramos productos a unas pocas multinacionales, pero a largo plazo, lo haremos con la masa enfervorizada de individuos y películas independientes que están deseando entretener a alguien ahí fuera. Cuando una empresa de televisión por cable estadounidense ha amenazado con intentar sofocar este aspecto de la plataforma abierta de Internet, la hemos defendido llamándola Red de Neutralidad. La Red de Neutralidad era mucho más que un pre-requisito técnico y social evidente en el mundo de Internet, y no había necesitado nunca un nombre, hasta ese momento. Es la tensión de la convergencia, en la que modelos de negocio y culturas diferentes pueden llegar a chocar. Yo confío en que esta Red se preserve por el bien de todos nosotros. Pero les insto a que la apoyen siempre que tengan ocasión.

Entonces, ¿qué más es necesario para crear una plataforma abierta de Internet?

¿Qué se necesita?

Pues, principalmente, estándares comunes. La innovación de la WWW fue posible gracias a que los estándares de TCP/IP ya se habían implementado respetando la interoperabilidad en todo el planeta, adelantándose, así, a la innovación. El TCP/IP no se diseñó pensando en el hipertexto en red, pero tampoco se diseñó para prohibirlo. Fue, y sigue siendo, una plataforma abierta.

La existencia de los sitios Web de la comunidad Web 2.0, eBay y Flickr es posible gracias a los estándares Web, que, a su vez, fueron previamente implementados teniendo en cuenta la interoperabilidad. Y así con los wikis, como la Wikipedia, y con los blogs, entre otros. La Web es una plataforma gigante para la innovación, gracias a estos estándares. Cualquier nuevo tipo de comunicación, cualquier nueva idea de red social, puede contar, de forma inmediata, con el valor añadido de la reutilización inesperada de datos por parte de personas de todo el mundo.

Hay una diferencia muy importante de actitud entre una tecnología abierta y, bueno, llamémosla una tecnología cerrada. La primera está diseñada para permitir la innovación, para ser el cimiento sobre el que se levanten otras creaciones aún más importante en un futuro. Una tecnología cerrada, no. Está diseñada para proporcionar cierto valor, y para que sus proveedores ganen dinero. Los sistemas de descarga de música propietaria son tecnologías cerradas hasta el punto de que los tecnólogos los diseñan con intención de que sean un monopolio, en vez de crear un mercado abierto. Poniendo frenos a la futura innovación, proporcionan un servicio, y al mismo tiempo, se aseguran un beneficio.

Las tecnologías cerradas se encuentran al final del camino de la innovación.

Cuando se necesita crear una tecnología abierta, es necesario mirar hacia delante. Hay que olvidarse de los beneficios a corto plazo relacionados con la inversión, y centrarse en el futuro.

Un buen ejemplo es la cuestión de las patentes. En 1989, mis colegas de la comunidad de Internet no podían haber soñado con patentar las ideas de los protocolos de Internet. Trabajamos juntos para crear ideas nuevas e implementarlas como estándares comunes. Mientras la Web crecía, nos dimos cuenta de que necesitábamos una estructura para desarrollar estándares técnicos Web comunes. En 1994, formamos el W3C como lugar de encuentro para este proceso.

En 1998, iniciamos un proyecto para ayudar en la cuestión de la privacidad del usuario en la Web. Se trataba del protocolo P3P, que permitía a un navegador Web leer y comprobar automáticamente una versión que podía ser interpretada por máquinas de la política de privacidad de un sitio Web. No era una tecnología nueva muy emocionante, pero sí un importante avance, ya que los miedos de los usuarios en este aspecto estaban ralentizando el crecimiento del comercio electrónico. En el periodo en el que deberíamos estar dedicados a la aplicación y a la experimentación, una pequeña empresa anunció que el que quisiera implementar un P3P debería pagar derechos de autor. Afirmaron tener una patente relacionada con el intercambio y almacenamiento de información, y que repercutiría en las comunicaciones futuras.

Tuvo un efecto devastador. Los abogados prohibieron a los trabajadores de las grandes empresas que leyeran nada relacionado con su trabajo. Los que trabajaban como voluntarios dejaron de trabajar en estas herramientas porque no querían trabajar gratis para esa compañía. Las medianas empresas que llevaban negocios vinculados directamente con la tecnología sufrieron las consecuencias. Fueron necesarios 18 meses y 150.000$ para lograr una opinión legal que afirmara que no se podían pagar derechos, lo que supuso 4 años Web, en pleno boom tecnológico. Demasiado tiempo. El P3P perdió su momento. El mundo perdió una tecnología prometedora.

¿Cómo puede pensar una compañía en estándares cuando acatarlos puede conllevar la pérdida de los beneficios a corto-plazo que genera la tecnología cerrada?

Es un juego, en sentido matemático. Y éste es el enunciado: Te comprometes a trabajar en estándares, o no. Y los estándares pueden funcionar, o quizás, no.

Si no te comprometes con el desarrollo de estándares y éstos no funcionan (que, por supuesto, no funcionarán si nadie se compromete), la vida, y tu tecnología cerrada y propietaria, continuarán. Sin innovación.

Pero, si te comprometes con el desarrollo de estándares y éstos funcionan, se abrirá un nuevo y amplio mercado. Éste es un caso inquietante. Adaptar la empresa al estándar, y ayudar a la creación de este estándar requiere cierto esfuerzo por parte de la empresa. Unirse al W3C puede facilitar este proceso. Un esfuerzo relativo a cambio de un gran beneficio a largo plazo.

Uno de los asuntos más difíciles para algunas empresas es entender que el ganador no lo gana todo y que el perdedor no lo pierde todo. Estamos tan acostumbrados a pelearnos por un mercado o unos recursos fijos, que tendemos a asumir que sólo podemos ganar lo que nuestros competidores pierdan. Cuando creamos un espacio de mercado completamente nuevo, como la Web, o como el GSM, estamos luchando juntos por condiciones humanas como la ineficacia, la pobreza y la ignorancia.

Pero, ¿y los casos excepcionales? El miedo principal reside en apostar por un estándar y que éste no funcione. Pues, lo que se pierde, en este caso, es el tiempo dedicado por los ingenieros a desarrollar el estándar, que podrían haberse ahorrado. Pero supone una pérdida muy pequeña.

Por otra parte, ¿qué pasa si decides no desarrollar el estándar y éste funciona? Todo se desencadena, aparece un nuevo mercado, y tú no estás en él. El ritmo de las cosas se acelera dramáticamente y no puedes hacer nada. El precio de la adaptación al estándar será más cara cuanto más tiempo pase. En esta conferencia, podemos ver la importancia de las empresas de telefonía, y todos conocemos la incapacitación de todo viajero con respecto a que los estándares y frecuencias GSM no sean globales — así como los beneficios de que lo fueran. Vienen a la mente otros casos. En Internet, por ejemplo, los archivos en streaming están disponibles en numerosos formatos incompatibles.

A menudo, se debe a que las compañías están esperando beneficiarse de las tecnologías cerradas. Lo que implica obtener grandes ingresos de la tecnología en sí antes que permitirle despegar. Esto requiere patentes y, por supuesto, que predominen las tecnologías propietarias. De ahí las batallas entre VHS y Betamax, o entre HD DVD y Blu-Ray, etc.

Así que, ahora que la plataforma Web y la telefonía móvil convergen, ¿cuál queremos que sea el resultado? ¿Una tecnología abierta o una cerrada? Evidentemente, una abierta. Un teléfono móvil (o cualquier dispositivo que llevemos con nosotros y que utilice la tecnología GSM y las que le sigan) va a utilizarse en todas partes, y todo el mundo tendrá uno. Debe diseñarse para ser universal. Para que, así, todo el mundo pueda usarla, y permita hacer cualquier cosa.

La elección es ésta: que la nueva plataforma sea un jardín privado amurallado, o una plataforma abierta y competente. Ambos modelos pueden llegar a funcionar a medio plazo. Pero el modelo abierto deja la puerta abierta a cosas nuevas que sólo podemos imaginar.

¿Qué son estos estándares? Básicamente, los mismos que utiliza la Web actual. Éste el factor más importante. Sólo hay una Web. Y la Web funciona en teléfonos. Ya existen navegadores eficaces que permiten el acceso a la misma información que se podría ver desde cualquier portátil u ordenador de sobremesa. Por supuesto, en el futuro, los aparatos más pequeños se irán haciendo cada vez más inteligentes, y las presentaciones gráficas tendrán cada vez más píxeles, por lo que los dispositivos móviles seguirán el mismo camino que los ordenadores más grandes hace unos años.

Una vez dicho esto, hay varias formas de hacer que un sitio Web funcione mucho mejor en un dispositivo móvil. La Iniciativa de Web Móvil del W3C (MWI) es un grupo formado por empresas de tecnología móvil que trabajan duramente dentro del marco del Consorcio World Wide Web para hacer la Web Móvil una realidad, teniendo en cuenta la importancia de esta convergencia.

La MWI establece buenas prácticas para la autorización de contenido. Define qué clase de servicios deberían esperarse de un dispositivo móvil. Proporciona buenas prácticas para la representación de datos, prestando especial atención a la independencia de dispositivo. Recomienda la identificación del dispositivo con el que se está hablando, si se puede, y el envío del contenido con un formato adecuado. Algunos navegadores móviles están preparados para acceder a casi cualquier página Web, pero las limitaciones técnicas de los otros teléfonos lo hacen imposible. Para fomentar que los sitios Web tengan una navegación adecuada en dispositivos móviles, los proveedores de contenido que cumplen con las pautas pueden utilizar una etiqueta “mobileOK”.

Utilizar la etiqueta “mobileOK” y, por tanto, diseñar sitios Web por los que se puede navegar desde distintos tipos de dispositivos, tiene también importantes consecuencias. Muchas de las buenas prácticas de la MWI son, de hecho, principios de diseño Web positivos, por lo que el sitio en sí sería fácil de utilizar para cualquier persona. También hay bastantes coincidencias en el tema de la accesibilidad. Hacer un sitio “mobileOK” y hacer uno que sea fácil de utilizar por personas con cualquier tipo de discapacidad, conlleva el mismo tipo de trabajo.

Desde el principio, el W3C ha luchado contra el botón de “optimizado para pantallas de 800×600″, y contra cualquier modelo de diseño que priva del derecho a utilizar diferentes dispositivos. Fue una ardua tarea cuando todo el mundo parecía tener el mismo tipo de portótil, pero fue cada vez más fácil una vez se hizo evidente que existe una gran variedad de pantallas. La Iniciativa de Web Móvil abarca el trabajo que tenemos que hacer ahora. Se desarrolla en el momento adecuado, y es parte de una convergencia histórica de tecnologías. Pero participa en el principio estratégico general de mantener la información (una porción enorme del capital mundial) de la forma más potente y reutilizable posible, para las futuras generaciones y para las personas que no tienen acceso a ella en la actualidad.

No se trata exclusivamente de hacer que la Web que conocemos hoy funcione en teléfonos móviles. Estamos hablando de innovación. Los avances que serán realmente importantes, no pueden ni imaginarse en la actualidad. Pueden consistir en nuevas aplicaciones basadas en las familiares tecnologías AJAX (a su vez usadas en diferentes plataformas, muy conocidas por los desarrolladores, y cada vez más frecuentes en los dispositivos móviles). Estas nuevas aplicaciones pueden operar en múltiples dispositivos. Aquí es donde entra la Web Ubicua. ¿Habéis notado que el precio de los LED está bajando, y que cada vez se utilizan en más sitios? No sólo en conciertos de rock en el Times Square, sino que pronto se utilizarán en todo tipo de espacio que nos rodee. Su teléfono podría usar este tipo de pantallas y la tarea que están desempeñando podría ponerse por delante de los dispositivos individuales. Imagínense que el teléfono que tengo en mi reloj de pulsera contiene los detalles de un vuelo que voy a reservar, y que entro en una sala en la que puede proyectar un mapa en la pared. Entre otras cosas. Imagénenselo. Innovaciones como éstas en la plataforma de Web móvil.

Muchos de nosotros pensamos que una plataforma abierta de bajo coste tendría una penetración mucho mayor en lo que actualmente llamamos países en desarrollo. Personalmente, creo que es importante para la humanidad conectar a gente de todo el mundo de la forma más extensa posible. Creo que deberíamos preservar la diversidad de culturas e ideas. Pero también considero que debemos conectar a las personas para que mejore la armonía global. No deberíamos añadir la conectividad a la larga lista que tienen los países desarrollados y de la que carecen los países más pobres; una lista encabezada, por supuesto, por agua potable, atención sanitaria y paz.

Como parte de la Iniciativa de Web Móvil, el W3C ha organizado un taller sobre Web Móvil en países en desarrollo. Uno de los mayores problemas es que no todos los nuevos teléfonos destinados al sector de coste más bajo tienen navegadores Web. Este tema es muy interesante, ya que las cifras correspondientes a la cobertura, el 80% de la población mundial (Banco Mundial, según la Wikipedia), y las del crecimiento de mercado en países en desarrollo parecen rotundas.

Por lo que cuando miramos a las opciones que tienen los dispositivos móviles, se hace evidente que deben seguir en el camino hacia la plataforma Web abierta. De esto trata la Iniciativa Web Móvil. Enormes y nuevos mercados, así como grandes oportunidades para la humanidad, dependen de ella. Sabemos cómo hacerlo, al menos, en un principio, pero queda mucho por hacer. Ha sido un placer recordar estos temas con ustedes. Ustedes, que son las empresas e individuos que lo están haciendo posible.

js
soriano.jose@gmail.com

“El hombre que se aventura a escribir sobre historia contemporánea, debe esperar verse atacado, tanto por lo que ha dicho como por lo que dejó de decir”

¿Cuál ha sido el primer navegador de Internet?

Vía amebas a la deriva
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En 1992, el Centro Nacional para Aplicaciones Supercomputacionales de Estados Unidos comenzó el desarrollo de Mosaic, el primer programa de navegación gráfico que interpretaba el código html de las páginas web, y las presentaba visualmente a los internautas. Así nació en Enero de 1993 de la mano de Marc Andreessen y Eric Bina este navegador de internet.

Marc Andreessen
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Mosaic permitía que Internet pudiera ser explorada mediante simples clics de ratón (los navegadores anteriores eran en modo texto y se usaban con el teclado), y la incorporación de imágenes al texto no sólo introdujo el concepto de multimedia en Internet, sino que también permitía algún tipo de diseño gráfico en el recién nacido medio que era entonces la Web.

Hasta entonces, los usuarios de limitaban a intercambiar archivos a través de un protocolo denominado FTP, a participar en las listas de distribución de correos electrónicos o a usar Gopher, una aplicación en la que se organizaban ficheros de texto que podían ser descargados desde cualquier servidor conectado.

Mosaic funcionaba solo en Unix, pero debido al éxito que tuvo, en Agosto del mismo año se prepararon las versiones para Macintosh y Windows, todas con el mismo interfaz, lo que contribuyó a la expansión de la Red.

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En Marzo de 1993, la Web suponía el 0,1% del tráfico total de Internet y el CERN declaraba a la WWW como una tecnología de acceso libre. En septiembre de 1993 el uso de la web ya alcanzaba el 1% del tráfico de Internet y existían versiones del navegador Mosaic para PC y Macintosh. En octubre de 1993, había unos 500 servidores web activos. A partir de ahí, su crecimiento es milagroso: a finales de 1994 existían ya más de 10.000 servidores y 10 millones de usuarios. Y en 1997, la cifra superaba los 650.000 servidores.

Aparte, Mosaic fue la base del navegador Spyglass, que luego fue adquirido por Microsoft y renombrado como Internet Explorer.

Mosaic era capaz de acceder a servicios web mediante HTTP, en su versión primitiva (HTTP 0.9) como la concebió Tim Berners-Lee, el cual desarrolló parte del código (acceso mediante protocolo file://, entre otros).

Tim Berners-Lee
mosaic-tim-berners-lee.jpg

Mosaic era software copyright de The Board of Trustees of the University of Illinois (UI). Su última versión windows, NCSA Mosaic v3.0, data de 1996. Nunca llegó a ser capaz de renderizar imágenes PNG, aunque si era capaz de hacerlo en los muy comunes JPEG y GIF. El lenguaje para documentos web que interpretaba se corresponde con HTML2.

En Enero de 1997 se abandonó el desarrollo de Mosaic.

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