DEL DIA DE LA CANCION CRIOLLA A HALLOWEEN; DE LOS CELTAS A LOS NIÑOS DE LIMA

Insensiblemente, sibilinas, las costumbres de otros lugares nos van llegando de la mano de huachafos comerciantes y consumidores con tanta plata como poca imaginación. Lo más terrible de esta como en otras historias es que sin saber su origen, hoy hasta los niños mas pobres festejan en Lima el ¡JALOURRINNN!.
Mientras que por otro lado, como si se tratase de otro país, la misma noche celebramos el día de la canción criolla como se viene haciendo todos los 31 de octubre desde 1944, cuando se festejó la primera vez en la plazuela “Buenos Aires”. Este año como otros seguramente mi compadre el flaco Saldarriaga y mi amigo Lino Bolaños estarán junto a compositores e intérpretes festejando, a pura voz de pisco, con guitarra, cucharas y cajón. Salú compadre. ¿Cómo era? “Todos vuelven a la tierra en que nacieron… que pena que para mi ya no será …

No logro recordar si en la infancia alguna vez salimos en busca de caramelos disfrazados. En mi última estadía, los niños pobres se mezclaban en los barrios de la clase media y alta con disfraces improvisados, una bolsa negra sobre la cabeza, el rostro pintado con corcho quemado o un trapo amarrado alrededor del cuello. Un contraste que aún me duele, no sé si seguirá.

Todos, sin cesar, tocaban a las puertas de los vecinos, unos gritando algo así como “¡JALOULURIIII!, o ¡JALUURRIIIII!, mientras los dueños se escondían, para pagar el tributo de caramelos a los que gritaban HALLOWEEN y venían acompañados por sus amas.

Me pregunto, ¿dónde y cuándo comenzó todo, cómo es que esta celebración, ahora comercial y exclusivamente consumista, llegó hasta esos niños pobres de Lima?

Lo cierto es que todo empezó hace más de 2,500 años con la celebración del SAMHAIN (palabra que significa literalmente, el fin del verano), una fiesta de gran importancia y múltiples significados para el pueblo CELTA. Era la tercera y última celebración de la cosecha, que marcaba el inicio del Año Nuevo, así como el inicio de las dos mitades en las que los celtas dividían el año.

En el SAMHAIN, se celebraba la muerte del Dios Sol y su paso a la tierra del verano. Se creía que, en ese día, el velo que separaba el mundo de los muertos y el de los vivos se hacía muy fino, lo que le permitía, a los vivos, poder comunicarse con sus muertos para ayudarlos a encontrar el camino hacia la luz, así como para poder averiguar cosas sobre el futuro. Los Celtas creían tanto en esto, que se consideraba que si un niño nacía en estas fechas tendría el don de la clarividencia. Durante el SAMHAIN también se honraba a la MORRIGAN, diosa oscura de los muertos y las batallas.
La celebración empezaba con la caída de la noche del 31 de octubre, se encendían grandes fogatas, se decoraban las casas con frutos y vegetales productos de la cosecha para alimentar a los muertos en el camino hacia la luz, e incluso se sacrificaban animales y a veces hasta humanos. Pero los Celtas no sólo se podían comunicar con sus muertos, si no que también eran acosados por espíritus malignos y brujas, que rondaban hambrientos por el mundo de los vivos; es así que, por esa razón, se decoraban las casas con huesos, calaveras y demás cosas desagradables con el fin de mantenerlos alejados.

Mientras tanto mi compadre el flaco Saldarriaga o mi amigo Bolaños estarán junto a compositores e intérpretes festejando a pura voz de pisco con guitarra, cucharas y cajón.

El criollismo debe ser sinónimo de bonhomía fraterna, confiada entrega, ayuda sin condiciones y lealtad a toda prueba, como se expresa en ese término popular cuando llamamos ‘hermano’ a personas con las que no tenemos un vínculo familiar o parentesco, pero les brindamos nuestra amistad.

Músicos y cantantes de esta melodía mestiza de la que me siento tributario–representada por la marinera, el festejo, el tondero, la polca y el vals- utilizan para interpretarla desde el alma, dos instrumentos básicos de la canción popular: guitarra y cajón. Es increíble pero sólo escuchar de lejos un vals me mueve los pies directamente conectados al corazón y me alegra el día.

Dos diversas realidades que aquí, desde lejos, extraño adolorido por la lejanía.

Todos Vuelven
(Vals Peruano)
Letra y Música de César Miró

Todos vuelven a la tierra en que nacieron,
al embrujo incomparable de su sol,
todos vuelven al rincón donde vivieron,
donde acaso floreció más de un amor.

Bajo el árbol solitario del silencio,
cuántas veces nos ponemos a soñar,
todos vuelven por la ruta del recuerdo,
pero el tiempo del amor no vuelve más.

El aire que trae en sus manos
la flor del pasado, su aroma de ayer,
nos dice muy quedo al oído
su canto aprendido del atardecer.

Nos dice su voz misteriosa,
de nardo y de rosa, de luna y de miel,
que es santo el amor de la tierra,
que es triste la ausencia que deja el ayer.

A nuestros amigos visitantes los invitamos a ver imágenes de Lima acompañada por las voces de Jesús Vásquez y Victor Dávalos cantando el vals de César Miró “Todos Vuelven”.

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5 comentarios sobre “DEL DIA DE LA CANCION CRIOLLA A HALLOWEEN; DE LOS CELTAS A LOS NIÑOS DE LIMA

  1. Recuerdo una sola vez que acompañé a mis amiguitos y amiguitas del barrio a pasar por las casas pidiendo caramelos. No sé si por algún comentario que debo de haber escuchado en mi casa, me sentí frustrado, avergonzado, como que pedía limosna o algo así. Nunca me pareció justo que se pintara una cruz en la casa (luego relacioné esto con la actitud del KKK norteamericano, según vi en las películas) que se negaba a dar los caramelos que uno pedía o simplemente la puerta no se abría porque no querían hacerlo o porque no había nadie -que era lo más frecuente.

    Pepe, debes recordar que en el colegio los jesuitas no eran muy amigos de esta festividad. Felizmente.

    Esta poca participación mía en dicha fiesta me ha sido muy conveniente para convencerme luego de su absurdidad. Mis hijos han pasado, seguramente, malos momentos, como yo, cuando se han aislado de los amiguitos que festejaban el bendito halloween, tan común en nuestros colegios. Pero seguramente que ellos consideran un balance positivo.

    Lo lamentable es que hoy el halloween se ha extendido a los estratos más pobres de la población y eso tiene una triste explicación: es una oportunidad para pedir golosinas que los padres no tienen cómo comprar a sus hijos. Es así que vemos oleadas de niños pobres recorriendo los barrios de clase media en busca de los dulces que normalmente no pueden obtener.

    Efectivamente, como todos los años, me reúno con amigos a hacer música criolla. A veces coincidimos con Lino en nuestros encuentros musicales, por ahí que algún día coincidiremos algún 31 de octubre. Tenemos muchos amigos comunes que gustan de la música peruana.

    csv

  2. Por alguna razón yo no conocí el Halloween, sino a través de mi hija Silvana. Estudiaba en el colegio y se hacían fiestas y disfraces. Había un gran entusiasmo. Me hubiera parecido muy cruel, siendo tan chiquita, hacerla sentir mal con mis opiniones de esa fiesta que, personalmente, me da la misma sensación que menciona José.

    Traté de decirle suavemente, en algún momento, lo que pensaba, hasta que llegó el momento. La verdad, ahora mi hija es grande y tiene plena conciencia de la penetración cultural y lo ridículos que puede llegar a hacernos parecer.

    Lo cierto es que, como yo, supongo, muchos padres se encontrarán ante la disyuntiva de qué hacer ante despropósitos como este, que nos rodean, nos condicionan y nos imponen sus incoherencias.

    Pues sí. Como dices, nos queda la amada canción criolla, que alguna vez fue importada también de la metrópoli, que fue signo de penetración cultural y que logró hacerse nuestra, a punta de mestizaje e interpretación personalísima de nuestro pueblo.

    Es así. El mundo deja su huella sobre nuestra cultura desde siempre, solo que ahora va mucho más rápido. No nos deja tiempo de reaccionar. Supongo que somos en parte responsables por creer y tratar de difundir esta gran revolución que es internet.

    Pues, hagamos lo que nos toca. Sigamos haciendo, como fue nuestra frase: Más Perú para el mundo, más mundo para el Perú.

    Un gran abrazo

    Lino

  3. En el colegio de mi hijo menor (5) ya nos han dicho que no quieren saber nada con Halloween… sin embargo, para los pequeños el asunto de disfrazarse, ir a alguna fiestita de Halloween es como una ilusión que si bien, va puede ir contra nuestro “Dia de la Canción Criolla”, considero que no debería menospreciarse, ya que es parte de la infancia y las cosas de niños, por las que todos hemos pasado.

    En mi caso, sí recuerdo haber salido cual pirañita a pedir dulces, con algun disfraz improvisado. Incluso he ido ya de joven a un par de fiestas de disfraces y no me considero menos peruano ni mucho menos… Al contrario, me encanta tocar la guitarra y el cajón, y en casa, con la familia, siempre terminamos haciendo música criolla y folklórica, no solo en 31 de octubre, sino en cualquier reunión de cumpleaños, reencuentro, despedidas, etc.

    Saludos desde Lima!

  4. NI UNO, NI OTRO

    La cancion criolla, no es todo el Peru, tambien esta el huayno, que es mucho mas peruano; creo q hay una dictadura de la Cancion Criolla, como musica representativa del Peru, cunado no es asi, puesto q hay muchos peruanos q tenemos otra forma de amar a nuestra patria como escuchar la musica andina.

  5. Que buena nota, como siempre haciendo conocer su país.
    Esta vez a través de su música. Ni que hablar de la explicación sobre la verdadera significación de los orígenes de la fiesta de fin de octubre. Felicitaciones por volver al ruedo, su país lo lleva ud. en el alma.-

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