“Se debe certificar también el saber de los que no tienen títulos”

PRIMER CONGRESO INTERNACIONAL DE EXPERIENCIAS EXITOSAS DE EDUCACION NO FORMAL
Realmente un gran aporte a nuestra diversidad y la manera de abordar los aporte multiculturales. Tomado del diario Clarín de Argentina este reporte y reportaje merecen ser tomados en cuenta.


Reconocen experiencias educativas en el país Durante los cuatro días del Primer Congreso Internacional de Experiencias Exitosas de Educación No Formal, las ponencias permitieron conocer cómo están pensando la realidad y los objetivos de este área del sistema educativo expertas como la argentina, María Teresa Sirvent, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, quien insistió en abandonar su definición por la negativa “no formal”. Polémica y provocadora, “invitó” a nombrarla como la formación “del más allá de la escuela”.

“Es el espacio al que accede, en su gran mayoría, la población que vive en situaciones de marginación o pobreza profunda. Por eso es imprescindible que el sistema le dé prioridad a su grado de formalización”, dijo. Es decir, avanzar hacia la validación o certificación del saber que las personas obtienen fuera de la escuela.

“Quiero destacar el nivel de las presentaciones y el valor del espacio de análisis y reflexión acerca de un área fundamental del sistema educativo a la que aún seguimos denominando ‘no formal’, profundamente ligada al trabajo y al desarrollo humano”, comentó a Clarín, Mario Giannoni, coordinador del Congreso y ex ministro de Educación porteño.

Entre otras experiencias en marcha se conoció la de la Agencia de Acreditación de competencias laborales de la Dirección de Escuelas bonaerense, con la entrega de certificaciones a tamberos y a trabajadores metalúrgicos; la del INET y el Ministerio de Trabajo Nacional en la Unidad Penitenciaria Nº 1 de Ezeiza, y el Programa “Fondo de Asistencia Educativa” (FAE) de la Municipalidad de Rosario, aplicado en la mayoría de los asentamientos precarios.

“Se debe certificar también el saber de los que no tienen títulos”
Lo dijo el experto francés Patrick Werquin, del área educativa de la OCDE. Señaló que en un plan de certificación hay que contemplar la cultura del país.

El reconocimiento del aprendizaje no formal es un mecanismo para aumentar los saberes a lo largo de toda la vida. Esto es una discusión muy nueva y hay una conciencia cada vez mayor. Cada vez es más frecuente que no haya empleos que duren toda la vida. Aún en Japón esto ya se terminó. Esta es una de las razones por la que considero importante que los países, cada uno en la modalidad que considere más apta, avancen hacia un sistema de certificación de estos saberes”.

El experto francés Patrick Werquin disparó así un interesante debate frente a una audiencia masiva de docentes, directivos y expertos argentinos y europeos en el I Congreso Internacional de Experiencias Exitosas de Educación No Formal “Capacitando para la inclusión y el desarrollo” de ingreso libre, que se realizó en la ciudad de Bariloche entre el miércoles y el sábado.

A cargo del área de Educación de adultos y del sistema y marco de certificación y reconocimiento de aprendizajes no formal e informal de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), que integra casi toda Europa, los Estados Unidos, Australia, México, Chile, Japón, Corea e Islandia, entre otros países, Patrick Werquin advirtió que para la mayoría de los adultos, cualquiera sea su nacionalidad, resulta difícil retomar la escolarización una vez que fue abandonada.

“Para ellos, el área de adultos es una caja negra que asusta. Un marco de certificación puede proveer transparencia. Saben lo que van a recibir u obtener, saben cuál es el siguiente paso lateral o transversal —agregó Werquin—. Hay adultos con habilidades y capacidades sin certificación y quieren obtenerla. En general, es frecuente que se les ofrezcan cursos de tres años, pero ellos no quieren eso. Necesitan quizás unas 60 horas aproximadamente. Si la capacitación es más larga de lo que se necesita, se desperdicia dinero y tiempo”.

—¿Cómo definiría un sistema de certificaciones?

—Todo lo que tiene un país que deriva en el reconocimiento de estos aprendizajes no formales. En este punto es fundamental que esté incluida la cultura de las naciones. En Alemania, por ejemplo, hay cuestiones que tienen valor y que no la tienen en la Argentina. Por supuesto incluye la entrega de un certificado o certificación.

—En su conferencia introdujo una nueva mirada acerca de los saberes adquiridos en el sistema no formal. Dijo que eran aprendizajes intencionales.

—Exactamente, porque también integran el grupo de lo que decide adquirir el individuo. A diferencia del formal diría que están parcialmente organizados, al lado del formal pero no tienen objetivos. Le doy un ejemplo: un joven estudia dos años para ser mecánico, ése es el objetivo. Pero, al lado de esto, aprende a trabajar en equipo, a vestirse correctamente, a ser puntual. Aprende muchas cosas, no en forma organizada en cuanto a los objetivos, ocurre en forma paralela. Y, en general, no lleva a un certificado y los empleadores los quieren y los reclaman.

—¿Por qué razón cree que los países deberían avanzar hacia la construcción de sistemas de certificación de aprendizajes no formales?

—Voy a intentar ser lo más claro posible: las competencias no son visibles y los certificados, sí. Los indicadores demográficos indican que cada vez hay menos jóvenes, y que aumentará el empleo de personas mayores. Ellos van a necesitar validar algunos saberes. Creo que vamos hacia un cambio radical en el campo de la educación: hasta ahora está basado en los resultados del aprendizaje. Importa quizás cumplir un doctorado en ocho años cuando lo mismo puede aprenderse en tres. La tendencia indica que ya no se pondrá el foco en la cantidad de años de estudio sino en lo que efectivamente puede hacer la persona.

—¿Por qué no funcionan ni abundan hoy los sistemas de certificación si, de acuerdo con la opinión de la OCDE, podrían aportar tantos beneficios a las sociedades?

—Una de las trabas es que demandan inversión. Los empleadores piensan que es un desperdicio de tiempo y dinero, pero también reconocen que los certificados permiten ver qué capacidades hay en sus empleados. Necesitamos convencerlos de que también son útiles para ellos. Los sindicatos son muy escépticos y están preocupados porque exigen que sus miembros sean capacitados correctamente. Esta es una de las discusiones fuertes que habrá en los próximos 15 años, y demandará en la mayoría de los países un marco legal que pondrá todo en su lugar. No digo que las certificaciones crearán crecimiento económico. Pero sí les aseguro que si hay crecimiento económico sostendrán el desarrollo.

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