Terremoto en Perú: Hoy sufro solamente.

doncesar.jpgayuda.gifHoy como Vallejo me he puesto los huesos húmero a la mala y he salido. Fui hasta El Ateneo de Cabildo y Juramento buscando un libro de Benjamín Barber que he perdido pues lo he prestado. Como don César he pasado la noche recordando los duros golpes de la vida y buscando amigos y familiares en la red de mi tierra originaria. Alrededor de 400 muertos conocidos y miles de heridos me hieren de cerca en un terremoto que asola lugares que he recorrido. El sismo cercano a las ciudades de Ica en la zona de Nazca, que abarca el puerto del primer desembarco de San Martín Pisco, son los mas dañados. Ni los celulares, ni el teléfono funcionan en el Perú. Todas las líneas se hallan colapsadas por el tráfico inmenzo que se ha generado salvo el Internet y sus servicios asociados. Pueden dar seguimiento en Twiter: http://twitter.com/elcomercio
Yo no sufro este dolor como César Vallejo.

Yo no sufro este dolor como César Vallejo.
Yo no me duelo ahora como artista, como hombre ni como simple ser vivo siquiera. Yo no sufro este dolor como católico, como mahometano ni como ateo. Hoy sufro solamente. Si no me llamase César Vallejo, también sufriría este mismo dolor. Si no fuese artista, también lo sufriría. Si no fuese hombre ni ser vivo siquiera, también lo sufriría. Si no fuese católico, ateo ni mahometano, también lo sufriría. Hoy sufro desde más abajo. Hoy sufro solamente.

Me duelo ahora sin explicaciones. Mi dolor es tan hondo, que no tuvo ya causa ni carece de causa. ¿Qué sería su causa? ¿Dónde está aquello tan importante, que dejase de ser su causa? Nada es su causa; nada ha podido dejar de ser su causa. ¿A qué ha nacido este dolor, por sí mismo? Mi dolor es del viento del norte y del viento del sur, como esos huevos neutros que algunas aves raras ponen del viento. Si hubiera muerto mi novia, mi dolor sería igual. Si la vida fuese, en fin, de otro modo, mi dolor sería igual. Hoy sufro desde más arriba. Hoy sufro solamente.

Miro el dolor del hambriento y veo que su hambre anda tan lejos de mi sufrimiento, que de quedarme ayuno hasta morir, saldría siempre de mi tumba una brizna de yerba al menos. Lo mismo del enamorado. ¡Qué sangre la suya más engendrada, para la mía sin fuente ni consumo!

Yo creía hasta ahora que todas las cosas del universo eran, inevitablemente, padres o hijos. Pero he aquí que mi dolor de hoy no es padre ni es hijo. Le falta espalda para anochecer, tanto como le sobra pecho para amanecer y si lo pusiesen en la estancia oscura, no daría luz y si lo pusiesen en una estancia luminosa, no echaría sombra. Hoy sufro suceda lo que suceda. Hoy sufro solamente.

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