La telefonía móvil, nuevos servicios salud 2.0 en Europa

Las operadoras de telefonía móvil sondean desde hace largo tiempo las infinitas ansias de ocio de la sociedad contemporánea. Comunicación, vídeo, juegos, sonido, imagen y, cada vez más, publicidad son sinónimos de entretenimiento móvil. Ahora la salud se suma a las posibilidades de negocio de este sector en Europa, que ha descubierto un nuevo mercado con jugosas oportunidades, basado en la ayuda a las personas afectadas por ciertas enfermedades.
No en vano la compañía francesa France Télécom creó en diciembre de 2006 una división especializada en salud, después del éxito del experimento SMSoleil, en el verano de 2005. Ese año, el operador de telefonía, a través de su filial Orange, se alió con el hospital de la ciudad de Niza y con la red de farmacias de esta población para enviar a 400 familias voluntarias mensajes de texto con información relativa a la incidencia del sol y al índice de protección solar aconsejado. Fue la primera iniciativa que abrió ‘la apuesta de Orange por la innovación móvil al servicio de la salud y del bienestar’, según la compañía.

Su producto estrella en este sentido es Columba, una pulsera que alía la tecnología móvil y por satélite (GPS) para localizar, en caso de fuga o de pérdida, a los enfermos de Alzheimer. Discreta y ligera, esta paloma mensajera detecta automáticamente cualquier salida del enfermo del perímetro de seguridad establecido por la familia o por la residencia y la transmite al centro de llamadas del personal médico, que a su vez avisa a las personas de contacto del enfermo. El único inconveniente por el momento es el precio, que se eleva a 450 euros, a los que hay que añadir un abono telefónico mensual de 45 euros.

También el operador francés SFR se ha sumado a este nicho de mercado que representa el envejecimiento progresivo de la población, protagonizado por las enfermedades crónicas. En el año 2010 uno de cada cuatro europeos tendrá más de 60 años, y hasta 20 millones de personas en el Viejo Continente serán dependientes, en un contexto de creciente gasto sanitario e insuficiente número de personal.

El programa T+Diabetes de SFR pretende adaptarse a la realidad generalizada de esta enfermedad en el futuro, que en el año 2030 contará con 6,8 millones de diabéticos. Con este dispositivo, el enfermo puede medir su nivel de azúcar en la sangre con un lector que está conectado a su teléfono móvil y determinar así el nivel de insulina necesaria que debe inyectarse. A su vez, el teléfono comunica con una base de datos accesible al equipo médico, lo que permite al facultativo seguir a su paciente a distancia. Los prometedores resultados de este primer experimento han llevado a SFR a crear T+Asma y T+Tensión.

Ante una creciente demanda de este tipo de dispositivos, se impone una mayor coordinación entre el sector médico público y los operadores de nuevas tecnologías. Según los expertos, la e-salud representará en el año 2010 ingresos de hasta 6.000 millones de euros en Europa. De ahí que los despachos de consultoría empiecen a estudiar más a fondo las posibilidades de este sector. La consultora Accenture en Francia ultima un estudio europeo sobre el mercado de los operadores móviles en el campo de la salud.

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