Manan, manan:¿de qué estamos hablando?

elmosquito.gif Por José Soriano

La Casa, la puna y el cerro. Como lamento a la estupidez ilustrada que puede ser publicada a veces en los diarios peruanos. Me refiero a una columna económica del diario 21 de hoy, que a partir de las expresiones racistas de la Dra. Hildebrandt en el Congreso concluye, ligera de opiniones, que para hacer un país moderno hay que aprender inglés y dejar de usar el”romántico”quechua.

157339_longyearbyen_houses_in_midnigh.jpgQue estupidez. Desperdiciar tanto talento para usar “porsupuestation” (sic) una mirada superficial y poco realista de pensar respecto a cómo se está preparando el Perú para enfrentar los retos de la competencia internacional y lograr equidad y desarrollo.

Miraflorina y superficial, en lugar de entender la realidad desde la economía, desde la política, la cultura y la eficiencia, la editorialista prefiere elaborar un sofisma racista que sutilmente confirme los mal dichos de la congresista lingüista. Ma chère, le nom de famille unique d’un intellectuel est son compromis avec la vérité, et le miroir unique est celui-là de son bain chaque matin.

La competitividad del Perú, el mayor valor agregado que reclama, no lo vamos a lograr mientras mantengamos como nación la poco productiva idea de que solamente seremos competitivos, si logramos emular la idea superficial y poco informada que ella tiene de países como Noruega y Finlandia.

Donde ella mira, acomplejada, solamente países rubios, la información dice que se trata de naciones donde la enorme diversidad de ciudadanos que habitan sus territorios, que hablan diversos idiomas, TODOS sin exclusiones tienen igual valor y son la primera prioridad del Estado que se ocupa de protegerlos nivelando las oportunidades e invirtiendo en educación, innovación y desarrollo multicultural. En Finlandia se habla noruego, el 90 % de la población habla finés (suomi), y en una gran diversidad de dialectos que se hablan en su territorio desde tiempos ancestrales. Lenguas urálicas, lenguas fino-ugrias, lenguas fino-mordvinas, también hablan ruso, inglés, francés, japones y chino y muchos otros idiomas sin exclusiones.

Es cierto que el Perú debe educar y capacitar dando las herramientas para afrontar el mañana. Pero eso significa integrar un país que aproveche TODAS sus ventajas competitivas y sin complejos de inferioridad afrontar la realidad de nuestra diversidad y sacarle jugo. Aprovechar nuestras diversas culturas para crear productos innovadores y no sólo mostrarla para la foto turística.

El quechua no es romántico. Los quechuas, pues no hay uno solo, son la lengua que identifica nuestro patrimonio cultural y por la que el mundo nos admira y viene a visitarnos. No es pragmático enseñar el inglés de manera excluyente como sugiere nuestra ilustrada amiga. Es necesario incluirlo al igual que todas nuestras lenguas nativas en un sistema de educación nacional que tenga a TODA su población como prioridad.

Hace falta ser muy culto, no sólo erudito, para entender que la riqueza esta en la diversidad, que fue el mayor legado que nos dejaron los pueblos originarios y que no sabemos aprovechar. El no haberlo hecho hasta ahora produce engendros que creen ser superiores por el pomo de tintura con que disfrazan su verdadero origen. Todos los peruanos, sin excepciones, nos guste o no, tenemos por lo menos una gota de sangre de todas las razas que conforman nuestra diversidad y esa es nuestra cultura y nuestra ventaja.

Finlandia invierte en lo que al final del día vale la pena: educación y ayuda social para lograr la no exclusión y la igualdad. Pasen y vean esta nota que, aunque no llega a las mil palabras, vale tanto como una imagen. ¿No es eso lo que deberíamos emular creando un modelo propio que nos asegure un porvenir mas inteligente?

Los datos que arrojan los estudios comparativos internacionales en torno a la educación (PISA, Eurydice) colocan a los alumnos finlandeses entre los más preparados del mundo.

Si imaginamos un país donde los niños empiezan la escuela un año más tarde que en España, tienen cerca de un 23% menos de horas de clase, y los profesores se concentran en educar y enseñar a sus alumnos más que prepararlos para rendir en los exámenes, tenderemos a pensar que estos niños obtendrían peores resultados que los españoles en un examen internacional. ¿Por qué entonces Finlandia es el país que lidera las evaluaciones educativas internacionales?

Por Marta Vázquez Reina – Mayo, 2007


Jari Lehtikangas

En el informe PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos), en el que participan 275.000 estudiantes de 15 años de 41 países, los estudiantes finlandeses ocuparon en sus dos ediciones, 2000 y 2003, el primer puesto en habilidad lectora, comprensión de la escritura y cultura matemática y se colocaron entre los cuatro primeros en otras materias. ¿Qué tiene Finlandia que no tengan los demás países? Según los datos de EUROSTAT (Oficina de Estadística de la Unión Europea) es cierto que el gasto público en educación en relación con el PIB es más alto en Finlandia (6,51%) que la media europea (5,21%), pero Dinamarca (8,28%) y Suecia (7,47%) lo superan y no obtienen los mismos resultados. Por otra parte, el gasto por alumno en este mismo nivel está muy por debajo de algunos países como Luxemburgo, Estados Unidos o Italia que ocupan los últimos puestos en PISA. Por lo tanto la clave no es una cuestión únicamente monetaria.

El mismo informe PISA proporciona algunas pistas sobre las razones de estos resultados en algunas de sus conclusiones más importantes: los países que cuentan con mayor grado de autonomía en sus centros y gran equidad entre sus colegios son los que obtienen mejores resultados, y Finlandia se sitúa en los primeros puestos respecto a estas dos variables.

Aún así, esta no es la única explicación. La hipótesis central a la que apuntan los especialistas en materia educativa para explicar el excelente rendimiento de los alumnos finlandeses es el alto grado formación del profesorado de educación primaria y secundaria, pero sin olvidar que los sistemas educativos son el resultado de la suma de tres factores que se interrelacionan: el familiar, el sociocultural y el escolar. En el caso finlandés estos factores se coordinan y potencian unos a otros dando lugar a los notorios resultados académicos de sus estudiantes.

El factor familiar, sociocultural y escolar


Sara O.

Finlandia es un país pequeño, con una sociedad democrática que destaca por sus altos índices de igualdad social y equidad, en parte gracias a las fuertes prestaciones económicas y las ayudas oficiales para las familias que ofrece el Estado finlandés. Si tenemos en cuenta que en las dos evaluaciones de PISA el factor más determinante de los resultados de los alumnos, que correlaciona en mayor medida en el rendimiento en todos los países, es el nivel socioeconómico y cultural de las familias, tenemos una de las claves del éxito de los alumnos finlandeses. En este país nórdico, no sólo la variación de puntuación en PISA según el estatus socioeconómico es mínima, sino que incluso los que obtienen peores resultados por esta variable se sitúan por encima de la media. Por otra parte, el entorno de aprendizaje proporcionado por los hogares en Finlandia es el mejor punto de partida para la preparación de los alumnos. Un dato significativo es que el 55% de las familias finlandesas se consideran los primeros responsables de la educación de sus hijos (en España un 15%), esto es porque participan activamente en ella gracias a las medidas de conciliación laboral y familiar que existen en este país. Este dato, apoyado por el alto nivel de formación de los adultos (34% de la población de 25-64 años tiene estudios superiores), genera el entorno familiar más propicio para que los estudiantes obtengan buenos resultados académicos.

Si a esto sumamos el apoyo cultural del estado con una amplia red de bibliotecas, más de 1.900 bibliotecas públicas, la potenciación indirecta de la lectura y los idiomas que proporciona la televisión en Finlandia (no se traduce ningún programa ni película extranjera, por lo que desde muy pequeños los niños aprenden a leer los subtítulos rápidamente y se familiarizan con otros idiomas), y el elevado índice de lectura (87% de la población) y difusión de prensa, el más alto de Europa, obtenemos como resultado el panorama sociocultural idóneo para apoyar el sistema educativo finlandés.

Respecto al sistema escolar, la estructura de la escuela en Finlandia no difiere mucho del resto de países europeos, exceptuando la edad de escolarización obligatoria más tardía a los 7 años al igual que Dinamarca. Cuenta con una educación primaria (de 1º a 6º) y una secundaria obligatoria (7º a 9º), una vez terminados estos estudios, se puede acceder al bachillerato (tres cursos más) o a estudios profesionales de dos o tres cursos.

Sin embargo hay varios aspectos del sistema escolar que identifican a Finlandia. Como apunta Joan Subirats catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Barcelona, “¿Cuánta gente quisiera acercarse al modelo educativo finlandés si ello implicara asumir todos los aspectos no estrictamente educativos que son determinantes para explicar el buen rendimiento académico de sus estudiantes?”.
Principios de la educación finlandesa:

– Las oportunidades de aprendizaje son prácticamente las mismas en todo el país, existe gran homogeneidad entre los centros educativos. En el Informe PISA 2003 la variación del rendimiento en Lectura por la diferencia entre centros es de un 36%, en Finlandia sólo un 5%. – Gratuidad absoluta en la educación obligatoria, esto incluye los libros de texto, material, incluso una comida caliente al día. Tan sólo un 5% de la población asiste a escuelas privadas.- Ninguna separación por niveles en ningún eslabón educativo, la diferencia entre los jóvenes con un mayor y menor rendimiento es relativamente pequeño. Un alumno con dificultades tiene la oportunidad de estudiar una o dos veces por semana con un pequeño grupo o incluso por separado con un profesor individual, los profesores se aseguran de que ningún alumno se quede atrás.- Importante peso de los gobiernos locales y los colegios en la gestión educativa. Los municipios son los mayores responsables de las escuelas primarias y secundarias en Finlandia. El Estado marca un 75% de enseñanzas comunes y el resto lo organiza el colegio con la participación activa de profesores, estudiantes y familias.- Profesores con gran autonomía pero también con gran responsabilidad y en permanente formación. Pueden escoger sus libros de texto o prescindir de ellos, enseñar dentro o fuera de las aulas, reunir a los niños en grupos grandes o pequeños.

La clave: la formación de los docentes


Matt Williams

La sólida y duradera formación de los profesores en Finlandia es una de las claves más importantes del éxito del sistema educativo. La profesión de docente es una de las más prestigiosas en el país y goza de una gran consideración por parte de los ciudadanos, no en vano es una de las carreras más solicitadas por los estudiantes, pero el camino para alcanzar el título no es nada fácil, tan sólo un 15% de los que lo solicitan pueden matricularse cada año. El proceso de selección es minucioso. La primera fase, sólo para profesores de primaria, se lleva a cabo en una unidad de evaluación nacional en la Universidad de Jyvaskylä, y para acceder a ella se debe haber superado el 9 de media en bachillerato y revalida. En esta prueba, se analiza el perfil del candidato para escoger los mejores, lo que más se valora es la capacidad educativa y la sensibilidad social del aspirante. La segunda parte del proceso de selección, en la que participan también los profesores de secundaria, la lleva a cabo cada Facultad de Educación, y consiste en varias pruebas como una entrevista personal, una explicación ante una clase de un tema, una prueba matemática o la prueba de tecnología añadida en los últimos.

Los afortunados que hayan conseguido superar estos procesos se enfrentan luego a un largo camino para lograr la titulación universitaria de maestro. En 1980, para elevar el nivel educativo del país se recurrió a la medida estratégica de comenzar por elevar la formación de los profesores, estableciendo el modelo del maisterin tutkinto (cinco años de estudios universitarios a tiempo completo). Para ser maestro de primaria se requieren mínimo seis años de carrera, 6.400 horas de formación y estudio además de realizar una tesis como proyecto final de carrera. El profesor de secundaria se forma en las facultades de su especialidad, y después de superar la prueba de acceso entra en la Facultad de Educación, donde debe superar 1.400 horas de formación pedagógica.

Una vez con el titulo en la mano, no hay oposición para entrar en un centro educativo y adquirir la categoría de funcionario público municipal, son los directores de los colegios los que eligen al profesorado, situando a los más competentes en los primeros cursos de primaria, considerados los fundamentales para sentar las bases de la educación de un niño.

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