Un día como hoy, con aguacero, murió en París César Vallejo

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Hace tanto tiempo y tantos días, desde siempre como hoy, hace exactamente 70 años, faltó César, el poeta, el trujillano. Dicen que murió en París de tristeza, de guerra ajena, de pobreza propia. De angustia y lejanía.

Comiendo una baguette, brindando por su vida, velando sus huesos y el húmero.Y entonces a puro pico, un pisco cholo que me trajo hasta allí, lloré donde yace, en Montparnasse, el cementerio. Su tumba, al igual que su vida, me fue remota, improbable en ese día.

Sus palabras que se hacen propias me dolieron como hoy cuando recuerdo donde yace. “Yo nací un día en que Dios estuvo enfermo.”

Con Georgette-que entrevisté con reverencia, ya muy anciana y no recuerdo si fue en Lima o en Francia- en un parque de París le tomaron una foto en el verano de 1929. Se lo ve como lo recuerdo en sueños.
De terno negro, con bastón, con la mirada obscura, elegante, culto mientras hilaba las palabras de sus 37 años y la mirada, esa nostalgia por el ande y el hambre que mordía.
Los heraldos negros me conmueven desde niño y por él, peruano, siempre recuerdo el olor del pan que en la puerta del horno se nos quema.

vallejo

La violencia de las horas

Todos han muerto.
Murió doña Antonia, la ronca,
que hacía pan barato en el burgo.

Murió el cura Santiago,
a quien placía le saludasen
los jóvenes y las mozas,
respondiéndoles a todos,
indistintamente:
“¡Buenos días, José! ¡Buenos días, María!”

Murió aquella joven rubia,
Carlota, dejando un hijito de meses,
que luego también murió,
a los ocho días de la madre.

Murió mi tía Albina,
que solía cantar tiempos
y modos de heredad,
en tanto cosía en los corredores,
para Isidora, la criada de oficio,
la honrosísima mujer.

Murió un viejo tuerto,
su nombre no recuerdo,
pero dormía al sol de la mañana,
sentado ante la puerta
del hojalatero de la esquina.

Murió Rayo,
el perro de mi altura,
herido de un balazo
de no se sabe quién.

Murió Lucas,
mi cuñado en la paz de las cinturas,
de quien me acuerdo cuando llueve
y no hay nadie en mi experiencia.

Murió en mi revólver mi madre,
en mi puño mi hermana
y mi hermano en mi víscera sangrienta,
los tres ligados por un género
triste de tristeza,
en el mes de agosto
de años sucesivos.

Murió el músico Méndez,
alto y muy borracho,
que solfeaba en su
clarinete tocatas melancólicas,
a cuyo articulado se dormían
las gallinas de mi barrio,
mucho antes de que el sol se fuese.

Murió mi eternidad y estoy velándola.

Un jueves de abril 15 hace 70 años, como hoy Murió César Vallejo…

6 comentarios to “Un día como hoy, con aguacero, murió en París César Vallejo”

  1. José, preciosísimas sus palabras de homenaje a Cesar Vallejo. Otro de mis poetas más queridos.
    Los Heraldos negros también están en mi vida, no sé si desde mi niñez, pero sí desde el mismísimo día en que leí esos versos: hay golpes en la vida, yo no sé…

  2. Es verdad, José, qué hermoso homenaje, y qué hermosa poesía ha elegido. Y claro, quién no recuerda ese “Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!”…
    Y particularmente me conmueve éste:
    “Hoy me gusta la vida mucho menos,
    pero siempre me gusta vivir: ya lo decía.
    Casi toqué la parte de mi todo y me contuve
    con un tiro en la lengua detrás de mi palabra.”
    Justamente hace unos días estaba leyendo una antología de hace años, amarillenta y lo encontré. Y ahora entro aquí y encuentro esto publicado. Me ha emocionado mucho José. Y leí en lo de la Condesa que está mejorando. Un abrazo y saludos a su familia.

  3. Y vos que me decís que no escribís.
    A mí hoy me tocó leerte y abrazarte desde acá, pensar en la tristeza y en la lejanía, en que siempre quedan las ganas de la palabra para que todo sea diferente.
    Nos duele mucho todo, este pasado y un futuro que se destiñe en un presente que nos vive echando a los hombres.
    No sabemos qué hacer con nosotros mismos. Nos queda leer cosas buenas.

    Abrazo fuerte, amigo

  4. Nos queda leer cosas buenas: como el comentario de juan, nuestro amigo.
    ¿¿No extrañan la Escritura o la neurastenia?
    José: ¿cómo te trata el humo?

  5. Gracias Juan, se le extraña de verdad, mientras contento pienso en las cosas buenas, los nuevos amigos, que anda descubriendo por allá.
    Estrella, con el humo me llevo peor que mal tratando de no llegar a lo de Sandro y con humor negro aventando los fantasmas diciendo para horror de familiares, compañeros de trabajo y amigos que en esta semana de pascua “me tocará en suerte la gran Jorge Guinzburg”.
    Pero todo bien, llevándola. Gracias por preguntar.
    fraterno
    js

  6. Querido José: qué buenas letras! homenajear al poeta lo han hecho poeta, es otra victoria del gran César.
    ( por favor cuídese del humo y no haga chistes preocupantes para quienes lo queremos).

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