¿pero que hace usted sentado bajo la lluvia?; Nada, estoy esperando el amor a primera vista.
Ayer recibimos en la enorme y preciosa casa de mis suegros a los 14 hermanos Ojeda, que con mamá Clara vinieron de visita desde Ocaña. Como es costumbre se me pasó la mano con la cantidad. Hicimos un pantagruélico asado con variaciones(un cerdito a la miel en el horno de barro que ni le cuento), entradas varias (unas 7 distintas que incluyeron empanadas) y finalmente diversas carnes a la parrilla o al horno de barro.
Como es nuestra costumbre las historias fluyeron a la par del vino y la cerveza.
Gloria, la hermana que es nuestra más cercana amiga-compartimos 10 años en Perú(una vida)-, nos recordaba el primer amor de Daniela, nuestra ahijada, que a los 5 o 6 años se enamoró de un “pelao” mas feo que un susto. Recordando y preguntando, la mocosita nos decía que estaba enamorada porque cada vez que lo veía “se me hace un huequito en la barriga…”
Extraño esos momentos que como en el desenlace del cuento que nos hecha la Mujer Maravilla(osa) cuando al encontrar el(los)objetos de deseo nos tocaba esa deliciosa sensación…y se nos hacía un “huequito en la barriga..”
Los hermanos Ojeda son colombianos y están de visita en Buenos Aires. Son una fiesta ambulante, un tsunami de alegría que no para. Con ellos las historias siempre corren abundantes como la música y el aguardiente.
Entre decenas de historias nuevas y antiguas destacó una que viene a cuento de un post de la Condesa. El sábado, los 14 regresaban de “shopiar” y en una estación del “subte” porteño se toparon con un grupo de músicos percusionistas cubanos. Se pusieron a bailar y la gente que bajaba del subte era invitada a bailar con ellos. Otros pasajeros se prendían y bajaban bailando de los vagones (hay video en cuanto me lo pasen lo posteo).
Una maravilla de alegría improvisada como debe ser, un agradable momento compartido por el desparpajo y sentido de la fiesta tropical que tienen nuestros amigos de la costa colombiana.
Ojalá entre nosotros en lugar del pánico cunda lo lúdico y festivo que se nos ha extraviado en estos lares.
Seamos felices mientras estamos aquí que es la única obligación verdadera. Si logramos momentos así el resto es más fácil. ¿Usted que opina?





