El ciudadano como eje

donpepe.jpgMás allá de las estadísticas y las metas que estén de moda en los organismos internacionales, tal vez sea posible trabajar en una “visión” de largo plazo sobre qué nos proponemos como nación. Sin esa visión más o menos consensuada, no parece posible tener “políticas” de Estado que perduren en el tiempo, y por ello se nota fuertemente la falta de liderazgo que alguien mencionó en un mensaje anterior.

Es cierto que todo es sujeto de opinión, que por definición siempre es subjetiva, pues así se ha ido configurando esta nueva sociedad vertiginosamente líquida que acepta sin cuestionar los pensamientos únicos. Sin embargo, más por viejo que por sabio se me ocurre que mejor que opinar siempre es bueno hacer preguntas y sujetarse a ellas como marco de aprendizaje.

Creímos tener respuestas, nos cambiaron las preguntas

¿Estaremos compartiendo un buen concepto, o en realidad nos estamos refiriendo a un modelo que excluye nuestra realidad porque fue creado para funcionar correctamente en otra parte? ¿Se puede aplicar aquí y ahora, o es necesario crear nuestro propio modelo?. Como nuestra realidad compleja, las preguntas urgentes pueden extenderse hasta el infinito. ¿Cuál es el impacto de esa infraestructura desplegada en la reducción de pobreza?; ¿De qué manera las e-aplicaciones están significando beneficios concretos para los pobres?; ¿Es realista pensar que la base económica del país puede descansar solamente en el desarrollo de tecnología y conocimiento?

Aún aceptando a ciegas el rango del debate que se nos propone, ajustado a las propuestas “genéricas” y globalizadas de los organismos internacionales y quiénes vivimos de ellos, la realidad de estas prácticas presentan muchas dudas.

En todo el mundo, según los entendidos, pueden distinguirse cuatro grandes etapas en la implementación del quehacer administrativo utilizando herramientas de convergencia y nuevas formas de distribución TIC[i]

La primera etapa consiste en la creación de un portal institucional, lo que implica utilizar Internet para hacer disponible información de interés (publicación de objetivos y metas, datos estadísticos, información sobre trámites, etc.), la cual fluye en un solo sentido, como ocurre en muchos sitios web de organismos gubernamentales;

La segunda etapa requiere la posibilidad de una comunicación en ambos sentidos, comenzando con la simple implantación de una dirección de “email” donde se permita a los ciudadanos dar información, realizar consultas y efectuar reclamos, como ocurre también en una cantidad importante de sitios web de entidades estatales;

La tercera etapa supone implantar funcionalidades estructuradas que permitan a los particulares realizar transacciones por medio de este nuevo canal de comunicación con cada Administración (tales como renovación de una licencia, pago de una multa o inscripción para un curso o actividad, y el ingreso de la nómina de trabajadores de las empresas a efectos de sus aportes sociales o de las declaraciones juradas de impuestos respectivamente); La cuarta etapa implica la instalación de un portal integrador que vincule a multiplicidad de Administraciones, abarcando todos los servicios posibles desde Internet utilizando como tecnología aplicaciones transaccionales web 2.0.

Las aplicaciones de e-gob también han sido descriptas por especialistas en cinco etapas; una primera etapa signada por los habilitadores de tecnología; una segunda en que se llega a la cima de las expectativas desmedidas; para en la tercera caer en el valle de la desilusión; y en la cuarta emprender la ladera de la iluminación y enfrentar finalmente al monstruo del valor y comenzar finalmente a trabajar en términos de rentabilidad económica, social y política. Si no lo creen pregunten a los chilenos serios o busquen la referencia en la empresa especialista en Gobierno electrónico Gartner INC.

Los problemas reales de los pueblos, los gobiernos y los políticos tienen que ver con la gobernabilidad, y el nuevo término de moda la “gobernanza” o buen gobierno. Tal vez la única respuesta que me atrevo a arriesgar es que las tecnologías de convergencia son aptas para enfrentar estos desafíos, pero sólo si somos capaces de aportarle el valor agregado de la creatividad local con un proyecto colectivo de Nación.

En el mundo del gobierno digital, como en muchas otras recetas, que en este caso deriva inicialmente del marketing de los proveedores, el tema ha llevado a muchísima confusión, sobre todo por las formas de medir su impacto y valor real.

Se comparan con las nuestras realidades no equivalentes, mostrando el avance de Nueva Zelanda, Dinamarca, Chile o México que han aplicando enorme cantidad de recursos, muchas veces, como políticas partidarias. Esos desarrollos fueron acompañados de grandes inversiones en realidades por definición diversas de las nuestras, que han elegido otras formas de modernización de la administración pública y no han aplicado ni pensamiento ni recursos al tema.

Con neologismos, se nos explican sus avances y retrocesos. Palabras nuevas que a veces tienen significados diversos para los emisores y para los receptores, pero de las que todos nos aferramos sin la debida reflexión y que muchas veces permitimos que nos oculten la complejidad del bosque que implica usarlas en la construcción social.

Es la política Mc Donald´s: tratan de hacernos creer que la globalización implica aplicar en todos lados la misma receta, de menor calidad que un buen ceviche, y el mismo packaging “bamba”, incomparable con el aroma de la hoja de plátano de un buen tamal recién sacado de la olla.

Creo que se trata de que debemos preguntarnos si nuestra ventaja comparativa está en ser “iguales” en lo peor, o destacarnos por nuestra diferencia cultural practicando un sabio equilibrio y la creatividad de la “autocertificación” que conquista mercados internacionales.

La esperiencia internacional indica que la mayoría de las aplicaciones y servicios surgen de una necesidad concreta, y sólo reciben un nombre cuando se generalizan. Por ello, es bueno preguntarse, cuando hablamos de Gobierno Electrónico, Sociedad del Conocimiento, Economía del Conocimiento, Revolución Digital, Brecha Digital, Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC):

¿Todos estaremos hablando de lo mismo? [ii].

Notas al pie:

[i] Por Tecnologías de la información y de la comunicación (TICs) se entiende un concepto difuso empleado para designar lo relativo a la informática conectada a Internet y, especialmente, el aspecto social de éstos. TIC’S: Se denomina así (en forma simplificada) a las Tecnologías de la Información y de la Comunicación. También se las suele denominar Ntic’s (por Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación). El concepto de tecnologías de información y comunicación presenta dos características típicas. Por una parte se usa frecuentemente en los debates contemporáneos, especialmente por la clase política. Por otra parte el término se sumerge en una borrosidad semántica ejemplar (en la primera década del siglo XXI, el término se usa con frecuencia para estar a la moda), que es por lo que posiblemente los políticos tengan tanto gusto por usarlo.http://es.wikipedia.org/wiki/Tecnologías_de_la_información

[ii] Los progresos más significativos realizados en estos años, “buenas prácticas” transportables de aplicaciones de Gobierno Electrónico, frecuentemente están ligados a desarrollos propios basados en software de libre disponibilidad.[ii]

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